Represión por homenaje a caídos

desde Villanubla-Valladolid

«28/6/2011

Esa mamaiña!!!

(…) Aunque puñetera la gracia que tiene, la cosa está ciertamente muy divertida y más que se va a poner. Lo de la llamada, lo de dictaros el breve (2 minutos) texto poético por el homenaje a Albino y Roberto Liñeira en A coruña, no es más que una burda excusa que hay que enlazar con las condiciones absolutamente inaceptables que le quisieron imponer a “Arenas” en la cárcel de Castellón, con lo del traslado de cárcel de Mª Jose Baños justo cuando iban a operarla, lo mismo que le ha sucedido a Isabel Aparicio, etc, etc. (…) Y cuyo detonante, casualmente, ha sido nuestro pronunciamiento público calificando la nueva posición adoptada por el MLNV como lo que realmente es: una capitulación política y una deserción del campo revolucionario en toda regla. Y claro, nos meten en el mismo saco y vayan ustedes a saber si incluso piensan que nos pueden conducir a tan infecto pantano. Como si la coherencia de un movimiento comunista asentado firmemente en los principios tuviese lo más mínimo que ver con un movimiento nacionalista que por su carácter pequeño burgués siempre vacila entre el proletariado y la burguesía. Y cuando el proletariado está débil, lo lógico y yo diría que hasta casi inevitable es que bascule hacia la burguesía.

La cuestión es que me han suspendido todas las llamadas telefónicas y las comunicaciones. Ahora tengo solicitarlas por instancia al Director y de una en una. Pero como sólo puedo efectuarlas de lunes a viernes, por la mañana, y tardan en contestar a las instancias, en el mejor de los casos, podré hacer dos llamadas a la semana. También me han anulado las de Suso [hermano de Paco, preso político de los GRAPO en Badajoz]. Y espérate, mamaita, que esta medida es como un saco sin fondo, que no tiene limitación temporal. Vamos, hasta que les parezca bien o se cansen. Y como les ha debido parecer poco, hoy me han entregado otro parte sancionador. Este fin de semana haré el recurso, por aquello de no dejar de ejercer el derecho al pataleo.

A ver, la medida es dura, sobre todo para vosotros, pero creedme que yo ni me he inmutado. Esto hay que situarlo en perspectiva y enlazarlo con la situación general, a un lado y otro del muro y de las rejas, fuera y dentro. Y por eso mismo, por aquello de no malgastar energías sin necesidad, más vale que nos lo tomemos con calma y hasta con humor. Si un día consiguieran anularnos la sonrisa, entonces sí sería para empezar a preocuparnos seriamente. Somos cuatro gatos, el del tambor se nos ha fugado con la corista, el que no está cojo está tuerto y el que no descarallado. Pero con todo ello, a pesar de los innumerables golpes policiales que ha sufrido la clandestinidad, o a que nos encontremos muchos de nosotros en la cárcel y lo que se quiera, representamos la única alternativa a un Sistema que de tan podrido huela ya más allá de los confines del Universo. Y en este país, quien de nuevo quiera izar al Viento las banderas revolucionarias, las únicas capaces de sacar a la humanidad de esta barbarie, tendré que venir a recogerlas de nuestras manos.

El problema es que la correlación de fuerzas nos sigue siendo sumamente desfavorable. Esta es la clave. Esto es lo que nos obliga a mantener un repliegue constante. Lo que explica que, en la última década, en las cárceles no hayamos podido realizar contraofensivas con las que tratar de recuperar parte de tanto terreno como nos llevan arrebatado. Y probablemente, esta situación todavía se prolongue por un tiempo. Así que calma, paciencia y buenos alimentos, que lo que la Historia no avanza en 50, 100 o 200 años, cuando se acelera lo puede cubrir en dos zancadas. Y todo parece indicar que la aceleración de esos Vientos es ya un hecho, por más que aún sean incipientes, emergentes, que no estén sino recién desplegándose.

Y eso a pesar de que el movimiento revolucionario a nivel mundial todavía no se ha recuperado suficientemente de la derrota sufrida con el derrumbe del campo socialista, que su debilidad sigue siendo manifiesta y que todavía no ha logrado resolver completamente todas las cuestiones ideológicas, políticas, estratégicas y tácticas que están encima de la mesa. Pero en ello anda y algún pasito que otro ya se ha dado. En todo caso, esta debilidad tiene un carácter relativo y temporal. La superará y saldrá fortalecido.

Por la contra, quien ya no tiene remedio es el Sistema capitalista cuya debilidad tiene carácter absoluto e irreversible, que hace ya mucho que entró en su fase de decadencia, en su fase imperialista, que se descompone y pudre hasta la médula. Barbarie, hambre y miseria por todas partes, medio Planeta pasto de las carnicerías de sus guerras de rapiña, opresión y explotación elevadas a la enésima potencia, fascismo, represión y militarismo, eso es lo único que ya puede ofrecer. Están desnudos, en pelota picada, y así los empiezan a ver cada vez más millones y millones de masas en el mundo. No hay duda, en el subsuelo ya se está cociendo una gran Revuelta que se propagará por todo el Planeta. Por eso, precisamente, se vuelven tan agresivos y no dejan de alardear de su músculo militar, policial, represivo y terrorista.

