Trabas en Castellón II en visitas a presos políticos / Detenida para una notificación. Así se vive la represión / La historia que Urkullu no cuenta sobre asesinatos, torturas, bombardeos, fusilamientos…

Carboncillo de Sánchez Casas ‘El preso político’ (en aislamiento)

Muro de solidaridad y denuncias:

Poniendo impedimentos a las visitas a presos políticos

-A través de este mensaje queremos informar de la situación que los familiares de Juan Ramon Karasatorre y Harriet Iragi hemos vivido en la cárcel de Albocasser (Castellon II), el domingo 12 de mayo a la hora de realizar los vises familiares de las 9.15 de la mañana.

Inicialmente se ha impedido la entrada de un niño de tres años, hijo de un primo, que acompañaba a la mujer e hija de Harriet Iragi, a pesar de llevar toda la documentación y permisos que acreditaban parentesco.

Posteriormente a la hora de entrar en los vises a la mujer de Juan Ramon Karasatorre después de pasarle la raqueta y no pitar, la funcionaria de muy malas formas y gritando, le ha dicho que le tenía que hacer palpación, a lo cual, la mujer de Karasatorre se ha negado, por lo que en un primer momento la han sacado fuera informándole que no realizaría el vis, por lo que la hija de Karasatorre, como las familiares de Harriet, han informado que si la mujer de Karasatorre no entraba, no entraban ninguna a comunicar.

Después de momentos tensos han venido dos jefes de servicio, que le han permitido la entrada.

NAHIKOA DA! PRESOAK ETXERA!

*Informaros que después de la situación vivida en Albocasser, tanto Vilma (compañera de Juan Ramon Karasatorre), como Maider (compañera de Harriet Iragi), hemos sido sancionadas sin comunicaciones los próximos 6 meses.

Dibujo. (manos con cadenas)

Detenida para una notificación judicial

-Hoy he pasado varias horas en dos calabozos y quiero relatar mi experiencia para que entendáis un poquito (si es que alguien aún no lo sabe) cómo funciona la «justicia» de este Estado.

Al salir de casa para ir a trabajar se han acercado dos policías a detenerme; ¿el motivo? Entregarme una citación para un juicio pendiente que tengo junto a otros compañeros de Catalunya por haber participado en una protesta en la universidad (en el año 2016).

Lo primero que quiero decir es que las citaciones judiciales se enviaron a personas muy concretas por el hecho de estar involucradas activamente en movimientos sociales de la ciudad.

Estaba muy pensado, había cientos de imágenes donde salían muchas personas que participaron en las protestas de aquellos días pero, casualmente, sólo nos han llevado a juicio a unos pocos que pertenecemos al mismo círculo político.

Dicho esto sigo con el relato de la detención.

Me llevan en un coche policial a una comisaría de Bilbo, pregunto a los policías cuál es el motivo pero parece ser que lo sé yo mejor que ellos porque no me explican nada.

Les digo que sé perfectamente cuál es el motivo de la detención, que es para entregarme una citación que no han podido darme por mi cambio de domicilio. Lo sabía porque días atrás habían detenido a otro compañero (Pablo Hasel) por el mismo motivo y le habían hecho pasar la noche en comisaría.

Les explico que tengo pruebas de que he llamado mil veces a diversas comisarías y juzgados pidiendo que me den la citación porque sé que tengo una orden absurda de busca y captura.

En cada sitio me decían una cosa diferente y en ninguna me daban solución. Se podría haber evitado perfectamente esto pero les gusta el circo y asustar a la gente.

He tenido que llamar a la empresa en la cual trabajo para decirles que no podía ir, que me llevaban detenida para entregarme una citación y podía tirarme muchas horas en el calabozo.

«¿Era necesario esto?», le pregunto a los policías que respondieron lo de siempre: «solo cumplimos órdenes».

Una vez en comisaría, paso a una sala donde dos policías (mujeres) me piden que me desnude completamente, me quite los cordones de los zapatos, anillos, pendientes, etc. Me devuelven la ropa, excepto la chaqueta y el sujetador.

