Escritos de Manuel Arango desde Herrera: El gobierno socialfascista. Las peleas y los pactos. Memoria histórica popular contra el socialfascismo.

Foto. Arango. Detrás, rejas.

Escritos de Manuel Arango Riego.

Prisión Herrera de la Mancha

-1. El Gobierno socialfascista:

La historia se repite como farsa y como tragedia a la vez. (Extractos)

(…) La llegada de este partido al gobierno es la consecuencia de un funcionamiento institucional y parlamentario mafioso, donde las alianzas y los pactos, lo mismo que los botines y las prebendas se compran y se venden como si de un mercado se tratara y en medio de chantajes y puñaladas más o menos traperas; además, las necesidades del Estado, ante los fracasos del anterior gobierno del PP, demandaban situar en el Gobierno a los socialfascistas (el único «cartucho» experimentado que le quedaba) para intentar poner freno al deterioro galopante de las instituciones, sojuzgar con mano de hierro y embaucadora a la vez a los trabajadores y tratar de sofocar la «crisis catalana».

Así es como llegó al gobierno un partido-despojo que, como el socialfascista español, siempre ha basado su actuación en dar cumplimiento a las políticas fundamentales de Estado. La realidad es que este partido presenta una trayectoria inequívoca: combinando la política de la represión y del avasallamiento en diversos campos con el confusionismo planificado y el ilusionismo reformista, rodeado todo ello por el reparto dosificado de migajas de diverso tipo. Este es el resultado de la transformación que experimentó la vieja socialdemocracia española, la cual, cargada de claudicaciones, dió lugar al partido socialfascista español, uno de los instrumentos políticos destacados en los que se ha venido apoyando la burguesía monopolista en el poder para mantener su dominación.

Una copia del pasado.

(…) tanto la explotación y el saqueo de las masas populares, como la represión, han aumentado en intensidad, si acaso pueden utilizar algunas medidas de «cosmética» política con las consabidas migajas para encubrir sus fechorías.

(…) capítulo aparte merece la propuesta gubernamental de emprender un diálogo y unas negociaciones con el gobierno independentismo catalán hacia el redil del Estado fascista y de sus leyes. Por aquí apunta el reto del Estado fascista y de sus leyes. Por aquí apunta el reto más prioritario del gobierno y su misión principal, ya que la «crisis catalana» está agravando en determinados campos y de manera continua a la propia crisis general del Estado y, a la vez, debilitando su posición en el ámbito internacional; habría que señalar también y como perspectiva que la estabilidad del gobierno; sin descartar su misma continuidad en el cargo, dependerán en no poca medida de la marcha de los acontecimientos en Cataluña. (…)

Nuevamente, se comprueba también que ante los conflictos políticos la forma de actuación del socialfascismo en trabajadores y el movimiento de resistencia antifascista conducido por nuestro partido es la represión.

En síntesis, lo que ha quedado claro es que la historia, de nuevo, se está volviendo a repetir: pero como farsa y como tragedia a la vez. Una historia que se volverá a repetir si Sánchez y sus acólitos volvieren a alzarse con el Gobierno en las siguientes elecciones generales.

Octubre, 2018

Dibujo. Capitalistas estrujando obreros.

-2. Las peleas y los pactos (extractos)

Las peleas entre los peperos y sus socios contra el gobierno y sus aliados no tienen fin; se pelean por todo y utilizan el todo vale. Pero, como siempre, no hay que sorprenderse, es una mezcla de las habituales peleas y trifulcas por la disputa de los diversos botines y de la comedia escenificada del funcionamiento institucional dirigido a embaucar a las masas populares. En todo caso, hay que tener en cuenta que la sangre de estas peleas no llegará a ningún río. Aún así compleja es la tarea que tiene la oligarquía para evitar que las peleas entre sus principales «perros políticos de presa» entorpezcan o colapsen el funcionamiento del Estado y sus instituciones, como así sucedió durante aquel más de un año de gobierno en funciones que precedió al último gobierno de Rajoy; aunque tampoco se debe descartar en absoluto, logicamente, que esas peleas y trifulcas continuas, no sean otra cosa que una consecuencia o reflejo también de los desacuerdos, tensiones y rivalidades de los grupos que conforman el poder oligárquico español, el cual, evidentemente, aparte de no formar históricamente un cuerpo homogéneo, está sometido a las convulsiones de la crisis general que amenaza al sistema político y económico español.

