5.000 pres@s con discapacidad, en España: Ciegos, Down, paralíticos, enfermos mentales…

Dibujo (la Justicia, ciega, ante 5.000 discapacitados presos)

Opinión:

Cárceles, estercoleros de humanos discapacitados que jamás se ‘reinsertarán’

“¿Sabías que en España, 4.823 presos y presas tienen alguna discapacidad grave y soportan doble castigo? Y eso según los propios datos de 2017 facilitados por II.PP.: En 1.603 casos la discapacidad es psíquica, derivada de enfermedad mental. En 1.356 presos y presas la discapacidad es física; 1.411 presentan multidiscapacidad; 114 discapacidad sensorial, y 339, intelectual.

De todos ellos, algunos son, o han sido, presos políticos. No es el tema ahora.

Dichos presos y presas sociales con discapacidad sufren «un maltrato y una discriminación institucional» que se plasma en «frecuentes vulneraciones de derechos», según un informe presentado por el Cermi.

4.823 personas con discapacidad están internas presas en cárceles españolas, aunque en el estudio se reconoce que probablemente la cifra sea mucho mayor, dado que muchos casos no están reconocidos como tal. En el texto, que estudia la normativa penitenciaria y su adaptación a los estándares de la ONU para personas con discapacidad, se plasma que los presos viven en unas condiciones «de privación de libertad que terminan siendo más intensas, de peor calidad y de mayor duración» que la del resto de reclusos. Por ello suponen un «doble castigo».

Pero eso solo son los fríos datos. A quienes, como presos políticos, nos ha tocado pasar por los módulos de enfermería, muchas de esas imágenes se nos quedaron clavadas en las retinas. Invidentes totalmente limitados. Afectados de síndrome de down presos por acumulación de robos menores. Un anciano sordo mudo y medio ciego. Afectados de gran minusvalía con su silla de ruedas para arriba y abajo. Y lo más sangrante: esquizofrénicos, sicóticos, mentalidades de niños de 10 años en cuerpos de 25, auténticos cadáveres polidependientes de toda droga legal o ilegal (que corre como en la calle, pero más cara), que acaban siendo siquiatrizados de por vida.

Todos ellos -y ellas- debieran estar en centros especializados, en ningún caso en enfermerías (que realmente no lo son) penitenciarias. Y los muchos discapacitados que viven en módulos ‘normales’, en los que no dejan de ser los ‘últimos de la fila’ en todo. Menos en la medicación siquiátrica.

Otra muestra más de lo que son las cárceles capitalistas en un Estado fascista. Además -no es motivo de este artículo- de la sangrante situación de los presos y presas políticas, las luchas de los presos sociales más concienciados… la otra cara que esta página siempre recoge… ésta es la situación de las y los presos sociales con discapacidad. Humanos destinados al estercolero carcelario, estén limitados o no. Si lo primero, doble castigo añadido. Jamás lograrán lo que sus leyes dicen: «reinsentar». E”

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