La represión carcelaria, reflejo de la que se vive fuera.

TOPAS. 15/02/2015

Bueno, parece ser que el invierno empieza a remitir un poco y, curiosamente, después de tenernos sin calefacción la temporada más fría, esta noche la han puesto bien fuerte. Yo desde hace un montón de años, siempre tuve refugio de alta montaña al calor de una chimenea, combinando el reposo con algunas marchas a pié, je, je. Y los Picos de Europa, Somiedo, etc., serían unas buenas zonas. Hace unas semana escuché que, entre otras, habían declarado a este último puerto de montaña una de las siete maravillas naturales de España. Lo conozco un poco, pero no mucho.

Me han retenido el libro “Crisis del desarrollo…”, que supongo que estará editado por la editorial “templando el acero”. Pero además de esto, hace ya tres semanas que me comentaron también que me retenían un panfleto y unas pegatinas que me enviaba un amigo madrileño en una carta, y esta todavía no me la han dado. En fin, que cada vez están en una actitud más arbitraria, y es bastante significativo que se centren tanto en controlar las cartas y los libros. Y también están incrementando los cacheos.

La cuestión es que lo que pasa en estos muros suele ser un reflejo de lo que se da por ahí afuera, así que no es casual que venga a coincidir con el nuevo “pacto de Estado antiterrorista” entre el PPSOE, aprovechando que “el Pisuerga pasa por Valladolid: o sea con la disculpa del atentado yihadista contra la revista “Charlie Hebdo” en París. El Yihadismo es una mera escusa.

NO hay más que echar una ojeada al documento que les ha servido de base para darse cuenta de que, más que con el famoso yihadismo tiene que ver con la agudización de las crisis del Estado y el desarrollo de las protestas y demandas políticas y sociales que se vienen dando por todo el país, protagonizadas por la clase obrera y popular. Pero también está directamente dirigido contra el movimiento de resistencia popular, los colectivo antifascistas etc. Estamos, por lo tanto, ante una nueva ampliación de las leyes de excepción, en la línea de la recientemente aprobada “Ley de seguridad ciudadana”, para poder reprimir con ellas al máximo de sectores populares y de circunstancias de protesta social y política. Un nuevo reforzamiento del Estado de excepción permanente, que venimos sufriendo desde hace mucho tiempo.

Es realmente grave que en el documento en cuestión se amplié el concepto de “terrorismo o terrorista” al intento de “subvertir el orden constitucional o suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas o de las estructuras económicas o sociales del Estado…” Con ello ni que decir tiene que no se persigue otra cosa que blindar a la monarquía fascista heredera del franquismo frente a los crecientes reivindicaciones de un verdadero marco democrático. Pero en esa misma línea también se considera “terrorismo” a la voluntad de “alterar la paz pública”; un concepto intencionadamente ambiguo para poder frenar cualquier manifestación popular, y a la vez, criminalizar a toda persona que se manifieste en contra del régimen. Ya en el apartado para profundizar la criminalización del derecho de expresión, el documento abre aún más el criterio de “enaltecimiento o apología del terrorismo”. Lo que extenderá  las redadas que ya vienen haciendo en el ámbito de internet, en el de la solidaridad con los presos políticos etc.

El pacto asimismo incluye una serie de modificaciones del Código penal que, entre otras cuestiones, supone la imposición de la cadena perpetua, pues a algunos presos políticos se les viene haciendo cumplir 40 años de prisión. Lo que harán con la nueva modificación del Código penal será ampliarla y endurecerla. Y todo ello junto a otras muchas medidas represivas.

La realidad es que con este nuevo pacto de Estado dan un paso más en la dirección del regreso a sus orígenes fascistas de los años 40-50 del pasado siglo. Un camino que emprendió Aznar con la llamada “Ley de partidos” ante el fracaso de la llamada “reforma política” o “transición”; y que supone una política de Estado, no solo de partidos.

En el plano político este nuevo “chanchullo de Estado” apunta en la línea de intentar conseguir un apaño de gobierno de Coalición entre peperos y galosos después de la próxima farsa electoral general. Pero si la cosa se les tuerce y no les sale en ese sentido, es evidente que optarían por una especie de segunda “transición” que hiciese algunos cambios de cosmética política, para que todo siguiese como está. Y para esta vía ya vienen preparando la baza reformista de Podemos, como punta de lanza del engaño.

La cuestión es ser conscientes de que ya se ha pasado la etapa de la libre competencia capitalista, en la que había un mínimo de democracia, y era posible defender los intereses inmediatos y revolucionarios de la clase obrera y popular a través de las urnas y las instituciones burguesas. Si desde ese ámbito institucional todos los partidos políticos terminan haciendo una política parecida, que favorece a los intereses de la oligarquía financiera, se debe a que detrás de una apariencia de aparato democrático-parlamentario no hay otra cosa que un verdadero régimen fascista. Para podrá arrancar una mínimas libertades democráticas, así como la reposición de los derechos sociales y laborales y una vida digna para los trabajadores, es preciso organizarse y luchar al margen y en contra de las actuales instituciones, boicoteando también las farsas electorales.

Bueno, tienes razón sobre el caso del hombre que estrelló su coche contra la sede del P.P. taparon el asunto con la tesis de que estaba perturbado, pero lo que trasluce el caso es que estaría bastante desesperado y desesperanzado por no encontrar salida a su situación de parado. El tema es que no hay otra vía que la del desarrollo de la organización independiente de los trabajadores, que por supuesto no es nada sencilla, y solo puede ir dando resultados a medio y largo plazo. Lo importante aquí es tener en cuenta las condiciones concretas que se dan en nuestro país en estos momentos, y no tirar por los caminos menos empinados y más sencillos de utilizar la legalidad y las instituciones del régimen, que nos cierran hasta las mínimas posibilidades de alcanzar nuestros objetivos de clase con un verdadero arsenal de leyes de excepción.

Aquí conviene preguntarse porque el movimiento obrero y popular pudo desarrollarse y fortalecerse, arrancando importantes concesiones al franquismo y, posteriormente, ha sido el régimen el que no ha arrebatado aquellas y otras conquistas.

El famoso 15M y algunas formas de lucha independiente que impulsaron la desobediencia civil, como los escraches, supusieron una luz que señalaba el camino; pero de momento no se ha conseguido profundizar la organización de esos métodos de lucha independiente de forma decidida y clara, aunque algo, no cabe duda, que se va avanzando. En ese sentido tiene bastante culpa, los elementos de Podemos, que vienen arrastrando a cierto número de gente hacia la vía institucional, aunque pronto quedarán totalmente desenmascarados.

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