Manuel, desde Castellón II, a 07-12-2015

¡Aupa!

Hace apenas unas horas que recibí tu carta y ya ves… La verdad es que no quiero dejar para más adelante la respuesta, pues se retrasaría más de la cuenta.

Como ya sabes me han operado de cataratas, pero tan sólo me han intervenido el ojo derecho, el cual se encuentra ahora mismo en proceso de recuperación mientras espero que me operen el ojo izquierdo. El resultado final lo conoceremos cuando se me curen los dos ojos y puedan graduarme la vista para unas nuevas gafas; ya que la operación de cataratas no corrige la hipermetropía y otras cosillas. No obstante, la recuperación del ojo intervenido va muy bien… Ahora veo como si tuviera un ojo en la sombra una sombra “densa”) y el otro a pleno sol. Algo que, como podrás suponer, no resulta muy agradable, aunque sí bastante esperanzador después de haber permanecido tantos años en la “sombra” en el más estricto sentido de la palabra.

Me dices en tu carta que “desde pequeño en mí siempre ha habido mucho sentimiento y un orgullo de clase muy desarrollado”, y no me sorprende, pues a mí me sucedió lo mismo que a ti. Eso se aproxima mucho a lo que nosotros llamamos “conciencia de clase”, y sólo le falta añadir algunos conocimientos sobre la posición que ocupa la clase obrera en la sociedad capitalista, y también algunas experiencias prácticas, para que lo sea. Y no es que yo dude de tu capacidad de análisis y formación (a pesar de tu juventud) para ordenar tus ideas y “darles forma”. Pero, francamente, aún considerando en todo su valor esas cualidades y tus grandes deseos de aprender, pienso que no debes sobreestimarlos, y menos aún dar por concluido tu “análisis” y “formación”. Pues ante todo has de tener en cuenta que el marxismo es una ciencia cuyo estudio exige un esfuerzo continuado; además de estar ligado a la práctica. Y todo esto, como podrás comprender, requiere tiempo y cierta “maduración”, aparte de los inevitables errores que se puedan cometer; que suelen ser los que más experiencias y conocimientos nos aportan si sabemos reconocerlos y corregirlos a tiempo.

Bueno, y de mis creaciones artísticas ¿qué te puedo decir?… En fin, tú tienes que saber que los artistas somos muy vanidosos, así que acepto con gusto tu elogiosa crítica. Como podrás suponer, he recibido numerosas opiniones parecidas de distintas personas (camaradas y amigos) sobre mis dibujos y poemas. Sin embargo tus palabras sobre los mismos me han llegado más hondo, de manera que, aunque me cueste decirlo, ante tanta sinceridad de tu parte me siento obligado a corresponderte reconociendo que a mí también se me han descolgado algunas lagrimillas cuando componía alguno de mis poemas. Incluso te puedo decir que ahora no puedo terminar de leer algunos de mis versos sin que me suceda lo mismo ¿Por qué será? ¿Es eso, acaso, la poesía?.

Total, que con esto se demuestra lo que tu me dices en tu carta: que estamos “muy cerca” uno del otro, “juntos en la misma trinchera”; y que siento el cálido aliento de tus palabras y de tu solidaridad, tal como tú lo deseas.

Y por esta vez mis ojos no dan para más.

Te abrazo fuertemente
¡Salud y resistencia!

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