Siempre al lado del movimiento democrático-popular. Carta de Israel Clemente.

Foto. Israel Clemente López.

Cartas desde prisión

Israel Clemente López

Algeciras, 14 de octubre de 2017

Ahora siguiendo con interés, como es normal, todo lo relacionado con la cuestión catalana, que va desplegándose en toda su amplitud evidenciando el grado alcanzado por la crisis de Estado.

En una reciente visita un colega me contaba que ciertos pseudocomunistas, mantienen una posición ambigua, cuando no contraria, al proceso independentista en Catalunya. Son aquellos quienes desde hace décadas cada vez que toca elegir lado de la barricada, con el Estado fascista o con el movimiento antifascista, popular y democrático, invariablemente acaban, en la práctica, alineándose junto con los opresores y en contra de los oprimidos.

Son los mismos que se han pasado lustros agazapados y engordando como “liberados” de CCOO en tantos sitios, a la vez que se esforzaban por fustigarnos, a quienes optamos por el camino de la resistencia antifascista, con citas leninistas sacadas de todo contexto histórico (recuerdo que usar como arma arrojadiza “El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” era uno de sus recursos favoritos). “Terroristas” y “ultraizquierdistas” era lo más bonito que nos llamaban.

Pues bien, ahora resulta que estos lumbreras han decidido que el movimiento obrero y comunista no debe de apoyar el proceso independentista abierto en Catalunya, ya que se trata de “in choque entre burguesías”. Toda una “profundísima” reflexión, y de hondo calado, pues en la situación actual al adoptar esa posición de falsa equidistancia lo que verdaderamente hacen es apoyar al Estado español (al Estado de la oligarquía financiera española) y la creciente represión política que viene ejerciendo contra el movimiento nacional-democrático y el movimiento popular en Catalunya.

Dicha posición sirve únicamente para desprestigiar a las ideas y al movimiento comunista y para fortalecer la posición del Estado fascista español. No posicionarse en favor del derecho a la autodeterminación de Catalunya, y de los cauces concretos a través de los que se viene articulando, tan solo sirve para perpetuar la opresión nacional y de clase y legitimar al régimen español.

El proceso independentista abierto en Catalunya tiene un componente profundamente democrático que no se puede soslayar desde falsas posiciones de clase como las arriba expuestas.

La razón de que este proceso independentista, nacido de un amplio movimiento social en pro de la autodeterminación, haya adquirido semejante significación democrática tiene mucho que ver con el Estado al que se enfrenta: un Estado nacido bañado en sangre en 1939 (y no en 1978, como últimamente acostumbramos a oír) y que es la antítesis más extrema de la democracia y de lo democrático.

Esto es así, hasta tal punto, que hoy no es exagerado afirmar que la causa independentista en catalunya tiene una significación democrática para el conjunto del Estado, que va indisolublemente ligada a la denuncia política del régimen.

Este es un hecho objetivo que han tenido que reconocer hasta los propios marrulleros apagafuegos de Podemos, aunque vengan tratando de utilizarlo para sus propios fines, como coartada legitimadora de sus propuestas “constituyentes” con las que buscan ahogar las reivindicaciones independentistas.

Dibujo. Puño agarra un lapicero.

Otra par de precisiones más sobre este aspecto:

Este componente democrático del movimiento independentista en Catalunya es tanto más crecientemente consecuente cuanto más se aleja de los herederos de los sectores burgueses “catalanistas” que mantuvieron y sostuvieron políticamente durante décadas al sistema de partidos nacido de la farsa de la “Transición”.

Hoy por hoy, las CUP, y el amplio y heterogéneo movimiento de liberación nacional en torno a ellas, constituyen el sector que, dentro de los movimientos consecuentemente democráticos, viene dotando de un mayor contenido democrático-popular a las reivindicaciones nacionales. Esto explica la campaña permanente de demonización y criminalización desatada contra ellas por los medios de prensa del capital monopolista español, que preparan el camino para su inminente represión como organización política.

Resumiendo: Oponerse al derecho de autodeterminación de las naciones oprimidas es propio de fascistas e imperialistas.

Estar en contra de la independencia de una nación oprimida por un régimen fascista, que además también oprime a “su” propia clase obrera y otros sectores populares, es igualmente propio de fascistas e imperialistas (se pongan las etiquetas y los disfraces ideológicos que se pongan) y, por extensión, de enemigos mortales de la clase obrera, de las reivindicaciones democrático-populares y antifascistas, y de todas las herencias de lucha de lo más avanzado y progresivo de nuestros pueblos.

Siempre al lado del movimiento democrático-popular, sirviendo a los verdaderos intereses de la clase obrera. En este caso concreto, al lado y a favor del movimiento nacional-democrático por la autodeterminación y la independencia de Catalunya. Siempre en contra del Estado fascista y de su opresión nacional y de clase. No cabe otra opción. Así lo veo yo al menos.

Os mando una foto reciente. Poco fotogénico, pero es lo que hay…

¡Por el comunismo! ¡Venceremos!

ICL

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