
Muro de solidaridad y denuncias:
Libertad M.ª José Baños Andujar:
-Carta de Marcos Martín Ponce
Murcia, 30 de julio 2025
Queridos camaradas
Esta vez escribo a cuenta de la ausencia completa de la atención médica que las enfermedades de Marijo requieren. Vamos a ver, a estas alturas no creo que sorprenda a nadie que la burguesía española se empeñe en machacar a los comunistas más consecuentes. Se trata ya no de escarmentarnos a nosotros, a los que no han podido doblegar ni con un cuarto de siglo de prisión, ni con decenas de años de aislamiento ni torturas blancas (y “negras”). Se trata de un aviso a navegantes: “si os atrevéis a luchar contra el fascismo os vamos a machacar”. Ese es el mensaje a la clase obrera cuando suenan tambores de guerra en todo el mundo y el estado español colabora activamente en todos los frentes imperialistas. Cuando nunca ha habido tantas leyes “antiterroristas” aplicadas con el fin de mantener sumisa la conciencia antifascista de los trabajadores.
Nosotros enmarcamos en este contexto la ofensiva fascista del estado contra los presos políticos enfermos. La verdadera enfermedad de estos presos políticos es la cárcel; son las decenas de años de maltrato físico, psicológico, sanitario y alimenticio. Estas son las causas de sus enfermedades y la desatención es una prolongación de este maltrato. La burguesía protege a sus lacayos corruptos con indultos o reconociendo que sus enfermedades son incompatibles con la vida en prisión, pero existe un doble rasero para los hijos de los obreros y para los antifascistas. La lucha de clases también se manifiesta intramuros, a veces con mayor crudeza. La hipocresía con la que las instituciones fascistas, al servicio de la burguesía, niegan esos mismos derechos a los trabajadores, a los pobres.
A Marijo la están negado la libertad condicional por enfermedad porque dicen que sus enfermedades se pueden tratar en prisión. Cuando Marijo entró en prisión no sufría ansiedad, ni anorexia nerviosa, ni desordenes alimenticios, ni depresión, ni arterioesclerosis. Hacía deporte y era una militante activa y una mujer creativa. Ahora no puede subir una planta, pesa 44 kilos y apenas puede coger un boli para escribir una carta. En prisión no tratan ni una de estas enfermedades. La pesan cada 15 días, constatan que está anoréxica y la devuelven al módulo; no tratan su desorden alimenticio, no ha visto a un psiquiatra en años, carecen de tratamiento psicológico; lleva años sin ser asistida por un ginecólogo; tampoco está siendo tratada de la enfermedad arterial que la está paralizando y que necesita de una operación que aleje el riesgo de trombosis…
Este es el día a día con el que la camarada tiene que lidiar.
Además, las contadas ocasiones en que sacan a Marijo al hospital la trasportan en condiciones pésimas, similares al transporte de ganado, quedando en muchas ocasiones con heridas y contusiones.
Nosotros nos hacemos a la idea de que en esta trinchera la burguesía no deja de hostigarnos.
Lo único que podemos garantizar es que no arrojaremos la bandera.
Con Amor y Resistencia.
Marcos.
*Nota de redacción: Esta carta ha tardado en llegar a nuestra manos un mes y medio.
