En Chile, manifestaciones y represión policial / Argentina: 7 presos muertos / Alemania: tareas revolucionarias en la crisis del coronavirus, Perspektive Kommunismus.

Pantallazo video. Tanqueta de agua, reprimiendo.

Internacional:

Chile

-Manifestaciones el 27 de abril y Carabineros. Y el 1 de Mayo.

Durante la jornada del 27 de abril, se produjeron esporádicas y autoconvocadas manifestaciones en la Plaza de la Dignidad, que rompieron con la impositiva «normalidad» con la que el gobierno está sacando provecho de la crisis sanitaria provocada por covid 19, desvirtuando y ocultando comunicacionalmente con sus aliados dueños de «medios», la raíz de una profunda crisis social develada en octubre del año pasado, que puso en la mesa las demandas del pueblo, que por décadas no fueron escuchadas.

Las decenas de personas que se reunieron, también lo hacían protestando por el día en que se “celebra” un año más, de una de las instituciones más cuestionadas durante este último tiempo. Nos referimos a Carabineros de Chile, que en esta última década se ha visto envuelta en una seguidilla de hechos de corrupción, robos de platas fiscales, montajes para ocultar su inoperancia y la comisión de graves violaciones a los derechos humanos, antes y después del estallido social del 18 de octubre de 2019.

Por otra parte, efectivos de Carabineros detuvieron a integrantes de la Brigada de Salud Cruz Bellavista que estaban dirigiéndose a la Plaza para monitorear las protestas. Entre los detenidos estuvo Pablo Sepúlveda Allende, nieto de Salvador Allende y activo luchador por los derechos humanos.

https://insurgente.org/chile-protestas-represion-y-personas-detenidas-entre-ellas-pablo-sepulveda-nieto-de-salvador-allende-videos/

-«El 27 elementos de civil pero con carnét de uniformados dispararon a la muchedumbre en el centro de Santiago con un resultado de 10 heridos. Es odio indiscriminado. AM»

*Por lo que se informaba anoche, también hoy 1 de Mayo se repetirán las protestas, concentraciones, enfrentamientos…

Dibujo. (preso gritando, cogido a los barrotes)

Argentina

-7 presos muertos

Desde el inicio del confinamiento, son al menos siete los asesinados en diferentes cárceles del país. Dos de ellos, Federico Rey y José Mario Candia, fueron fusilados a quemarropa por personal del Servicio Penitenciario. El reclamo desatado por los detenidos en Devoto, puso en la agenda pública, de la peor manera posible, la situación en la que viven estas personas. Algunas consideraciones breves al respecto.

1 – Voy a pararme desde la defensa de un paradigma que no comparto, y que es el hegemónico dentro del activismode derechos humanos. De mi parte, estoy convencido que hay que abolir a las cárceles; que es una contradicción histórica encerrar a personas para que aprendan a vivir en libertad; que las prisiones son inherentes al capitalismo, razón por la cual, cualquier proyecto pos-capitalista debe tener en su horizonte programático, la eliminación de las mismas. Y un montón de otros postulados que no vienen al caso en este momento –aunque es tarea nuestra, al menos comenzar a mechar estos debates entre la militancia y la intelectualidad crítica-. El paradigma hegemónico, entonces, no se cuestiona la cárcel-institución sino las condiciones de las mismas; y en el mejor de los casos, se problematiza el origen de clase mayoritario de los detenidos. Es una defensa,casi a ciegas,de una de las grandes conquistas liberales de nuestra historia, el artículo 18 de la Constitución Nacional, que constituye un pliego de garantías procesales y el mantra “las cárceles serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos”. Por eso en este contexto tan regresivo, aunque en términos estratégicos no compartamos esta perspectiva, los abolicionistas penales militamos para que se cumpla este derecho constitucional.

2 – Las cárceles en Argentina, son sinónimo de tortura. Sobrepoblación que genera hacinamiento; falta de vacantes para el desarrollo de actividades educativas y laborales; pésima atención médica; traslados compulsivos que provocan distanciamiento familiar; y un sinfín de vejaciones más. Todo este combo generado alrededor de la sobrepoblación y la imposibilidad de cumplir con las recomendaciones de distancia social, es el caldo de cultivo para que el covid-19 se propague a velocidades espeluznantes, con una gran capacidad para saturar todo el sistema sanitario (siempre y cuando se decida atender a los presos, claro). Los que militamos en las cárceles, y un puñado de organizaciones de derechos humanos, lo venimos advirtiendo desde antes que haya un solo caso positivo en Argentina.

