Dalí y Carrillo, más fascistas que Franco / Celestino Uriarte, un imprescindible / Matemática policial para la represión ‘antidisturbios’.

Foto. Dalí, con Franco, de charla.

Repasando la historia:

-“Anécdotas” poco conocidas.

*El 2 de octubre de 1975, en una entrevista a la emisora francesa Europa-1, el pintor Salvador Dalí, a la pregunta sobre la concentración del 1 de octubre y los 4 policías muertos (reivindicado un año más tarde por los GRAPO) la misma jornada en Madrid, tras los fusilamientos de 2 militantes de ETA y 3 de FRAP el 27 de septiembre, afirmó literalmente:

Franco es un ser maravilloso. La libertad es una mierda. Yo estoy por la Santa Inquisición.

Foto. Carrillo y Suárez, abrazándose.

*En enero de 1977, en la revista alemana Der Spiegel se le preguntó a Adolfo Suárez: ¿Cambiará o desmontará el aparato policial franquista? Respuesta:

De ninguna manera. Más bien pienso en un acoplamiento de las fuerzas de seguridad a la nueva situación.

En España hubo protestas por tal declaración, pero su mejor defensor fue Santiago Carrillo, que en entrevista en El País declaró en siguientes días:

Yo soy partidario de Suárez.

Portada del libro «Celestino Uriarte, clandestinidad y resistencia comunista».

-Celestino Uriarte Bedia. Vida imprescindible

Uno de los cientos de vascos que tuvieron que marchar al exilio desde Mondragón, Eibar, Hernani y Aretxabaleta, tras la derrota de octubre de 1934 también en Gipuzkoa, tiene una vida como para dedicarle varios libros: Durante la Revolución de Asturies del 34, fue uno de los principales artífices de que Mondragón se insurreccionase.

Volvió con el triunfo del Frente Popular. Tras el alzamiento fascista formó parte de las primeras milicias de izquierda que hicieron fracasar la rebelión en Donostia.

Ejerció de comisario de guerra del frente de Mondragón y posteriormente fue representante de las Juventudes Socialistas Unificadas, en el Estado Mayor de las Milicias Populares Antifascistas. A primeros de 1937, ingresa en el Partido Comunista.

Celestino no se rindió en Santoña y continuó luchando en Asturies hasta el final. Tras la caída de Asturies pasó a Catalunya y combatió en la Batalla del Ebro con grado de Mayor. Fue herido en combate y su brigada, prácticamente exterminada. Por dicha actuación le concedieron la Orden del Valor. Se mencionó en el último Boletín de Estado que el Gobierno de la República mandó editar antes de su derrumbe definitivo.

De nuevo al exilio. Esta vez en un campo de concentración. El Gobierno Vasco le hizo responsable –a pesar de ser comunista– de los presos vascos en el campo de refugiados de Gurs.

Escapó y marchó a Chile. Vuelve al interior en 1944. Será responsable político militar en Madrid y en Valencia y posteriormente responsable de organización en Asturies.

Detenido en el 46 en Gijón, será torturado en comisaría durante 43 días –en esas torturas mataron a otro dirigente del PCE asturiano, Castro García Rosas- y condenado a 30 años de prisión.

Posteriormente el fiscal pedirá pena de muerte por los acontecimientos del 34 en Mondragón. Por esta razón, en carta fechada el 20 de septiembre de 1946, incluso el dirigente del PNV Manuel de Irujo, informaba al correspondiente Ministerio de la República española en el exilio de la siguiente forma.: «Celestino Uriarte, de Mondragón, Jefe que fue del batallón de Dragones del ejército vasco. Capturado en Asturias y sometido a un trato salvaje, está amenazado de juicio sumarísimo. Conviene que hagamos lo posible por evitar su ejecución».

El 28 de febrero de 1950, junto con otros tres compañeros, se fuga de la prisión de Martutene.

De nuevo a la clandestinidad. Se exilia en Alemania Comunista. El mes de agosto de 1970, se expulsa del PCE a Enrique Lister, Celestino Uriarte, José Barzana, Luis Balaguer y Luis Saíz. Forman el PCOE. Fallece en Berlín, el 9 de septiembre de 1979.

Foto. Antidisturbios golpeando.

-Matemática y represión

Según un estudio interno, readecuado del original «Así trabaja la policía antidisturbios» -redactado para How Stuff Works, una página educativa estadounidense- y ahora manejado por las brigadas antidisturbios de los cuatro cuerpos policiales que las tienen (CNP, Guardia Civil, Ertzaintza y Mossos d’Esquadra), el manejo del terror policial se desarrolla de la siguiente manera:

Antes de la manifestación, si los medios informativos dicen que puede haber presencia policial, bastante gente ya no acude. Luego un 20 por ciento del total de manifestantes que sí asiste se van ante la sola presencia de estas unidades de antidisturbios.

Ahí empieza su recuento, pues esa gente que queda sabe a la perfección que no estamos allí de elemento ornamental. Para nosotros ese es el verdadero 100 por cien de la asistencia. De toda la gente que se queda (para ellos el 100% dispersable), un 10 por ciento se va cuando se bajan de las furgonetas y se ponen en formación. Cuando se colocan los cascos se aleja de la manifestación otro 20 por ciento. Si sacan las porras y los peloteros, otro 20 por cien se va definitivamente. Si sacan los escudos y se colocan en posición de posible carga, se va otro 30 por ciento de manifestantes. Existe un último método disuasorio antes de pasar al ataque; el avanzar muy despacio en línea recta unos dos metros hacia la manifestación, con lo que otro 10 por ciento empieza a correr y retirarse.

Sólo queda ya un 10 por cien de elementos tremendamente peligrosos. Contra ellos todos los métodos están autorizados.

Comprobar que quieren dar un aire científico y matemático a sus “métodos”, eso es lo que me resulta sorprendente.

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