Dimitrov a los obreros austriacos: debieran haber transformado su resistencia armada en lucha por derrocar a la burguesía y tomar el poder.

Cartel. El aǵuila bicéfala (Dollfuss y Fev) destroza al pueblo

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Dimitrov: carta a los trabajadores austriacos

Hoy, cuando la reacción austriaca celebra su sangrienta victoria sobre la clase obrera, nosotros, los comunistas, sentimos hacia los trabajadores que combatieron y que combaten todavía un aprecio aún mayor. Millares de obreros asesinados, millares de heridos y encarcelados, el terror desatado en todo el país, la clase obrera sometida a un régimen penitenciario. Comparable únicamente con el régimen fascista en Alemania, este es el balance de los verdugos del gobierno de Dollfuss.

La burguesía teje coronas de laureles en torno a las cabezas de los Dollfuss y los Fev, que ordenaron cañonear a los trabajadores, junto con mujeres y niños.

El vicario del Papa da su bendición a estos verdugos. Al mismo tiempo, los cobardes dirigentes de la socialdemocracia, metiéndose a mentores, enseñan a los obreros que no debían haber empuñado las armas, que el proletariado ha cometido un error al responder con las armas en la mano a la brutal agresión general del fascismo, que amenazaba con barrer no solo las conquistas económicas y políticas de casi 50 años de lucha de la clase obrera austriaca, sino que ponía, además, en peligro hasta su más elemental forma de existencia.

¿Pero acaso el haber capitulado sin lucha hubiera salvado al proletariado austriaco de la reacción? Seguro que no. Con una tal actitud, la reacción habría sido más insolente, hubiera estado más segura de sí.

El proletariado austriaco no quería traicionarse a sí mismo como clase. Y con razón. No quería entregarse sumiso, sin lucha, a los suplicios que han sido el destino de la clase obrera alemana vendida por la socialdemocracia. La lucha armada del proletariado austriaco era una advertencia manifiesta no solo para la burguesía de Austria, sino también para la burguesía de todos los países. Ella ha demostrado que el proletariado no se resignará jamás a ser sometido por el fascismo.

No, el error no estriba en la lucha armada de la clase obrera austriaca. El error consistía en que esta lucha no estaba organizada, ni dirigida de forma revolucionaria, bolchevique.

La mayor debilidad de la lucha de febrero de los trabajadores austriacos consistía en que ellos, a consecuencia de la nefasta influencia de la socialdemocracia, no comprendieron que no es suficiente defenderse contra los ataques del fascismo, sino que debían haber transformado su resistencia armada en lucha por derrocar a la burguesía y tomar el poder. La resistencia armada de la clase obrera austriaca frente al fascismo no se transformó en una verdadera sublevación armada. En esto consiste el error fundamental.

Cartel. Fotomontaje de John Heartfield.

El viejo mundo tiene sus buitres de mal agüero. Austria tiene uno bicéfalo. Viena reinstaura el águila bicéfala.

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