Libro «Pedro y el capitán», de Benedetti. Cuando morir en torturas es derrotar al torturador. ¿Sabías que la obra fue interpretada en la cárcel de Yeserías por presas políticas?. Descarga.

Foto. Una representación de la obra (el torturado, lleno de sangre)

Recomendando libros:

“Pedro y el capitán”, de Mario Benedetti

En esta ocasión recomendamos una obra de teatro de Mario Benedetti, “Pedro y el capitán”. Es el libro de Benedetti más político, más crítico, más de reciente y eterna actualidad. “Pedro y el Capitán” fue concebido por Benedetti como una más de sus novelas, pero tras permanecer un tiempo en maceración, fue reorientado y publicado como una obra de teatro. Habla de la más brutal de las expresiones empleadas por el Estado fascista (sea abiertamente dictatorial o recubierto de un barniz putrefacto llamado democracia) para intentar combatir a la disidencia revolucionaria: la tortura.

Este libro narra el tenso y dramático diálogo desarrollado en la sala de torturas entre la víctima (un detenido político) y el verdugo (un alto responsable de la represión). Y adquiere tonos de alto contenido psicológico cuando los que se enfrentan no sólo son dos bandos antagónicos, sino que el torturador es un ser cuanto menos de una carne y hueso despreciable, pero altamente vulnerable.

El antagonismo ideológico se expresa en el silencio total sobre datos, que convierte al revolucionario en un saco de golpes, torturas brutales e intentos de vejación, y al torturador como un ser cobarde, traidor, perdedor.

No aparece en toda la obra ni un solo detalle sobre la tortura en sí, sino sobre el resultado de la tortura, o sea, el ir acabando momento a momento con la vida física del revolucionario, y como en cada sesión de interrogatorio, la dignidad del torturado crece, hasta elevarse a la categoría de victoria sobre el Estado y todo su entramado represivo.

La novela está dividida en cuatro actos, y cada uno de ellos acaba con un concluyente NO expresado por el torturado entre sangre, huesos rotos y cercanía de la muerte.

No es en absoluto un libro derrotista o triste, más bien lo contrario. Porque decir las verdades aún a riesgo de que nos rompan el alma, el corazón y la vida es la mayor forma de merecer la victoria política.

Ha sido llevada a escenarios teatrales de todo el mundo, pues sólo son necesarios dos actores y un cuartucho con dos sillas, una mesa y un teléfono.

Pegatina realizada por las presa políticas. Yeserías. 1981. «Amnistía».

-Interpretado por presas políticas en Yeserías

Entre estos escenarios se encuentra la cárcel de mujeres de Yeserías. En el año 1983, el grupo de teatro de las presas políticas representó esta obra. Para las camaradas que participaron en ella supuso un gran esfuerzo ya que todas ellas habían sido torturadas en la DGS, los ensayos y la representación tuvo que ser para ellas una tarea nada fácil porque era recordar una vez y otra los golpes, las torturas, las vejaciones… a que fueron sometidas. Pero la pusieron en escena con una gran calidad y profesionalidad.

Solo la dispersión de las presas políticas por todas las cárceles del Estado pudo disolver el grupo.

Durante los ocho años que funcionó este grupo de teatro tanto en Yeserías como en la cárcel de mujeres de Carabanchel, representaron otras de Alfonso Sastre, Dario Fo, Mario Benedetti, Bertolt Brecht y algunas de cosecha propia. “Estábamos presas, no podíamos ir al teatro pero ellas nos trajeron el teatro a la cárcel”. Muchas nunca se habían subido a un escenario pero consiguieron una gran profesionalidad y calidad, y sobre todo demostraron que allí donde esté un revolucionario la lucha continua. También una mención especial a las tramoyistas que formaban parte del grupo del teatro y que sin apenas recursos eran capaces de hacer unos escenarios de un realismo increíble, cómo olvidar aquel frontal de un galeón español que hicieron para representar la obra de Alfonso Sastre “Ahola no es de leil”, llegaron a tal grado de perfeccionamiento que durante el último ensayo de esta obra las carabinas que habían hecho con unos palos de escoba y cartones les fueron requisados por las carceleras porque parecían de verdad (sic), ni que decir tiene que las carabinas volvieron aparecer el día de la representación.

En homenaje al grupo de teatro de las presas política de Yeserías y Carabanchel, por los buenos momentos que nos disteis y por vuestro trabajo.

Enlace a “Pedro y el capitán”:

https://drive.google.com/open?id=1npjuzKTuVCjNHs_TjsatTAk3idvw4UTt

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