Dimitrov a la clase obrera: ¿Qué es el fascismo? El peor enemigo del proletariado, ofensiva capitalista, chovinismo, represión y contra-revolución.

Fotomontaje Josep Renau (la esvástica la forman monedas)

Luchas, derrotas, victorias… Antifascistas

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Dimitrov: El fascismo y la clase obrera

«(…) Camaradas, no hay que imaginarse la subida del fascismo al poder de una forma tan simplista y llana, como si un comité cualquiera del capital financiero tomase el acuerdo de implantar en tal o cual día la dictadura fascista. En realidad, el fascismo llega generalmente al poder en lucha, a veces enconada, con los viejos partidos burgueses o con determinada parte de estos, en lucha incluso en el seno del propio campo fascista, que muchas veces conduce a choques armados, como hemos visto en Alemania, Austria y otros países. Todo esto, sin embargo, no disminuye la significación del hecho de que, antes de la instauración de la dictadura fascista, los gobiernos burgueses pasen habitualmente por una serie de etapas preparatorias y realicen una serie de medidas reaccionarias, que facilitan directamente el acceso del fascismo al poder. Todo el que no luche en estas etapas preparatorias contra las medidas reaccionarias de la burguesía y contra el creciente fascismo, no está en condiciones de impedir la victoria del fascismo, sino que, por el contrario, la facilitará.

Los jefes de la socialdemocracia encubrieron y ocultaron ante las masas el verdadero carácter de clase del fascismo y no llamaron a la lucha contra las medidas reaccionarias cada vez más graves de la burguesía. Sobre ellos pesa una gran responsabilidad histórica por el hecho de que, en los momentos decisivos de la ofensiva fascista, una parte considerable de las masas trabajadoras de Alemania y de otra serie de países fascistas no reconociese en el fascismo a la fiera sedienta de sangre del capital financiero, a su peor enemigo y que estas masas no estuvieran preparadas para hacerle frente.

¿De dónde emana la influencia del fascismo sobre las masas? El fascismo logra atraerse las masas porque especula de forma demagógica con sus necesidades y exigencias más candentes. El fascismo no solo azuza los prejuicios hondamente arraigados en las masas, sino que especula también con los mejores sentimientos de estas, con su sentimiento de justicia y, a veces, incluso con sus tradiciones revolucionarias. ¿Por qué los fascistas alemanes, esos lacayos de la gran burguesía y enemigos mortales del socialismo, se hacen pasar ante las masas por “socialistas” y presentan su subida al poder como una “revolución”? Porque se esfuerzan por explotar la fe en la revolución y la atracción del socialismo que viven en el corazón de las amplias masas trabajadoras de Alemania.

El fascismo actúa al servicio de los intereses de los imperialistas más agresivos, pero ante las masas se presenta bajo la máscara de defensor de la nación ultrajada y apela al sentimiento nacional herido…

Dibujo, un esqueleto aventa siembra de esvásticas.

El fascismo aspira a la más desenfrenada explotación de las masas, pero se acerca a ellas con una demagogia anticapitalista, muy hábil, explotando el profundo odio de los trabajadores contra la burguesía rapaz, contra los bancos, los trusts y los magnates financieros y lanzando las consignas más seductoras para el momento dado, para las masas que no han alcanzado una madurez política; en Alemania: “Nuestro Estado no es un Estado capitalista, sino un Estado corporativo”; en el Japón: “por un Japón sin explotadores”; en los Estados Unidos: “por el reparto de las riquezas”, etc…

(…) El fascismo capta, en interés de los sectores más reaccionarios de la burguesía, a las masas decepcionadas que abandonan los viejos partidos burgueses. Pero impresiona a estas masas por la violencia de sus ataques contra los gobiernos burgueses, por su actitud irreconciliable frente a los viejos partidos de la burguesía.

(…) El fascismo llega al poder como el partido del asalto contra el movimiento revolucionario del proletariado, contra las masas populares en efervescencia, pero presenta su subida al poder como un movimiento “revolucionario”, dirigido contra la burguesía en nombre de “toda la nación” y para “salvar” a la nación. (Recordemos la “marcha” de Mussolini sobre Roma, la “marcha” de Pilsudski sobre Varsovia, la “revolución” nacionalsocialista de Hitler en Alemania, etc.).

Pero cualquiera que sea la careta con que se disfrace el fascismo, cualquiera que sea la forma en que se presente, cualquiera que sea el camino por el que suba al Poder:

– El fascismo es la más feroz ofensiva del capital contra las masas trabajadoras;

– El fascismo es el chovinismo más desenfrenado y la guerra de rapiña;

– El fascismo es la reacción feroz y la contrarrevolución;

– El fascismo es el peor enemigo de la clase obrera y de todos los trabajadores.»

*Cartel. Fotomontaje de John Heartfield: La siembra de la muerte. Donde este sembrador recorre los campos, cosecha hambre, guerra y fuego. Nov. 1937.

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