Por otra parte, los socialfascistas para llevar adelante su infame cometido en el gobierno, se han rodeado de todo un conglomerado de coaliciones y grupos políticos: unos de reconocida catadura reformista-

Por lo demás, hay que reseñar que ese conglomerado de coaliciones y grupos políticos, es todo lo que queda, junto al empequeñecido partido socialfascista, de la en otro tiempo famosa «pata izquierda» del Estado fascista, la cual le servía para articular el desahuciado parlamentarismo español.

Por todo ello, estas peleas y estos pactos, que se inscriben dentro de la legalidad y del funcionamiento del Estado fascista, son como las dos caras de una misma moneda política institucional, de la cual salga la cara que siempre pierden los trabajadores.

Octubre 2018

Foto: Pintada «PSOE = GAL»

-3. La memoria histórica popular contra los socialfascistas. (extractos)

El tiempo ha pasado y las experiencias populares se han ido acumulando contra la trayectoria seguida por socialfascistas cuando estos han estado en el gobierno. Estas experiencias forman parte de la memoria colectiva, la cual debe ser utilizada por los trabajadores para defenderse y para atacar a sus enemigos de clase.

La memoria histórica popular ha registrado que el socialfascismo español ha sido (y seguirá siendo mientras perviva) un enemigo declarado de los trabajadores y de todas sus aspiraciones. De ahí que la memoria histórica popular (nadie podrá borrar que el socialfascismo español acumula entre otras infamias: las reconversiones industriales que lanzaron al paro a millones de trabajadores; la puesta en marcha de varias reformas laborales y pactos a cada cual más devastador para los intereses populares; la creación de los GAL con su política de la cal viva y la implantación del Estado de excepción de manera permanente; el avasallamiento cada vez mayor de las naciones oprimidas por el Estado español; la introducción del Estado español en la OTAN y en otras organizaciones militares de carácter imperialista, así como en la CE, y posteriormente, en la UE, todo lo cual trajo aparejado un mayor saqueo de los trabajadores, un elevado desmantelamiento de sectores productivos fundamentales, un aumento de la represión y de las agresiones militares imperialistas) contenga que tanto la época felipista, en el gobierno, como, posteriormente, la época zapaterista hayan sido conducidas por una desenfrenada política fascista y por el avasallamiento monopolista; a estas épocas, se le está uniendo el gobierno de Sánchez a través de las múltiples canalladas. (…)

Por otra parte, es necesario hacer un especial hincapié en el papel desempeñado por los gobiernos socialfascistas a partir del periodo que se abre después del fracaso de la «reforma política»; un fracaso que agudizó extraordinariamente la crisis general del Estado monárquico-fascista. Ante esta situación, la oligarquía en el poder le quedaban dos alternativas: o acceder a las reivindicaciones de los trabajadores y de las organizaciones que integran el movimiento de resistencia antifascista o, por el contrario, emprender una política de regreso en varios campos hacia los orígenes fascistas del Estado Español; como bien se sabe, la oligarquía y cuantos la apoyan optaron por la segunda alternativa, lo que conllevó desde aquel entonces una escalada de política represiva, un incremento de la explotación de los trabajadores y la eliminación completa de sus conquistas, se desató el militarismo estatal y aumentaron las agresiones militares de carácter imperialista. Durante todo este periodo, que aún continúa su curso, los gobiernos socialfascistas siguieron al pié de la letra la línea ultrarreaccionaria marcada por la oligarquía española, lo que les convirtió en consumados regresistas hacia los orígenes del fascismo estatal español.

Ahora, con los socialfascistas de nuevo en el gobierno no hay más alternativa que oponerle un movimiento combativo de masas combinado con la resistencia organizada en diversos terrenos. Esta es la única forma de hundir la línea ultrarreaccionaria del Estado español y, por consiguiente, poder conquistar así las reivindicaciones pendientes y por las que se lleva luchando durante décadas.

Octubre, 2018.

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