Los cientos de meses de sueldos íntegros que hacen falta para tener una vivienda. Convirtiendo datos en vida real de un obrero: Utopía ante sangrante realidad.

Mapa de sueldos necesarios para vivienda.

Movimiento obrero. Su situación:

Reflexión sobre el ‘derecho a la vivienda’

Número de años de sueldo íntegro para acceder a una vivienda de tipo medio

El mapa refleja el Índice de Esfuerzo Inmobiliario de Sociedad de Tasación, que define el número de años de sueldo íntegro que un ciudadano necesita destinar para comprar su vivienda en España.

Desde los 16,4 años de sueldo íntegro en Baleares, los 8,6 u 8,2 de Catalunya y Madrid, a los 4,9 años en Murcia y La Rioja.

Cada poco tiempo sube este índice, ya que, al cerrar el 2019, Huesca, Pamplona y Ourense p.e. habían subido los pisos un 10%, y La Rioja sufría el mayor incremento medio.

Ahora, pedimos un ejercicio de matemáticas. Se trata de datos de los años con el sueldo mensual íntegro dedicado a la compra de la vivienda, de un sueldo MEDIO. O sea, más de la mitad -los demás ciudadanos- de esas provincias, incrementarían los años de gasto, en algunos casos hasta por tres.

Seguimos. Son sueldos íntegros, o sea, en esos años se cuenta con que el trabajo sea fijo y sin problema de sueldo todos los meses. Por ejemplo, 196 meses en Baleares. Eso en un Estado con el 90% del trabajo de los nuevos contratos de carácter eventual, con cierres de empresas todos los días, con huelgas por falta de pago, con la eliminación de sectores hasta ahora privilegiados (aristocracia obrera), con contratos concatenados pero sin cobrar en los meses de verano p.e. y un muy larguísimo etcétera

Pero, lo más importante, ¿la gente no come, no paga luz, gas o impuestos, no se viste, no paga medicamentos, el calzado, autobuses, el teléfono o la gasolina y el seguro de su utilitario? Nadie, absolutamente ningún obrero u obrera, puede dedicar el sueldo íntegro a pagar su vivienda. Con lo que los años indicados, hay que multiplicarlos al menos por dos. O por tres en los más bajos.

Vuelve a revisar ahora el mapa. La vivienda, en vez de en un derecho, se ha convertido en un auténtico lujo, para un tanto por ciento de la población más bien pequeño además.

Y el problema continúa creciendo. Una vivienda para un obrero con trabajo se ha convertido en una cadena sangrante, artificial, que reventó la burbuja hace más de 10 años y que está en la misma situación en 2020, por mucho que las estadísticas oficiales digan lo que quieran inventarse. ¿Y para el resto? Millones de personas en paro que ni pueden soñar con una casa. Alquileres astronómicos, de auténtica desvergüenza en las grandes ciudades. Desahucios y desalojos diarios. Juicios, represión…

Ah, por cierto, la banca, implicada en todo ello, esa que no devolverá los 65.000 millones de euros del rescate, suben sus ya abusivas comisiones de nuevo. La estafa continúa, con total impunidad.

Hacemos una abstracción, mucho más real por cierto, de la situación en que se convierte el mapa tras lo leído. La compra de una casa se ha vuelto absolutamente imposible para la gran mayoría de la clase obrera en la situación actual (calcada de la de hace una docena de años). El alquiler, la nueva bicoca, se ha convertido en otro imposible para la gran mayoría de trabajadores. Imaginarse pues la de los obreros en paro, minusvalías, no contributivas…

Triste, muy triste, el futuro de la clase obrera, si no se impide con denuncia, organización y lucha.

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