Después otro policía me lleva al calabozo. Paso un rato ahí encerrada hasta que me piden que salga para tomar mis huellas, medirme, pesarme, hacerme fotos… En fin, como si de un violador peligroso se tratara.

Un policía se da cuenta de que voy incómoda caminando por el pasillo porque no llevo sujetador y se me marcan los pechos. Me ofrece una chaqueta para que «no esté cohibida».

Luego vuelvo al calabozo y desde dentro escucho cómo hablan sobre mí los policías, uno le dice a otro que por qué me ha ofrecido una chaqueta si estaba muy bien así sin nada, que se me veían bien las tetas, literalmente.

Me sentía como la única mujer en un garito lleno de cocainómanos babosos.

Escucho también cómo le dicen a un policía nuevo que llega que se ha perdido el desfile, que tienen a una chavala encerrada que «es para verla», pero que tranquilo, «luego la sacamos y la ves».

Siguen hablando de mí durante bastante rato, haciendo bromas entre ellos, discutiendo sobre si entran o no a ofrecerme agua y comida, algo que ya habían hecho antes.

Entre carcajadas, oigo cómo un policía le dice a otro que deje de hablar de mí de esa forma porque podría ser mi padre, el otro le contesta que él podría ser mi abuelo.

Siguen riéndose y enseñándose entre ellos las fotos que me habían hecho para la ficha policial.

Escucho cómo gritan varias veces mi nombre en tono burlesco.

Cada vez que me sacaban del calabozo sentía sus miradas de intimidación y sus comentarios sobre lo joven y guapa que les parecía.

Pensaban que tenía 18-19 años y pese a ello seguían actuando de esa forma conmigo.

Paso unas cinco horas en esa comisaría hasta que me llevan al juzgado.

Cuando llegamos al juzgado les pregunto a los policías que qué hacía con la chaqueta que me habían dejado, que si podían darme la mía, a lo que uno de los policías responde entre risas «¿en serio quieres quitarte la chaqueta?» y me mira directamente las tetas.

Le miro mal y no respondo a nada de lo que me pregunta, por lo que me dice que me relaje, que me están tratando bien, que agradezca que no me han esposado y que eso se debe a que, entre otras cosas, les gusto y quieren que les haga un descuento en la clínica donde trabajo, dejándome claro que han estado revisando mi bolso y por ello han visto dónde trabajo.

Para ellos no tenía nombre, era «bonita» todo el rato.

En el juzgado me llevan a otro calabozo, antes de entrar paso por un pasillo donde hay hombres detenidos que me gritan obscenidades.

Me tiro otro rato largo encerrada hasta que por fin paso a disposición judicial. Un minuto tardaron en darme la citación para el juicio. Un minuto. Algo que podrían haberme entregado en la puerta de mi casa sin hacer todo esto.

Antes de irme los otros detenidos preguntan «¿ya os la lleváis?», un policía responde que sí, que ya ha estado bien la diversión por hoy.

Esto es lo que tiene que pasar una mujer cuando es detenida. No les basta con hacerte pasar una situación tan injusta como lo es detenerte para entregarte una citación y tratarte como a un vulgar violador, también tienen que abusar de su poder y sacar toda su artillería machista a pasear.

Cambiemos esto si queremos dejarle un futuro mejor a las próximas generaciones.

Julie H.C.

Franco con Juan Carlos I. 1 octubre 1975.

Algo de historia política vasca

La historia no empieza cuando Urkullu quiere

«En el momento de su desaparición espero que piensen en todas las víctimas que han provocado. Si piensan en todas las víctimas, su declaración debería ser clara, sobria y con intención reparadora; capaz de reconocer la injusticia del inmenso dolor que provocó.… Proclamo solemnemente, como lehendakari, en nombre del Gobierno y la sociedad vasca, que el sufrimiento padecido por las víctimas del terrorismo fue injusto … «Hablamos de ETA y decir fue injusto significa afirmar que por su prolongación en el tiempo y su intencionalidad de imposición política, por perpetuarse después de la transición, la amnistía y el Estatuto de Gernika, por el acompañamiento socio-político con que contó y, sobre todo, por la gravedad e intensidad de los daños humanos irreparables producidos». … «La violencia de ETA requiere una valoración expresa de su injusticia, una valoración expresa del daño injusto causado a las víctimas y sus familias». (Urkullu)

Pero la Historia no comienza cuando Urkullu quiere.…

Yo nací en Bilbao en el año 1938. En Junio. En la calle Huertas de la Villa. En plena guerra civil.

