Constancia de la Mora: una imprescindible. De la alta burguesía madrileña a la Organización de Mujeres Antifascistas y al PCE.

Doto. Constancia de la Mora.

Pluma Pincel Palabra. 1931-1939. Al servicio de la Cultura Popular

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Constancia de la Mora

Nació en 1906 en el seno de una familia de la alta burguesía madrileña emparentada con la aristocracia –su abuelo fue el político ultra conservador Antonio Maura–, Constancia dio muestras desde muy joven de su voluntad de romper con los criterios que se imponía a las mujeres de su clase. Se casó muy joven, tuvo una hija, un año después se separó y comenzó a trabajar y a vivir independientemente. Tras divorciarse, contrajo matrimonio con Ignacio Hidalgo de Cisneros, perteneciente a una familia aristocrática vasca y carlista. Hidalgo de Cisneros fue uno de los aviadores que habían participado en 1930 en la sublevación del cuartel de Cuatro Vientos (Madrid), por lo que tuvo que huir y exiliarse.

Proclamada la República, Hidalgo de Cisneros fue destinado como agregado militar en las embajadas de Roma y Berlín, donde ambos conocieron de cerca lo que significaba para las masas populares el régimen fascista. Proclamada la República, regresaron a Madrid.

Tras el golpe encabezado por Franco, Constancia se afilió a la Organización de Mujeres Antifascistas y posteriormente al PCE. En un primer momento, la Junta de Protección de Menores le encargó organizar una red de guarderías seguras para los niños abandonados y, en colaboración con el Socorro Rojo, su posterior evacuación a Alicante, cuando Madrid comenzó a ser bombardeada de forma permanente. Pero su contribución más importante la realizó en la Oficina de Prensa Extranjera donde, gracias a su conocimiento de varios idiomas, verificaba que los datos transmitidos por los corresponsales extranjeros a sus respectivos medios de comunicación no contuvieran datos útiles para los sublevados fascistas.

Cuando el gobierno republicano se trasladó a Barcelona, Constancia también lo hizo y desde allí, tras la caída de esa ciudad, cruzó la frontera francesa. Una vez en el exilio se instaló primero en Nueva York, donde publicó sus memorias tituladas Doble Esplendor. Primero fueron editadas en inglés y cuando ella fijó definitivamente su domicilio en México, en castellano. Además escribió numerosos artículos denunciando al régimen fascista español. Por su parte, Hidalgo de Cisneros, que también se había adherido al PCE, fue nombrado durante la guerra jefe de las Fuerzas Aéreas Republicanas; ya en el exilio relató su experiencia en el libro que lleva por título Cambio de rumbo.

La alta burguesía jamás les perdonó su “traición”, que hubieran renegado de su clase para abrazar la causa de la clase obrera, por lo que hoy siguen siendo casi desconocidos.

Constancia murió en 1950 en un accidente de tráfico. Entre los asistentes a su entierro estaba Pablo Neruda que pronunció estas palabras de despedida:

«Constancia, tu partida nos ha caído en medio del corazón y en medio de nosotros como un rayo negro, como una sombra terrible»

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