Josep Renau, uno de los artistas más importantes del s. XX, desterrado de la historia oficial.

Foto. Josep Renau.

Pluma Pincel Palabra 1931-1939 Al servicio de la Cultura Popular

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Josep Renau

Uno de los artistas más importantes del siglo XX, y sin embargo desterrado de todos los libros de la historia del arte y su obra menospreciada y tachada de panfletaria. Sus carteles han pasado a la historia y como no se les podía desalojar de ese espacio, se les pretendió eliminar de la categoría de arte. El resto de su obra, murales, cuadros y foto-montajes se hizo invisible.

Fue uno de los artífices de la Unión de Escritores y Artistas Proletarios. Comenzó su militancia política en 1931 cuando se afilió al PCE; fue detenido en 1932 y en 1934. Durante estos años realizó un intenso trabajo en el cartelismo y en el fotomontaje, con claros objetivos políticos, que bebía de las enseñanzas del constructivismo ruso, de las corrientes artísticas revolucionarias europeas y de fotomontajistas como John Heartfield (artista berlinés, miembro del Partido Comunista Alemán).

En esos años inició también una constante elaboración teórica sobre la función del arte y el compromiso social del artista, que le llevaría a publicar numerosos artículos y varios libros, obra que se recopiló con el significativo título de Arte contra las élites.

La guerra civil revolucionaria marcó su vida. En septiembre de 1936, fue nombrado director general de Bellas Artes. En esos meses dedicó muchos esfuerzos al salvamento del patrimonio artístico español. Otra de sus tareas fue la gestación del pabellón español en la Exposición Internacional de París de 1937. En diciembre de 1936 fue a París y encargó a Picasso una obra para el pabellón de la República: de esa iniciativa surgió el Guernica.

Cuando las tropas fascistas entraron en Barcelona, Renau cruzó la frontera y estuvo prisionero en el campo de concentración francés Argelès-sur-Mer, después pasó a México donde colaboró con los muralistas mexicanos Siqueiros y Rivera. En los años cincuenta destacó su creación de fotomontajes titulada The American Way of Life. Está compuesta por sesenta y nueve obras: una de las denuncias más descarnadas del capitalismo que el arte haya llevado a cabo.

A principios de 1958 Renau se instaló en Berlín. Mantuvo hasta el final de sus días su compromiso político y su militancia comunista. En 1972 renunció a seguir formando parte de la dirección del PCE, que ya estaba preparando la «Transición” y la traición. En 1976 volvió a España, pronto se apercibió que los grupos escindidos del partido carrillista, seguían su misma política, lo que le produjo un gran desencanto, por lo que regresó a Berlín, donde murió en 1982. Renau decidió que sus cenizas fueran esparcidas en el cementerio de Friedrichsfelde de esa ciudad, donde reposan los restos de Rosa Luxemburg, de Karl Liebknecht y de otros militantes comunistas y antifascistas.

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