Elizaveta Parshina, combatió al fascismo español y nos dejó una joya: «La brigadista».

Portada del libro «La brigadista».

Memoria histórica imprescindible:

Libro “La brigadista”, diario de Elizaveta Parshina

350 pág, 16 pág. de fotos. 2002.

Esta guerrillera soviética, nacida en Oriol en 1913, formó parte, como traductora y guerrillera, en la Guerra Revolucionaria española, en el Cuerpo de Guerrilleros, una unidad de élite de sabotaje que militaba tras las filas del fascismo en Málaga, Granada, Toledo, Guadalajara y Aragón.

Esta unidad estaba formada por miembros de las Brigadas Internacionales soviéticos y mineros andaluces, expertos en manejar la dinamita, que tantas bajas causó a los fascistas. Fue tan efectiva esta unidad que destruyó 17 convoyes y golpeó duro al fascismo en sus propias líneas. El máximo responsable de esta unidad fue Artur Sproguis, posteriormente coronel del Ejército Soviético y héroe en la II Guerra Mundial, fallecido en 1980. Fue compañero sentimental de Parshina.

Al regresar Elizaveta a la URSS se casó con Sprogis e ingresó en la GRU (Ministerio de Defensa en su rama dedicada al espionaje). En 1942 trabajó en la SMERSH, la efectiva organización que detectaba y eliminaba a los espías nazis y fascistas. En 1944 ingresó en la NKVD (equivalente al Ministerio del Interior). Lo tuvo que dejar al tener a su hijo. En 1947 la GRU la envió a Checoslovaquia. Al regresar a la URSS trabajó un tiempo para la NKVD y se retiró de su labor como espía revolucionaria. Pasó a trabajar en el Instituto de Investigación Científica hasta su jubilación en 1970. Publicó 3 libros y varios relatos. La brigadista es el único traducido al castellano. Murió en Moscú en julio de 2002.

Se han escrito numerosos libros sobre nuestra guerra revolucionaria, pero muy pocos como éste, ya que no trata de analizar operaciones o circunstancias estratégicas, sino que desde sus impresiones personales, desde su diario operar, nos acerca la guerra y la revolución tocando piel, compañerismo, análisis proletario, anécdotas llenas de calor, rabia y lucha.

Elizaveta nos cuenta los hechos que vivió, sus situaciones reales, la total entrega de los militantes comunistas hasta, la mayoría de ellos, perder la vida por la causa, las traiciones e intrigas de muchos anarquistas, la vital importancia de las Brigadas Internacionales (sobre todo las soviéticas) en el desarrollo de las operaciones, la cobardía de los fascistas…

Es un libro tierno y brutal al mismo tiempo, en todo caso un libro necesario, porque hemos perdido demasiada memoria de lo que fue el acontecer diario de aquellos guerrilleros que vinieron de miles de kilómetros, y de aquellos otros que dejaron su tierra y familia para enfrentarse con uñas y dientes (pues ni armamento poseían) al fascismo criminal. La brigadista narra alguno de los sabotajes más eficientes llevados a cabo contra las tropas fascistas.

No son aventuras de la guerra, sino episodios que han quedado grabados para siempre en la piel de la España republicana y comunista. Especialmente recomendado para la gente más joven que quiera iniciarse en el conocimiento de lo que fue nuestra guerra civil revolucionaria. Narrado con sencillez, con pasión, con lágrimas y sonrisas. Imprescindible. Honor y gloria a los eternos luchadores, como Artur Sprogis, como Elizaveta.

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