3 –Son las cabezas de los diferentes Poderes Judiciales (provinciales y federal), quienes tienen la máxima responsabilidad por la sobrepoblación en las cárceles -principalmente por el uso abusivo que hacen los jueces de un instituto que debería ser excepcional, la prisión preventiva; y por el rechazo sistemático de libertades condicionales, anticipadas y salidas transitorias-, por lo que son ellos quienes en esta crisis humanitaria-sanitaria, deben tomar medidas concretas para disminuir la tasa de encarcelamiento. Sin embargo, con contadas excepciones, se dedican a sacar “recomendaciones”, a tirarse con latinazgos y citas teóricas entre Defensores y Fiscales, mientras que la mecha de la bomba es cada vez más corta dentro de las cárceles.

4 – Los Poderes Ejecutivos también tienen una enorme responsabilidad por el paupérrimo estado de las prisiones. Muy resumidamente, porque son los jefes políticos del servicio penitenciario; porque son quienes manejan la infraestructura y los recursos económicos con que se mantienen día a día las cárceles; porque son quienes diseñan la política criminal y penitenciaria del país y las provincias; porque son quienes vacían las instituciones que deben acompañar a los liberados para lograr una mínima inclusión social-laboral. Y hay otra responsabilidad, que en este momento es fundamental: son las fuerzas gobernantes quienes tienen mejores condiciones para construir consensos, para forjar ideas-fuerzas que logren calar en el tejido social. Por eso, el silencio de Fernández, de Kicillof y de toda la dirigencia oficialista de peso sobre las condiciones de las cárceles, convalida desde la omisión un discurso tan retrógrado en la sociedad. La cobertura de los medios de comunicación de la protesta en Devoto de ayer, merece ser denunciada por todas las vías posibles. Hubiese sido clave oír voces de responsables políticos, que con un mínimo de sensatez, enfrenten el sentido común reaccionario que ayer fue más visible que de costumbre. Sin dudas que buena parte de la base electoral del Frente de Todos, coincide con los votantes de las diferentes expresiones de la derecha, en que los presos deben vivir en las condiciones actuales, y si es posible, deben morir así es un gasto menos para el Estado. La base militante del FdT, sensible a esta problemática, debería empujar a sus dirigentes para que se pronuncien y actúen sobre el tema.

5 – 45 días de confinamiento, fueron suficientes para cambiar –al menos momentáneamente– todas nuestras lógicas de militancia. El campo popular ha perdido su espacio estratégico de disputa, la calle. Por eso, a quienes nos duele la cárcel, los que entendemos que la comisión de un delito implica perder la libertad ambulatoria pero no la vida; tenemos que tener la mayor creatividad y audacia en estos días. Es necesario que podamos charlar en nuestros círculos de amistad, de activismo, sobre lo que pasa en las prisiones. Tenemos que ser capaces de hacer algo más que comunicados políticamente correctos que se acumulan en la base de datos de la web; no podemos quedarnos con putear en voz alta a Mauro Szeta o al periodista de turno, sino reclamar y construir nuestros propios espacios en los medios de comunicación para que se escuchen voces disonantes. Tenemos que rodear de solidaridad a los familiares de los detenidos –ese colectivo aún más invisibilizado, integrado en su mayoría por mujeres pobres-, construir lazos de cooperación y pensar estrategias en conjunto, para que morir en el encierro no sea el único destino posible.

https://contrahegemoniaweb.com.ar/2020/04/27/a-quien-le-importa-si-se-trata-solo-de-otro-preso-muerto/

Cabecera documento P.K. Alemania.

Alemania

-8 tesis: las tareas revolucionarias en la crisis del coronavirus

Perspektive Kommunismus

La crisis actual no es solo una crisis del sistema de atención médica y tampoco solo revela la preparación completamente inadecuada para una pandemia. El coronavirus se incorpora en una economía capitalista que durante meses se ha estado hundiendo en una profunda crisis. Todo indica que esta crisis ahora intensificada producirá rupturas sociales, políticas y económicas a nivel masivo.

Esta nueva situación cambia las condiciones, las tareas y da a la vez nuevas oportunidades para la izquierda revolucionaria en Alemania. A continuación compartimos ocho tesis sobre las tareas revolucionarias en estos tiempos. Ciertamente todavía no estamos cumpliendo las exigencias mencionados aquí, o solo insuficientemente. Sin embargo, queremos enfrentar los retos y, si es posible, estimular el debate:

1. ¡Con una “tregua política” el virus tampoco se derrota!

