Qué significó El Mono Azul, por José Bergamín.

Foto. José Bergamín.

1931-1939. Pluma pincel palabra. Al servicio de la cultura popular

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Presencia del Mono Azul

José Bergamín

«El mono azul está ante vosotros. Dispuesto a encubrir vuestro cuerpo como la palabra el pensamiento: para darle razón y sentido.

El mono azul, aunque venga como caído del cielo, no está nunca en las nubes, ni de ellas cae, sino que las sobrepasa o las elude como pájaro de esperanza.

El mono azul es nuestro símbolo de viva felicidad. Es alegre porque sobrepasa, como las nubes, el dolor y la muerte. Nosotros tenemos en el mono azul puestas todas nuestras mejores esperanzas.

El mono azul no es una imitación, es una creación del hombre. Es más humano que el hombre, desnudo -más verdadero- porque lo viste honradamente de su dignidad última y primera: la del trabajo, la de la libertad, la de la justicia. El mono azul verdaderamente humaniza al hombre.

El mono azul, en la paz, significa la dignidad suprema del hombre: la del pueblo. El mono azul, ahora en la guerra, representa la exaltación de esa dignidad hasta el último extremo de la esperanza por el dolor, contra la muerte.

El mono azul ante vosotros viene a decir o a cantar vuestra lucha, vuestra guerra, como lo que es, como una victoria…

Pronto la esperamos; precisamente por la sangre; porque esta sangre viva de nuestro pueblo, que manos fratricidas están vertiendo ante nuestros ojos, se está empapando calladamente en vuestros vivos monos azules para traer a nuestros ojos, humedecidos por la pena tanto como por la rabia de la venganza o por la alegría de vencer, el olor, el sabor de la sangre misma que pone en nuestros labios el secreto maravilloso y revelador de la verdad del pueblo que guerrea: la más pura verdad de nuestra España. Nuestra, sólo nuestra: porque popular, porque humana; porque libertadora, verdadera, justiciera. Nuestro pueblo, nuestra España, está ahora escribiendo con sangre, como quisieron siempre sus poetas, su verdadera vida, independiente, vencedora del destino mortal que la acechaba, oculto y taimado, en emboscada criminal por traidoramente certera. Pero no pudo ser. No se puede vencer al pueblo sin matar a España, más que nunca viva en la sangre vertida.

A nosotros, tocar en ojos, oídos, labios y descifrar el lenguaje victorioso de esta sangre (…)

A vosotros, monos azules, ejércitos de monos azules, pueblo veraz, libertador de España, el enseñárnoslo.

Nuestro mono azul, humilde y verdadero, salta y grita, en medio de la guerra y la muerte, con vuestra voz viva, pueblos de España, para cantar victoria, digo, con la enorme, infantil y pura alegría de vuestro vencer, gritando las palabras revolucionarias, independientes, españolas por excelencia, gritando con la más auténtica, humana, dolorosa alegría: ¡Libertad y Justicia!»

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