Exactamente lo mismo que le ocurre al Estado español, que tiene que aparentar fortaleza echando mano de un fascismo que ya no disimula porque perciben claramente el abismo que se abre bajo sus pies. Ya con el equipo de Aznar se asomaron al borde del precipicio a lomos de aquel fascismo “sin complejos”, de la oleada de ilegalizaciones, de la criminalización del conjunto del Movimiento de Resistencia, etc, etc. Y le vieron tan de cerca la cara al lobo que, en un abrir y cerrar de ojos, se pusieron a recauchutar a un PSOE que estaba hecho unos zorros, sacándolo a la superficie sobre dos flotadores: Solucionar el problema territorial del Estado (el espíritu inicial del Estatuto catalán) y negociar con el movimiento revolucionario para cambiar paz por libertad.

Claro que ese ímpetu les duró bien poquito. En cuanto vieron alejarse momentaneamente el peligro de despeñarse barranco abajo, la cabra volvió a tirar al monte y los chicos de Zapatero se pusieron a presumir y alardear de ser más fascistas, más represores, más torturadores, más ilegalizadores y criminalizadores que nadie. Y cogieron tal carrerilla y atizaron con tanto entusiasmo el fuego que han acabado, no ya achicharrándose ellos mismos, sino carbonizando a toda la pata izquierda del Régimen: a IU, a ERC, al BNG, a CCOO, a UGT y a todos sus cofrades mayores y menores, de los que no han dejado ni las astillas.

Y por si fuera poco, sobre las brasas de una crisis económica que va a dejar en pelota picada a medio país, sigue cocinándose a vivas llamas la crisis de Estado y el abismo de divorcio entre todas sus instituciones y el pueblo. Empiezan a percibir nítidamente que están aislados, que carecen de base social, que son la diana de la indignación, el desprecio y el odio del pueblo.

Esa sí que es una derrota en todas las líneas del frente: una derrota política, moral, estratégica… Justo, además, cuando llegan los malos tiempos y cuando se aproxima la temporada alta de los incendios. ¿Y los bomberos, los apagafuegos, los travestis teñidos de rojo para contener la justa ira del pueblo?. Anda, ahí va ¡que toitos carbonizaos! Y por encima tienen que echar mano de una derecha cavernícola, que es lo mismo que poner a un pirómano a sofocar un edificio en llamas. Francamente, no les arriendo la ganancia.

Que el olfato les dice que algo no va bien, que atisban el peligro de que todo se les acabe yendo de las manos y puedan perder por completo el control sobre el movimiento obrero y popular, lo prueba el experimento que están haciendo con el movimiento de los indignados. Momentáneamente en manos de los reformistas, este movimiento se propone recoger el amplio y profundo malestar y reconducirlo, dentro de los cauces del sistema, hacia un callejón sin salida para prevenir que detone por su cuenta y se monte la de dios es cristo. Este sector reformista del movimiento son los nuevos e improvisados apaga fuegos que han tenido que sacr del horno a toda leche y aún a medio cocer. Unos nueva apaga fuegos que lo que tratan es de apuntalar los roídos y carcomidos cimientos del sistema con cuatro pinceladas cosméticas: Que si un toque de Reforma electoral, que si otro de hipotecas, que si el sexo de los ángeles, que si los cantos celestiales. De ahí el mimo y loas de los medios de comunicación más inteligentes, que no menos fachas, conscientes de que necesitan válvulas de escape. Lo que pasa es que la situación es tan delicada que constantemente se ven obligados a recordarles, porra en mano, los estrechísimos límites que no pueden rebasar. Pero mala cosa es, por grande que sea la necesidad y la desesperación, lo de jugar a aprendiz de Brujo. Ese movimiento crecerá y crecerá en oleadas, pero no por los cauces que le han diseñado, que serán pulverizados en cuanto las luchas obreras asomen la cabeza.

Así que, como se comprenderá, no les quedan más alternativas que jugar la baza represiva y a fondo. Baza con la que buscarán conseguir dos efectos.

Primero, que es obvio, paralizar o contener la protesta o la revuelta con el miedo, la criminalización, las detenciones y la cárcel. Con esto no hay problema. Con el grado de desesperación que ya existe y el que aún se va a alcanzar, la represión pasará de ser freno a ser acelerador del incendio.

El segundo, que es más peligroso, convertir la represión en un muro de hormigón contra el que se estrelle el movimiento obrero y popular por más furiosas que sean sus arremetidas, al carecer de un grado adecuado de organización, al seguir la dispersión de sus fuerzas, al no contar con Programa y objetivos políticos claros y definidos. Lo cual podría provocar, primero, impotencia y frustación y, después, desmoralización, desmovilización y resignación.

