El guerrillero español que sufrió una brutal campaña fascista de odio sexual. Florencio Pla Meseguer «El otro Durruti», «La Pastora». Estuvo preso político hasta 1978.

Foto. Florencio Pla Meseguer. En 1960.

Los imprescindibles más desconocidos

-Florencio Pla Meseguer “El otro Durruti”

El guerrillero odiado por el fascismo, más si cabe por su condición de persona intersexual.

Florencio Pla Meseguer, nació en 1917 en el Mas de La Pallissa, una casa de pastores de Vallibona, en Castellón.

Nació intersexual, y por dicha condición, un amigo de la familia advirtió a su padre del apuro que podía suponerle cumplir el servicio militar. Entonces su padre lo inscribió en el registro civil como Teresa Pla Meseguer.

Solo fue a la escuela quince días, pues ser pastora no le dejaba más tiempo libre, y las burlas sobre su apariencia le eran totalmente insoportables. Así pasó su vida en soledad por los montes de Vallibona y el Turmell de Chert y fue creciendo con escasa relación social.

Tras la guerra, y debido a su sexualidad no normativa, se enfrentó a muchos problemas con los fascistas.

En febrero de 1949 la Guardia Civil detuvo a ‘Teresot’ cuando volvía con su rebaño a la masía donde trabajaba como pastora en Castell de Cabres. La interrogó sobre varios guerrilleros del maquis que actuaban en esa zona, en una de las partidas organizadas de la guerrilla en esas montañas.

No le sacaron palabra, pero el teniente José Mangas, el jefe del operativo, ávido de curiosidad fascista, hizo desnudar a ‘Teresot’ al aire libre, para saciar sus sentidos pérfidos. Humillación, tortura, vergüenza pública…

Foto. Restos actuales de la masía incendiada y destruida por la G.C.

El 9 de febrero, la G.C. asalta la masía de Mas del Cabanil. Tres guerrilleros asesinados. Los demás guerrilleros consiguen huir. La G.C. quema la masía hasta su completa destrucción.

Se acabó. Florencio no aguantó más, se cambió sus ropas femeninas por las masculinas y pasó de ser ‘la Teresot’ a Florencio, un guerrillero más en las montañas valencianas. Se unió a dicha partida.

El dueño de la masía, Francisco Gisbert, era el jefe de ‘Teresot’, y al igual que Florencio, enlace de la guerrilla. La G.C. le aplicó la ley de fugas y fue asesinado ante su familia.

En la guerrilla puede actuar durante treinta meses, con el nombre de ‘El otro Durruti’ o ‘La Pastora’ por las montañas del Maeztrazgo, como miembro relevante (nadie conocía el monte como él) del Sector 23 de la AGLA.

Aprendió a leer y escribir. Tuvo verdaderos amigos. Pero lo mismo que para él fue ‘no sentirme sino uno más’, para el régimen fascista y su prensa carroña, Florencio pasó a convertirse en el punto de la guerra más sucia contra la guerrilla: “lesbiana pérfida”, “despiadada asesina de bajos instintos”, “loba hambrienta de carne y sangre”…

Las acciones guerrilleras se suceden, pero la represión brutal y la desmovilización de las guerrillas por órdenes burocráticas (falta total de apoyos) hacen que los sectores guerrilleros se tengan que dividir, van cayendo asesinados, se tienen que esconder y separar para siempre… En dos años y medio que puede desarrollar labor, es ‘mitificado diabólicamente’ por el fascismo. Pero los coletazos represivos hacen que los pocos guerrilleros vivos vayan pasando a Francia. Florencio se queda en Andorra. Trabaja guardando ganado en dos masías y haciendo pequeño contrabando de tabaco y nailon para sobrevivir.

Desmovilizado desde el otoño de 1951, desde 1954 los fascistas conocen que ‘El otro Durruti’ se haya totalmente inconexo con la guerrilla, pero su propaganda y guerra sucia continúan.

Dibujo. El 3 viñetas, el juez se convierte en una calavera.

Es capturado en 1960 en Andorra por una delación, es entregado a las autoridades españolas, se le atribuyeron numerosas acciones individuales, siempre como mujer, en las que no tuvo nada que ver, pues actuaba como guía y planificador de caminos en la montaña. “El maquis hermafrodita sentenciado a pena de muerte” titula la prensa falangista de 1961. Le acusan de 29 asesinatos, algunos anteriores a su incorporación a la guerrilla, “como enlace entonces” dicen los jueces criminales. O como “colaboración necesaria” cuando las pruebas más que evidentes desmontaban su participación directa.

Conmutada la pena de muerte por la de 30 años, fue llevado a cárceles de mujeres o especiales, hasta ser llevado a Valencia hombres tras diagnosticarle ¡“seudohermafroditismo masculino: escroto bífido y pene muy reducido”!

Pasó 17 años en prisión, y sólo salió de la cárcel en 1978 tras un indulto.

En 1987, a los 70 años, logró al fin que se le reconociera como hombre y pudo cambiar oficialmente su nombre a Florencio.

Falleció el 1 de enero de 2004, a los 86 años.

Declaró, en las contadísimas palabras públicas, no arrepentirse de nada, que él nunca había matado a nadie como dijeron los juicios y, que ante todo, él siempre fue un hombre.

Sobre su historia. Libros:

La Pastora’. Del monte al mito’, de José Calvo Segarra. 2010.

-‘Donde nadie te encuentre’, de Alicia Giménez Bartlett. 2011.

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