El carácter de esta crisis contiene una peculiaridad aparente: las medidas que intentan combatir la amenaza por la cual estamos pasando aparenten afectar a todos por igual. Pero efectivamente las medidas tomadas tienen un claro carácter de clase. No todos estamos pasando por esta crisis juntos ni de la misma manera. Hay que distinguir, porque sí existe una diferencia pasar por la cuarentena con sus hijos acorralados en un apartamento pequeño al lado de una vía o pasarla en la mansión grande con jardín. Y, sobre todo, marcará la diferencia cuando como resultado de la crisis solo habrá que posponer la compra del Tesla o estarás obligado solicitar Hartz4, una prestación al desempleo que te lleva a la pobreza. Claro, hay muchos tonos de gris, pero una cosa está clara: En esta situación, tenemos que rechazar cualquier forma de “tregua política”. ¡No debemos convertirnos en un «frente unido nacional contra el virus»! No se trata de negar la relevancia médica de las medidas, sino de enfatizar sus diferentes efectos en la clase burguesa y proletaria. Al mismo tiempo, debemos remarcar que los toques de queda, las prohibiciones de contacto, las operaciones del militar alemán en el interior, las ordenanzas de emergencia, el rastreo de celulares se utilizarán contra nosotros en el transcurso de la crisis. Toda forma de ayuda en el vecindario, cada llamado de atención a los demás y quedarse en casa debe combinarse con las críticas sobre la forma en que se implementaron estas medidas y hacia dónde conducen. De lo contrario, existe el riesgo de que solo contribuyan a la estabilización del aparato gobernante y al empañamiento ideológico.

2. ¡Preparar las luchas que vienen!

La crisis ya ha llevado a una agudización masiva de las contradicciones de clase y crea nuevas casi todos los días: en la hostelería miles de personas han sido despedidas, en el sector minorista cientos de miles han sido suspendidos los ingresos debido a contratos flexibles y, a fines de marzo el trabajo a tiempo parcial era solicitado 20 veces más que en la crisis financiera de 2008. Por si fuera poco existen las obvias deficiencias en la atención de personas mayores y los grupos de riesgo, se continúa la producción en áreas innecesarias sin medidas de protección adecuadas, las horas de trabajo diarias fueron aumentadas (p.e. en la logística). Además de esto existen debates públicos sobre «obligación laboral» mientras se da la interferencia masiva del estado en la libertad de movimiento y el derecho de reunión. El estado en la Alemania imperialista intentará amortiguar algunas de las contradicciones y, si es posible, trasladarlas a otras regiones. Sin embargo, esto no comenzará en la medida en que lo hizo en los años posteriores a 2008. Ahora es importante prepararse para las luchas que vienen lo mejor posible, incluso como revolucionarios. Ahora tenemos que tratar de convertirnos en «parte de las contradicciones», es decir, establecer contactos en las distintas sucursales y empresas y luego asegurar la creación de redes. Tenemos que juntar experiencia en las luchas que ya están teniendo lugar, principalmente en la superficie, y dar orientación anticapitalista y de lucha de clases. La experiencia muestra que esto en la situación actual es posible, incluso si no hay contactos en la empresa respectiva. Importante es el enfoque en los problemas específicos de las y los colegas y la voluntad de ser confiables y receptivos. Básicamente, deberíamos tratar de estar presentes en todas las áreas donde las contradicciones de clase se hacen visibles y se desarrollan luchas. Sin embargo, hay alguna razón para priorizar estratégicamente la industria del cuidado de la salud y la producción/industria metalúrgica: En la atención médica, y especialmente en los hospitales, la insuficiencia del capitalismo es particularmente evidente. La presión neoliberal para generar ganancias solo ha causado una preparación deficiente, incluida la falta de equipos de protección, camas de cuidados intensivos, etc. Esto afecta una carga de trabajo que ha aumentado continuamente antes del Coronavirus, muy poco personal y bajos salarios. Por otro lado, varios empleados han tenido experiencias de luchas laborales en los últimos años y también han desarrollado confianza en sí mismos. Para la industria del metal en el estado alemán, que fue moldeada por los grandes fabricantes de automóviles, la crisis del coronavirus coincidió con la crisis general de sobreproducción y especialmente la transformación hacia la movilidad eléctrica. Incluso sin el virus, esto habría llevado a despidos y cierres a gran escala, particularmente en la cadena de suministro/subcontratista. La negociación colectiva –por desgracia muy defensiva– del sindicato IG Metall muestra la seriedad general de la situación. En la situación actual, la producción «justo in tiempo» y “justo en secuencia» altamente interconectada está mal preparada para el cierre de compañías individuales relacionado con el coronavirus…
Aquí también, la contradicción entre los intereses de salud de los empleados y el de los propietarios para mantener la producción innecesaria es particularmente obvia. Ya el tamaño de las empresas, tanto en la producción industrial que en los hospitales, impide el aislamiento de los empleados y así las luchas colectivas a largo plazo son posibles. ¡Este es un factor que no debe subestimarse, especialmente en tiempos de aislamiento y oficina en casa!

