La Cultura, patrimonio del Pueblo. María Teresa León. Pluma Pincel Palabra. 1931-1939.

Pluma Pincel Palabra. 1931-1939. Al servicio de la Cultura Popular

Agenda

La Cultura, patrimonio del Pueblo

María Teresa León

diciembre 1936

«Los poetas que fueron compañeros de camino del proletariado español hoy son sus camaradas de guerra. Algunos llevan fusil: Miguel Hernández va con “El Campesino”; Lorenzo Varela, con el tren blindado. Ellos conocen ya las balas y la verdad de la muerte, y el agobio de una ciudad sitiada, y el ruido del motor; ellos sienten por su sangre todo el torrente de fe de nuestra España abierta, con su pecho sangrando y sus lirios rojos de esperanza.

Un poeta no necesita morirse para saber lo que es la muerte, ni ser Aquiles para conseguir ser Homero. Yo he visto a la poesía llegar de Málaga con Emilio Prados, y sé que está nutriéndose de poesía en Asturias César Arconada. He visto a los niños de Cataluña repetir en sus colegios:

«¡Catalanes!: Cataluña,/ vuestra / hermosa madre tierra, / tan de vuestros corazones / como tan hermana nuestra…».

(…) Y todos vosotros, a través de la radio, ¿no escuchasteis con ansia al poeta León Felipe, aquel poeta que vino de Panamá a partir nuestro pan de lágrimas?

Hace algunos días se alejaba Antonio Machado, poeta mayor. Y se alejaba de Madrid con tanta pena, al ver que sus pies no responden ya a sus bríos, que el comandante Carlos, y todos esos jóvenes jefes del Quinto Regimiento que combaten pensando en el futuro, estuvieron suspensos, conmovidos.

Cuando el Quinto Regimiento quiere estar de fiesta, cuando viste su traje de lujo y descansa de las tareas circunstanciales de la guerra, se ocupa de los sabios, de los pintores, de los poetas y músicos: olvida el presente…

Todo aquel que haya visto la guerra con el corazón, no con los ojos, sentido la guerra con las entrañas, no con la piel, sabe que la cultura está amenazada.

Defensa de la cultura, defensa de nuestro porvenir, defensa de nuestro derecho a encontrarnos cantando en una vida nueva: defensa de nuestros poetas, de nuestra poesía, eso es lo que se llevan en sus fusiles los soldados del pueblo.

El miliciano de la aldea más lejana, el que no puede aprender a leer, el que sabe que por tradición oral la sabiduría del pueblo, comprende perfectamente que es el fascismo el que quema los libros… que son los incultos generales facciosos, que jamás visitaron el Prado ni la Biblioteca Nacional, los que han mandado incendiarlos.

La poesía está hoy en su propia casa, viviendo cada hora de nuestra defensa de Madrid, de nuestra defensa de España. No importa que el gran poema culto no se haya escrito todavía.»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *