La UCD no podía. El 23 F dió el relevo. El PSOE lo remató. Capítulo 12 relatos de Paco Cela.

Portada relatos de Paco Cela.

“Aún me sigue enamorando aquel invecible grito”

Francisco Cela Seoane

Capítulo XII

La UCD de Suárez, el partido que pilotó la Transición, no podía. Aquella amalgama de camisas viejas y falangistas de toda condición y pelaje, reconvertidos con fórceps a demócratas de toda la vida por obra y gracia de Don Felipe González y Don Santiago Carrillo, que tanto monta que monta tanto, no conseguía venderle su mercancía averiada a un movimiento obrero y popular que se la tenía jurada al fascismo, así cantase la marsellesa o se vistiese de lagarterana.

Frente al muro infranqueable de aquel movimiento de masas revolucionario, la UCD de Suárez: no podía y no conseguía desactivar la escalada en espiral de las luchas obreras y menos aún soñar con acometer la Reconversión industrial que exigía la Oligarquía financiera a voz en grito.

No podía y no conseguía recortar las libertades que el movimiento popular había impuesto con su lucha y al precio de derramar su propia sangre.

No podía y no conseguía meter a España en la OTAN.

No podía y no conseguía meter en la nueva cárcel de la Constitución a las Nacionalidades oprimidas, cerrar la puerta a cal y canto y tirar la llave.

No podía y no conseguía frenar el activar del movimiento revolucionario y tampoco se atrevía a poner en marcha una nueva fase de la Guerra Sucia tal y como ordenaban los Altos Mandos Militares.

Por eso, el Ejército puso en marcha al esperpento de Golpe de Tejero en el Congreso de los Diputados, aquél febrero de 1981. Se trataba, precisamente, de salvar la Reforma Política de la Transición que con la UCD de Suárez hacía aguas y corría el riesgo de irse por el desagüe. Era claro que no se podía resucitar a quién jamás se había muerto, ni traer de vuelta a quien jamás se había ido. Como las víboras, el Régimen franquista simplemente mudó la piel y no iba a dar un golpe de Estado contra sí mismo.

El esperpento de Golpe de Tejero fracasó en la misma medida en que triunfó en todas las líneas del frente el Programa de los Golpistas, el mismo que previamente había sido consensuado y pactado con el PSOE y el PCE bajo la supervisión del Monarca.

Lo que no pudo la UCD de Suárez lo aplicaron con mano de hierro, a lo largo y ancho de la Década de la Infamia, el PSOE de Felipe González. Al grito de: ¡Viva el Rey! ¡Viva la Guardia Civil! ¡Viva Pizarro y Hernán Cortés!

Pulverizó el Derecho de Autodeterminación de las nacionalidades oprimidas con aquél: ¡café para todos!; café aguado e insulso con color autonomista.

A golpe de porra y pelotazos de goma acometió la Reconversión Industrial mandando al paro y sacando de circulación a los mejores hijos de la clase obrera.

Nos metió en la OTAN convocando un referéndum que convirtió en infame juego de trileros.

Acometió el recorte de las libertades políticas y sindicales con la patada en la puerta de Corcuera.

Puso en marcha la Guerra Sucia de los GAL.

(Continuará)

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