Postal de Mónica tras la muerte de «O Roxo»

Postal con dibujo de manos entregándose flores.

Cartas desde prisión

Mónica Refoxos Pérez

Jaén II, 30-7-17

¿Qué tal andamos? Muchas gracias por todo el cariño y apoyo que me has enviado a través de tu bella postal, me he emocionado muchísimo, está cargada de solidaridad y ternura.

Te confieso que me he sentido arropada en todo momento, acompañada en mi dolor por la pérdida de mi padre, O Roxo, un obrero de toda la vida, que siempre tuvo claro cuál era su clase y quién su enemigo.

No se equivocaron quien os contó: la pasma fue muy democrática, creando una tensión innecesaria. Además, yo, de metro y medio, entre cuatro maromos armados hasta los dientes… crearon una imagen dantesca, pero no se puede pedir donde no hay…

Ya ves, a pesar de la distancia y la separación física en la que nos encontramos, sentimos el calor y el apoyo y el cariño de todos vosotros, solidarios, familia… y en momentos duros y difíciles como este, se agradece todavía más. Por eso es tan importante la solidaridad, por eso, gracias de nuevo. Ahora toca asimilar su pérdida y a dar guerra como siempre ¿no?. Pues eso.

Dados los saludos a Santi y al compañero Aitor. Coincidimos en una charla de una moza que tocaba el ukelele, y pasamos un muy buen rato. Es un instrumento curioso, con un sonido muy agradable. Si diera clases para tocarlo, me apunto…

Ésta postal no da más de sí, me encantaría seguir manteniendo contacto, que me cuentes cómo te va y cómo andan las cosas por ahí fuera.

Por acá andamos bien, resistiendo…

Cuídate mucho, recibe unha aperta moi forte e un feixe de biquiños, tanto míos como de Santi, dúo olivarero.

Amor y fuerza.

Mónica

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