Dibujo (puños alzados)

3. ¡Asumir la responsabilidad social de nuestra clase!

Ya con las primeras medidas para limitar el despliegue del COVID-19, el estado demostró a qué clase servía: el ministro Scholz prometió la «bazuca financiera» para apoyar a las empresas y los bancos, mientras los padres fueron obligados a resolver su trabajo asalariado y el cuidado de los niños al mismo tiempo. Especialmente para madres y padres solos cuyo trabajo no permite una oficina en el hogar, esa decisión implica elegir entre el bienestar de sus hijos y los ingresos. Cuando se trata de la provisión práctica de grupos de riesgo, a los políticos también les gusta apelar a la solidaridad vecina. Mucho no ha sucedido hasta ahora. ¡Una izquierda que toma en serio su posición de clase debe intervenir aquí y demostrar que priorizamos los problemas de nuestra clase! Tenemos que organizar ayuda vecina y combinarla con las críticas a la administración de crisis favorable al capital y el carácter de clase de las medidas. Aunque todavía haya mucha ayuda autoorganizada del vecindario, esto no significa que esto no pueda cambiar rápidamente. Tampoco nos parece una buena alternativa dejar este campo a iniciativas apolitizadas o incluso de derecha.

4. ¡Trabajando como comunistas en nuestra clase!

Los dos últimos puntos muestran claramente que el enfoque del trabajo revolucionario en el futuro cercano tendrá que dirigirse aún más en el trabajo inmediato en nuestra clase. El hecho de que esto no haya sido el caso en las últimas décadas no es simplemente una debilidad o un error, sino que se debe en cierta medida a la situación objetiva de lucha de clases en Alemania: hasta finales de los 1990 el reformismo y la asociación social (resultado del estado burgués alemán) hicieron posibles mejoras de la situación material. Esta tendencia ha cambiado a más tardar desde la introducción de las leyes de Hartz. Pero en general el estado, el capital alemán y la socialdemocracia lograron exportar las contradicciones más violentas al exterior (por ejemplo, al sur de Europa). Hay otras condiciones objetivas que caracterizan el pasado y causaron poca lucha de clase: Fue la división entre trabajadores temporales de agencias y fuerzas laborales con contrato fijo; fueron en algunos casos los pequeños éxitos sindicales en la negociación colectiva, pero también fue una izquierda desorientada en gran medida que había renunciado a su posición de clase. Las contradicciones de clase objetivas permanecieron así limitadas al menos en la medida en que no hubo luchas incontrolables y que no se pudo desarrollar una conciencia de clase proletaria a nivel masivo. Por lo tanto, una concentración en el «movimiento de resistencia política» se debía en cierta medida a la situación social. Por supuesto, estas peleas aún están justificadas y no podemos ignorarlas. Sin embargo, suponemos que las condiciones objetivas de nuestro trabajo cambiarán fundamentalmente en la crisis actual. La crisis conducirá a rupturas ideológicas. Muchas personas que hasta ahora nos han resultado difíciles de encontrar buscarán orientación y se abrirán más a las demandas revolucionarias. Por lo tanto, debemos acercarnos a estas personas incluso más que antes, hacerles comprender la perspectiva del socialismo y una sociedad sin clases. Tenemos que conectarnos a sus problemas, expresarnos de una manera simple y comprensible y conocer gente a la altura de los ojos. En todo lo que hacemos debe ser reconocible desde qué punto de vista operamos. No solo somos los buenos vecinos que ayudan con las compras y no solo los sindicalistas que están allí cuando se trata de despidos y trabajo a corto plazo (por supuesto que nosotros también lo somos): somos comunistas y debemos ser reconocidos como tales. Como revolucionarios reconocemos los pequeños problemas y dificultades y tratamos de encontrar soluciones aquí y ahora. Como comunistas también vemos los grandes problemas estructurales y tenemos una propuesta para organizar la sociedad de una manera completamente diferente. Más o menos conocemos el camino aproximado allí: el camino de la lucha de clases, la organización política y el quiebre revolucionario. Todo esto es más de lo que muchos otros tienen para ofrecer. Tenemos que tener confianza con eso, sin olvidar que tenemos mucho más que aprender de lo que ya sabemos y podemos hacer.

