La primera huelga general en España, la de 1917. 80 muertos, 156 heridos y 2000 detenidos, y muchas enseñanzas obreras.

Foto. Barricadas en la huelga de 1917.

La solidaridad, arma imprescindible entre los pueblos

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1917: La primera huelga general

En agosto de 1917 tuvo lugar la primera huelga general a nivel estatal. A partir de ese momento, la clase obrera de todo el Estado dio múltiples ejemplos no solo de combatividad, sino también de unidad y de internacionalismo. Madrid, Barcelona, Bilbo, Oviedo, las zonas industriales de Valencia, Catalunya, Aragón y Andalucía quedaron paralizadas, al igual que las cuencas mineras de Asturias, Peñarroya y Río Tinto.

La convocatoria de huelga general no surgió espontáneamente, sino que venía precedida de movilizaciones obreras desde principio de año y que durante los meses de junio y agosto fueron creciendo hasta desembocar en la huelga de ferroviarios, iniciada en Valencia en julio y que tenía como reivindicación principal la readmisión de los despedidos durante la huelga del año anterior. A esta huelga se irían sumando todos los ferroviarios, pero también trabajadores de otros sectores como los trabajadores de harinas de Salamanca, los albañiles en Zaragoza, los picapedreros en Segovia… Es evidente que fueron estos acontecimientos los que precipitaron la convocatoria de huelga general y sus resultados.

Si la huelga general no llegó a conseguir sus objetivos, claramente políticos, de provocar un cambio de régimen, sí tuvo una gran resonancia e importancia. Se consiguió la práctica paralización de todos los sectores. La lucha y los enfrentamientos se prolongaron en zonas como las cuencas mineras de Asturias y León, donde en el pueblo de Cistierna se llegó a proclamar la República o los metalúrgicos de Bilbo que mantuvieron la huelga durante más de un mes.

La represión de la huelga adquirió cotas de gran dureza e intensidad. Se decretó el Estado de Guerra en todo el país. A partir de ese momento todas las luchas se consideraron delitos de orden público y pasaron a depender de la jurisdicción militar. Se suspendieron los derechos de huelga, reunión, manifestación y circulación. También fueron suspendidas todas las conferencias telefónicas y telegráficas. Las ciudades más importantes fueron tomadas por el Ejército, que controlaba todas las rutas y vías férreas. Algunos sectores claves de la producción y de los servicios fueron militarizados. El balance oficial fue de 80 muertos, 156 heridos y 2000 detenidos, a los que hay que añadir los despidos, las torturas y las persecuciones.

La huelga demostró que las condiciones no estaban todavía maduras para que las organizaciones obreras pudieran dar un vuelco a la situación política y menos plantearse la toma del poder. Pero de los errores se extrajeron importantes lecciones como la necesidad de un mayor fortalecimiento de las organizaciones obreras, una mayor cohesión y organización, un mayor esclarecimiento en cuanto a objetivos, métodos y aliados y sobre todo la necesidad de asegurar la unión con el campesinado y el proletariado agrícola, que fueron los grandes ausentes de la huelga de 1917.

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