Y es en esta parte de la representación donde entramos nosotros a escena. ¿Quién tiene a sus espaldas 40 años de experiencias combativas de todos los tipos y colores? ¿Quién puso en pie y ha mantenido durante todo este tiempo a la Organización del proletariado? ¿Quién tiene elaborada la Línea Política y el Programa de la Revolución? ¿Quién ha definido con claridad los objetivos políticos a alcanzar a corto, medio y largo plazo? Por eso, seguimos en pie, ¡Estamos!, no bajamos los brazos y no arriamos ni una sola de nuestras banderas. Esto es lo esencial y a lo que se debe subordinar todo lo demás porque esta es la llave con que nuestra clase abrirá la puerto de su futuro.

Y por esto mismo fue por qué nos condenaron a Isabel, Manolo y a mí a 12 años, por lo qué a Lucio a 20, por lo qué a Juan García Martín por una acción de los GRAPO con la que nada tenía que ver, pues es del Partido, le condenan a 80 años, que con la edad que ya tiene, es condenarle a morir en la cárcel. Por eso a “Arenas” no le sueltan ni a la de tres a pesar de que se encamina a los 70 años, por eso no liberan a los camaradas gravemente enfermos, por eso el continuo, creciente y constante endurecimiento de las condiciones de vida en la cárcel. Pero los Vientos empiezan a cambiar de dirección y con pasito corto y mirada larga, voy a acabar con una frase que, aunque se la he leído a Otegi, me ha gustado: “Por encima de todo, ¡sonreír! Porque vamos a Luchar y vamos a Vencer”.

(…) En cuanto a lo del MLNV, comentando con alguno de sus presos sobre el proceso, quede claro que tienen todo el derecho del mundo a adoptar la táctica que crean más oportuna, la vía y los métodos de lucha que crean más idóneos para acceder a la independencia (que muy probablemente consigan), pero a lo que no tiene derecho alguno la ola de Otegi y sus muchachos es a sacar la Línea de Resistencia a subasta pública condenando el derecho que les asiste a los pueblos a acabar con sus opresores y explotadores por todos los medios a su alcance. Ahí reside el meollo de la cuestión.

Aunque no es, ni de cerca ni de lejos, el caso presente, ni siquiera una derrota militar o policial justificaría, de ninguna manera, el giro que ha dado esa parte del MLNV. A priori, ningún movimiento revolucionario está vacunado contra el riesgo de sufrir una derrota militar o policial. Una derrota bien fruto de una Línea Política equivocada o de graves errores en su aplicación o bien porque a veces ocurre que el factor determinante, en una coyuntura histórica concreta, sea el propio proceso de maduración de las condiciones, que ese movimiento revolucionario agote su ciclo biológico sin que durante todo ese período se haya dado una situación revolucionaria favorable, bien para la toma del poder, bien para provocar un cambio en la correlación de fuerzas que permita ganarle el suficiente terreno al enemigo como para realizar el relevo generacional en condiciones y asegurar la continuidad del Proyecto.

Sea por una causa, sea por la otra, y aún por dura que pudiese ser, una derrota militar o policial, en ningún caso por sí sola lleva aparejada el desmantelamiento del Proyecto revolucionario. En los años 60, en América Latina, la derrota militar o policial, que no política, de las experiencias foquistas, incluida la guerrilla del Che Guevara, dio paso, y en muy poco tiempo, al surgimiento de un nuevo y potente movimiento revolucionrio que estuvo a un paso de lograr que todo el continente diese un salto de gigante. Sin embargo, en los 90, por contraste, cuando la guerrilla era, curiosamente, imbatible militar o policialmente, la claudicación política y el pornográfico mercadeo de los principios, ha provocado que el movimiento popular de ese continente no consiga levantar cabeza por más que la miseria, la injusticia y la pobredumbre crezca exponencialmente. Se pude decir que la capitulación política y el mercadeo con los principios es como la peste, allí por donde pasa, el movimiento revolucionario tarda decenas en recuperarse.

Y esto es lo que está buscando y lleva trazas de conseguir el Estado con el MLNV. De ahí en su apariencia cerril y absurda cerrazón, su pretensión de llevarlos a una humillación pública y sin concesiones. Y no sólo por mero afán de venganza sino porque lo necesita para desmoralizar al conjunto del Movimiento de Resistencia del conjunto del Estado, precisamente en unos momentos en que la crisis, todas las crisis les estallan en toda la cara y donde esa cosa trasnochada como la lucha de clases va a rebrotar hasta en los conventos de clausura. El riesgo que corre el Estado es que quiera apurar tanto la jugada, que siga tensando a tal punto la cuerda que finalmente se le rompa y se encuentre con un nivel de conflictividad social a la griega solo que respaldado y apoyado ese movimiento popular por organizaciones guerrilleras de carácter revolucionario.

Ánimo, familia, esto va a ser todo por hoy, que no es poco. Va un abraciño grande, grande. ¡Nos vemos!. ¡Salud!.”

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