Para los nazis, el Partido Comunista de Alemania era el peligro. Lo exterminaron y asesinaron a Ernst Thälmann.

Foto. Local Karl Liebknechthaus del KPD, en Berlin.

Luchas, derrotas, victorias… Antifascistas

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El Partido Comunista de Alemania, a la cabeza de la lucha Antifascista

El Partido Comunista fue indiscutiblemente la fuerza motriz que impulsó la resistencia de la clase obrera alemana ante el peligro nazi durante la República de Weimar (1919-1933). El Partido Socialdemócrata (SPD) fue el fiel defensor de la clase dominante y de los sectores más reaccionarios del Estado como el ejército y la policía; para los dirigentes de la socialdemocracia el peligro no era el nazismo sino el Partido Comunista (KPD).

Así, a pesar de que el KPD promovió desde 1931 una política de unidad antifascista con el SPD, la mayoría de dirigentes socialistas rechazó frontalmente establecer acuerdos con los comunistas. En 1932 el dirigente comunista Thäelmann, en un discurso dirigido a los obreros socialdemócratas decía: «Nosotros, comunistas, solo ponemos una condición a esta unidad: la condición de la lucha. Preguntad pues a vuestros dirigentes, camaradas socialdemócratas, ¿por qué hacen bajar sus armas a cuatro millones de trabajadores sindicados mientras que el fascismo desciende por las calles?».

Ya antes de que llegaran los nazis al poder, se produjeron infinidad de enfrentamientos entre los obreros organizados por el KPD o por organismos anarquistas y autónomos, y los nazis. La vanguardia obrera contra los nazis, además de los desempleados, estaba constituida por los estibadores, marineros y ferroviarios. La resistencia obrera a la penetración nazi fue muy encarnizada, y se apoyaba en la existencia de una cultura obrera y en formas de vida social independientes, no controladas por la burguesía, arraigadas en una infinidad de organizaciones y asociaciones obreras, populares y comunistas entrelazadas y ramificadas, que llegaban a influir en los lugares más recónditos de la ciudad. Todo ello constituía un espacio de vida independiente que se consideraba exclusivo de la clase obrera y que era defendido gracias a una cultura de resistencia y de orgullo de clase, con la plena conciencia de saber quién era el enemigo.

Foto. Monumento a Ernst Thälmann.

El ascenso del fascismo solo se puede explicar por la combatividad y la resistencia de la clase obrera, lo que llevó a la gran burguesía alemana a buscar el apoyo de Hitler como “solución final”, que solo se pudo imponer cuando la resistencia obrera se extinguió tras una década de grandes luchas, realizadas en unas condiciones de durísima represión, desempleo masivo y hambre.

El Partido Comunista fue la clave de la resistencia antinazi ya que era, con diferencia, la mayor organización que vertebraba estas redes obreras y populares. El KPD también disponía de organismos especializados, como una estructura paramilitar que agrupaba a gran cantidad de jóvenes, siendo su organización más importante el Grupo de Lucha contra el fascismo, que a finales de 1931 agrupaba a miles de jóvenes comunistas, 7.000 de ellos en Berlín. Además, el partido contaba con escuadras de autodefensa y grupos que apoyaban a los vecinos amenazados de desahucio por no pagar el alquiler. También había puesto en pie una enorme organización de solidaridad, la Rote Hilfe (Socorro Rojo), que se encargaba de dar apoyo material a los desempleados, familias y personas sin recursos, y que fue muy importante para sostener económicamente muchas luchas, ya que las condiciones de vida de la mayoría de militantes que luchaban contra los nazis eran muy duras.

El proletariado alemán y los comunistas del KPD, junto con otros grupos antifascistas, escribieron una de las páginas más heroicas de la historia de la clase obrera. No es cierto que se rindieran sin combatir, pero su capacidad de resistencia se desgastó y consumió en los terribles años de la crisis; los años que precedieron a la toma del poder por Hitler fueron años de guerra civil encubierta. En las condiciones en las que se vieron constreñidos a resistir los adversarios del nazismo, difícilmente alguien habría podido hacer algo más o mejor.

No es de extrañar por ello que tal lucha haya sido borrada de la memoria histórica y haya tanto consenso en presentarla deformada y manipulada. Una vez suprimida la vanguardia revolucionaria, las masas obreras fueron presa fácil de la propaganda nazi.

Por último recordar que el Secretario General del KPD, Ernst Thälmann, fue encarcelado en 1933 por los nazis y asesinado en 1944 en el campo de concentración de Buchenwald.

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