Pluma, pincel, palabra, al servicio de la cultura popular. Agenda 2018

Portada agenda 2018. (la figura del Guernica de Picasso que sostiene un quinqué)

1931-1939. Pluma pincel palabra. Al servicio de la cultura popular

Agenda 2018

246 páginas.

Presentación

En Defensa de la Cultura Democrática y Popular

Contraportada agenda 2018. (el quinqué sobre la bandera republicana popular).

Tras el triunfo del Frente Popular y principalmente durante la Guerra Nacional Revolucionaria se dio un fenómeno a nivel cultural de gran importancia. Ante la agresión fascista intelectuales y artistas tomaron partido y un amplio sector se puso al lado de la República. Por vez primera, se diluyó la barrera entre intelectuales y artistas y la clase obrera y el campesinado, juntos lucharon en los frentes, compartieron esperanzas y futuro, pero no solo fue el compromiso personal, lo realmente destacable, sino las repercusiones que tuvo sobre su quehacer artístico y literario: para convertirlo en un arte para el pueblo y en apoyo de la causa popular y, como no podía ser de otro modo, esta actitud les llevó a unirse y a crear organizaciones donde agruparse para formar un frente común e incorporarse a la lucha colectiva abandonando su característico individualismo.

Esta trayectoria comenzó durante la República, una época de efervescencia cultural, cuando muchos escritores, poetas y artistas comenzaban su andadura profesional.

Fue al principio un compromiso personal, de apoyo a las Misiones Pedagógicas, o la creación de teatros ambulantes como La Barraca, que tenían por objetivo llevar la cultura a las zonas rurales; pero eran tiempos en que su actividad artística se movía dentro de las vanguardias, era un arte solo entendible y accesible a la burguesía progresista y por tanto era un arte para la élite. Solo algunos grupos como la Unión de Escritores y Artistas Proletarios, creada en 1931, o las primeras novelas de Arconada de 1932, planteaban una concepción nueva sobre lo que debía ser el arte y donde los obreros y campesinos fueran sus protagonistas y sus destinatarios. Pero esta situación iba a cambiar. Fue la insurrección de Asturias la que sirvió de aldabonazo para que los intelectuales y artistas bajaran de sus torres de marfil. La represión que se desató, el asesinato del periodista Sirval ejecutado a sangre fría en la cárcel de Oviedo, fue un revulsivo para todos ellos, lo que les atrajo a la lucha por la Amnistía de todos los presos políticos.

De un arte para las élites se paso a hacer un arte para el pueblo, un arte que consiguió conectar con los objetivos, pensamientos y sentimientos de las masas populares y que desde las trincheras, las ciudades y posteriormente en las cárceles hicieron suyo.

Al hablar de cultura durante el Frente Popular no se puede olvidar el gran esfuerzo que hizo el gobierno popular en unas condiciones como la guerra para instruir a la población, desde los niños a los adultos, para llevar las actividades culturales y artísticas a los frentes y a las ciudades y pueblos asediados y la gran labor para salvar el patrimonio artístico de la barbarie. Como tampoco se puede olvidar el esfuerzo de todos los partidos, organizaciones y sindicatos antifascistas que no escatimaron ni medios ni recursos en el terreno cultural, y por último cómo olvidar a todos aquellos milicianos que aprendieron a leer y escribir en las trincheras y que con sus poesías, canciones y romances anónimos llenaron decenas de páginas de periódicos y revistas.

Fue uno de los periodos más fructíferos de la cultura en el Estado español que fue arrasado, cercenado y aniquilado por los fascistas, un aniquilamiento que hoy seguimos sufriendo.

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