En el Solidaridad nº 8 de mayo de 1977, entrevista sobre la ‘fuga’ de 5 presos de la cárcel de Basauri, a uno de los ‘fugados’, militante del PCE(r): Represión, tortura, intento de fuga…

Portada del boletín Solidaridad nº 8, de mayo de 1977.

Recuperando materiales:

Solidaridad, boletín de Socorro Rojo. Año II, n.º 8, mayo de 1977. 16 páginas

Encontramos en el boletín una entrevista interesante, de uno de los presos políticos ‘fugados’ durante mes y medio de la cárcel bizkaina en 1976-77:

“El intento de fuga de la prisión de Basauri

Contado por Pedro Mª Martínez Ilarduya, ex-preso político del PCE(r)

El 10 de diciembre de 1.976, la noticia de la fuga de cinco antifascistas de la prisión de Basauri (Bilbao), corría como réguero de pólvora por toda España, La alegría entre el pueblo fue general. Pero mes y medio más tarde, los «bokis» (funcionarios) de Basauri descubrieron a José I. Aramayo Aguirre, Patxi Arana Arrizabalaga, Santiago Marco Tolsa, Pedro Mª Martínez Ilarduya y José Vicente Daroca en un zaguán de la prisión, donde en realidad se encontraban, trabajando y preparando la fuga de 15 presos. Actualmente, todos, excepto el preso social Daroca que fué trasladado al penal de Ocaña, fueron liberados por la lucha popular. Nuestra organización consiguió contactar con Pedro Mª, y nos habló de esa importante acción que por muy poco no fue victoriosa. Pedro Mª es un obrero de 26 años, natural de Araya (Álava), Trabajó de fresador en varias empresas de Bilbao, entre ellas Euskalduna. Fue detenido el 21 de julio de 1976, tras las explosiones de edificios y símbolos fascistas el día 18. La policía trató de acusarle de esas acciones, así como de ser miembro del PCE(r).

La conversación que hemos mantenido con él ha sido como sigue:

Noticia de la fuga, en El País 11 diciembre 1976.

S.R.: Primero háblanos de tu detención

PEDRO: Al llegar a la casa de Joaquín Calero Arcones, unos policías me abrieron la puerta y se abalanzaron sobre mí. Ofrecí resistencia. A uno le di una patada y le tumbé. Cuando iba a escapar, apareció otro con una pistola que me amenazaba con disparar. Para reducirme me dio dos golpes en la cabeza. En la Cruz Roja me pusieron cinco puntos e inmediatamente fui trasladado a la comisaría de San Mames.

S. R.: ¿Te torturaron?

PEDRO: Eso ya sabes que es lo nornal. Estuve 9 días en comisaría, igual que Joaquín Calero, Josefina García, Iñaki Veiga y su mujer Mari Luz. Los primeros días todo fue a base de golpes en todo el cuerpo. Fíjate, me arrancaron cuatro dientes. Pero lo peor fue cuando me aplicaron corrientes.

S.R.: Cuéntanos cómo fue esto último:

PEDRO: Acostado sobre una camilla y esposado de pies y manos, me ataron fuertemente con unas cuerdas. La corriente me la aplicaban a través de unos cables que tenían en los extremos unas agujas que me las pinchaban, unas veces en la cabeza, otras en la garganta, el vientre, etc. La represión también continuó en la cárcel. Al llegar nos tuvieron cuatro días incomunicados.

S.R.: ¿Cómo acordasteis organizar la fuga?

PEDRO.: Bueno, en agosto había sido descubierto un primer intento, pero la fuga continuaba siendo un objetivo para la mayoría de los antifascistas presos. Al llegar nosotros, casi todo estaba en marcha. Entre los presos, la mayoría de ETA, reinaba una gran unidad. Al poco tiempo de conocernos, no hubo pega para que confiáramos unos en otros y, ¡manos a la obra!

S.R.: ¿Por qué se os ocurrió un sistema tan original?

PEDRO: Queríamos prepararla en el menor tiempo posible, así el riesgo de ser descubiertos sería menor. Pero para ello teníamos que dedicar al trabajo muchas horas cada día y ésto era imposible, ya que cada dos horas había un recuento. Se nos ocurrió entonces simular una fuga. Dejamos una cuerda colgada del muro del recinto y al mismo tiempo nos ocultamos en el zaguán que teníamos preparado. Teníamos una escalera, así, como alimentos para los 15 días que creíamos que serían suficientes. También disponíamos de un transistor para enterarnos de las noticias, sobre todo de lo que decían de la «fuga».

S.R.: ¿Cómo distribuíais el tiempo y las fuerzas?

PEDRO: De la siguiente forma: trabajábamos por la noche, por la sencilla razan de que apenas había vigilancia. A las seis de la tarde ya empezábamos, A las 9 comíamos un bocadillo y hasta las 6 de la mañana no parábamos de trabajar. Dos nos metíamos en el agujero, uno para picar y otro para sacar la tierra. En la boca quedaba otro para recogerla y dos estaban en el zaguán para subirla y almacenarla. Para hacer todo ésto nos alumbrábamos con dos fluorecentes portátiles que nos habíamos agenciado.

S.R.: Entre vosotros había un preso que no era político. Además teníamos entendido que iban a fugarse varios ¿ Por qué» teníais tanta confianza en los presos sociales, de los que tantas cosas se ha dicho?

PEDRO: Mira, los presos sociales son eso, un producto de ésta sociedad, pero un producto en general podrido. Sin embargo entre ellos también hay antifascistas como lo están demostrando con sus últimas luchas. Nosotros conocíamos a esos compañeros y merecían nuestra confianza, a parte de que sólo ellos pudieron en principio moverse para estudiar la zona y preparar el terreno.

S.R.: ¿Qué dificultades habíais encontrado en el trabajo?

PEDRO: Bastantes, pero no hay dificultad que pueda impedir la lucha por la libertad. Trabajábamos con destornilladores, devez en cuando se nos inundaba la galería, teníamos que enfangarnos y no podíamos cambiar de ropa, encontrabas tierra dura… Lo peor fue un muro que tuvimos que rebasar por debajo. Habíamos calculado una profundidad de 1,25 m, y tenía 3 metros.

S.R.: ¿Cómo os descubrieron?

PEDRO: Pues por un camión que cargado con unas diez toneladas de escombro pasó por encima del túnel y se hundió. De todos modos tardaron 20 días en dar con nosotros, ya que no nos dábamos por rendidos y continuábamos buscando otro sitio. Pero un día, la Guardia Civil hizo un registro, por los tejados y nos descubrieron. No sé como no nos mataron a alguno ya que se les escapó un tiro. La dirección de la prisión nos impuso una sanción de 50 días de incomunicación en celdas.

S.R.: ¿La decisión de fugaros significa acaso que no confiabais en que el pueblo os iba a liberar?

PEDRO: No, no. En absoluto. Nosotros nunca hemos perdido la confianza en la lucha popular. Ya ves, si estamos en la calle es gracias al sacrificio del pueblo y muchos antifascistas que incluso dieron la vida por todos los presos. Con la fuga también queríamos contribuir a esa lucha pues a pesar de estar presos, los antifascistas no se deben resignar y por supuesto, tampoco deben esperar ninguna «gracia» de quienes nos han torturado y encarcelado.”

https://ddd.uab.cat/pub/ppc/solidaridadSR/solidaridadSR_a1977m5n8.pdf

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