Nací en Bilbao, pero mi infancia no fué Bilbao, ni la ría desde el mirador, ni el puente -que entonces se llamaba del General Mola- y se abría para dejar pasar a los motoveleros que atracaban en el muelle de Ripa, ni las gabarras en el muelle del Arenal, ni los barcos descargando carbón en el muelle de Uribitarte, ni el Arenal, ni el Campo Volantín, ni la campa de San Felicisimo en Deusto, ni los boteros que pasaban la ria protegidos de la lluvia con un sueste amarillo, ni la parroquia de San Nicolás de Bari, ni el funicular de Artxanda, ni la pista de patinaje en el bombardeado Casino, ni el tranvía nº 1 a Santurce o el nº 2 a Las Arenas que pasaba delante de casa.…

No, mi infancia fue el silencio, el miedo, la represión, la humillación, la pobreza que trajo el franquismo a mis padres…

Y, por eso, por esa infancia mía, quiero que, si hay que pedir perdón, la procesion de arrepentidos para pedir ese perdón comience en aquellos años de miedo, de silencio, de represión, de humillación, de pobreza, no en los de ETA … como quieren los «demócratas» españoles, los Urkullus del PNV… No, la Historia no comienza cuando Urkullu quiere.

Y en esa larga procesión de penitentes, al final de la cuál, muy al final, quizás, no estoy muy seguro, habrá que poner a ETA, y a los que, en algún momento, de algún modo, estuvimos con ETA… tendremos que colocar, los primeros de la cola, a los obispos españoles, y al Papa Pio XII que bendijo la Cruzada y felicitó a Franco por su victoria, a los militares, a los oligarcas de Neguri, a los banqueros, a los terratenientes de Andalucia…

Luego vendrán los asesinos de Navarra, que tienen, tenían nombres y apellidos, y se sabía en los pueblos, a los que nadie juzgó, nadie condenó… y nunca pidieron perdón ni se arrepintieron.

Y los que fusilaron a Aitzol, a Lauaxeta, a Placer… y a tantos y tantos… y tantos y tantos…

Y los que ordenaron y los que ejecutaron los bombardeos sobre Otxandiano, sobre Durango, sobre Gernika…

Y luego los que, en la posguerra, encarcelaron, torturaron, fusilaron, robaron… Todos, con nombres y apellidos, en la fila.

Y José Félix de Lequerica cazando republicanos en la Francia de Vichy, con la ayuda de los nazis, para que Franco los fusilase (Companys, Ruiz Salido, Julian Zugazagoitia…)

Y luego a los propietarios de los periódicos (Echevarrias, Bergareches, Ibarras …) que sostuvieron el franquismo y aplaudieron sus crímenes, que insultaron, calumniaron, mintieron…

Y luego, muy seguidos en la fila, los torturadores de las comisarías -los que torturaron bestialmente a Tasio Erkizia, a Amparo Arangoa, a Joseba Arregi …- , de Intxaurrondo, y los lehendakaris y jelkides que miraron para otro lado cuando torturaban y asesinaban a gentes de su Pueblo.

Y los del PSOE, con Felipe Gonzalez a la cabeza, por el GAL. Y, de nuevo, a lehendakaris y jelkides que gobernaron, y gobiernan, asociados con los responsables del GAL asesino.

Y el, ahora, Rey Emérito, Juan Carlos I de Borbón, por su apoyo, en el balcón de la Plaza de Oriente, al General Franco cuando los fusilamientos de Septiembre de 1975. Y a su esposa, Sofía, también en el mismo balcón. Y a los millares de personas que, desde la plaza, les aclamaron y aplaudieron su barbarie.

Y en toda España, a los que fusilaron, torturaron, encarcelaron, mataron de hambre, enterraron en las cunetas…

J. Baztantxuri

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