5. El poder de oposición no se concreta en el living, ¡sino en la calle y en la fábrica!

Es correcto reducir el riesgo de infección tanto como sea posible. Sin embargo, no puede ser que toda nuestra práctica se traslade al espacio virtual: un contrapoder solo puede surgir cuando las personas se unen en la vida real y defienden sus intereses. Las redes sociales solo pueden realizar esta función de forma limitada. Un tweet anticapitalista también puede llegar a muchas personas, pero en primer lugar solo de manera selectiva y en segundo lugar no hay un reclamo visible para hacer cumplir lo que se ha escrito. En la calle y en el lugar de trabajo, tal declaración está mucho más conectada con una confrontación concreta. Sigue siendo así, incluso en tiempos de pandemia, las calles y los negocios son los lugares donde se puede ver y experimentar el contrapoder. Por lo tanto, es importante adaptar nuestra práctica callejera ¡pero también no abolirla! La pauta de nuestras acciones no puede ser la última regulación sobre la “prohibición de contactos” y “toques de queda”, sino una consideración independiente entre la protección contra el virus y la necesidad de organizarse contra el destructivo sistema capitalista.

Dibujo. (puño estruja esvástica).

6. ¡La ofensiva reaccionaria llega!

En las últimas semanas desde que pasamos por las restricciones a la vida pública, el partido AfD (Alternativa para Alemania, un partido fascista), y otras fuerzas abiertamente reaccionarias se han vuelto bastante silenciosas. No quedará así. Tarde o temprano intentarán volver a la ofensiva. Atraerán los estados de ánimo nacionalistas y racistas que ya han ayudado a AfD a lograr su éxito y que también están muy presentes en los círculos proletarios. Sus análisis son escandalosamente erróneos y sus chivos expiatorios, como siempre, los más débiles. Pero ofrecerán una explicación y también una especie de perspectiva, no importa cuán plano. Dado el tamaño de la crisis, no nos ayudará a contrarrestarla solo con argumentos morales y el repertorio antifascista de resistencia habitual. Un aumento de las fuerzas reaccionarias en tiempos de crisis solo se puede contrarrestar si una perspectiva propia, la de una sociedad socialista basada en la solidaridad, es razonablemente tangible. Por el contrario, esto no significa renunciar a las formas de acción y alianzas antifascistas probadas y probadas con las fuerzas progresistas burguesas. Pero si el sistema existente se deslegitima para más y más personas, la conciencia de clase y una perspectiva socialista son aún más urgentes, precisamente porque tarde o temprano prevalecerán las posiciones fascistas.

7. Corona y represión.

En pocos días, se aplicaron regulaciones estrictas en la mayoría de los países para mantener las medidas de contención. Las regulaciones a menudo se interponen profundamente en la privacidad y los derechos civiles y de facto los eliminan en su mayor parte. La policía y, a menudo, los militares recibieron amplios medios para hacer cumplir las ordenanzas (el hecho que no fueron aprobados por los parlamentos, a casi nadie le interesa en Alemania). Dichas leyes u ordenanzas de emergencia nunca son «neutrales» aunque en este momento estos fondos se utilizan principalmente para contener el virus. Sin embargo, esto probablemente cambiará con el empeoramiento de las contradicciones. Los nuevos medios legales y policiales, pero probablemente también futuros, también se utilizarán contra los movimientos de oposición o en conflictos laborales. ¡Al menos tenemos que tomar en serio este peligro que puede convertirse en realidad muy rápidamente! Por un lado, tenemos que establecer nuestras estructuras para estar preparados para mayores golpes represivos. Por otro lado, ¡el peligro que representa un estado policial mejorado debe ser, por supuesto, una parte constante de nuestra agitación! Aparte de eso, hay una diferencia significativa entre si las regulaciones de emergencia como ahora se usan para combatir un virus o una insurrección. Sin embargo el toque de queda p.ej. es un elemento de contrarrevolución en cualquier situación revolucionaria. Con esto en mente, es importante lidiar con la situación actual.

8. ¡La organización es la base!

Solo podemos cumplir con todos estos requisitos de manera organizada. Ahora no es el momento en que nuestras estructuras pueden «pausar». ¡Organizaciones revolucionarias visibles y accionables son necesarias ahora! Hay muchas razones para repensar y adaptar las formas que usamos para organizarnos, para convertir redes sueltas en estructuras más vinculantes, para reemplazar formas engorrosas por dinámicas. ¡No hay razón para no organizarse, para cerrar sesión en la escena política y paralizarse ante los últimos números de infección!

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