Cultura Popular, creada el 7 de julio de 1936, como una organización dedicada a la difusión de la cultura entre las masas.

Cartel de Cultura Popular anunciando un concurso exposición de periódicos murales.

Pluma Pincel Palabra Al servicio de la cultura popular. 1931-1939

Agenda

Cultura Popular

Cultura Popular fue creada el 7 de julio de 1936 como una organización dedicada a la difusión de la cultura entre las masas. Al comenzar la Guerra Civil se modificaron sus estructuras para adecuarlas a la situación bélica. Su consigna fue:

«El fusil de hoy es garantía de la cultura de mañana»

Evidentemente, al comenzar la guerra todo el trabajo cultural quedó suspendido; se debía partir al frente, ocuparse del armamento, del transporte, de los víveres…

Pero pasados los primeros momentos, el interés por el trabajo cultural se hizo sentir de nuevo con una crecida intensidad. Los heridos obligados a permanecer en reposo fueron los primeros en solicitar libros, después los milicianos los reclamaron en su entorno y, más tarde, las guarderías infantiles.

Los batallones se habían formado al azar, hombres de diferente origen se encontraron juntos de repente, conviviendo día y noche, unidos en la misma lucha. Los que no poseían ni cultura ni formación política pronto advirtieron que la instrucción también les sería útil para sí mismos y para vencer.

Se puede decir que desde el comienzo de la contienda, todos los milicianos comprendieron que luchando por la libertad luchaban por el derecho a la cultura para ellos y para sus hijos. La consigna de Cultura Popular respondía bien al sentimiento de todos los combatientes republicanos.

Cartel. «El libro, el mejor amigo convaleciente». De Bardasano.

Los conventos abandonados por los frailes o los religiosos, los palacios, las casas de los rebeldes huidos, los locales oficiales que las circunstancias obligaban a cambiar de destino, numerosos edificios no utilizados hasta ese momento, de repente conocieron una nueva actividad. La mayor parte de estos edificios fue asignada a organizaciones culturales; un hecho que testimonia la sed de cultura del pueblo. El primer impulso era siempre establecer escuelas, bibliotecas y guarderías infantiles concebidas como centros de enseñanza.

También las organizaciones puramente políticas reservaron siempre una parte de sus locales para el trabajo cultural. Fue un esfuerzo verdaderamente extraordinario.

Cartel de J.A. Morales.

-Cartel “Los fusiles para el frente! Un fusil inactivo es arma enemiga”, de Juan Antonio Morales.

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