
Memoria histórica imprescindible:
Cuando desangraron Extremadura
-Las 49 personas arrojadas a un pozo de 25 metros en Valencia de Alcántara, Cáceres: 90 años de los asesinatos fascistas en la Mina Terría.
Familiares y vecinos rindieron tributo el 26 de septiembre a las víctimas del franquismo cuyos restos fueron rescatados a 25 metros de profundidad tras más de ocho décadas de olvido.
Los asesinatos en el paraje de la Mina Terría se ejecutaron de forma sistemática a partir de finales de agosto de 1936. Las víctimas, arrojadas al pozo a unos 25 metros de profundidad, fueron represaliadas por su “lealtad a la II República y sin formación de causa ni proceso judicial alguno”.
Entre las personas ejecutadas se encontraba el entonces alcalde republicano de Valencia de Alcántara, Amado Viera Amores, asesinado el 25 de septiembre de 1936. Aunque la mayor parte de los represaliados eran vecinos de Valencia de Alcántara, el listado abarca también a residentes de municipios colindantes de la comarca del Tajo-Salor, como Cedillo, Membrío y Herrera de Alcántara.
Los restos mortales de las 49 víctimas asesinadas permanecieron en la cavidad de la mina durante más de ocho décadas hasta que fueron localizados y exhumados en 2018. Tras los complejos trabajos de exhumación e identificación, los restos recibieron sepultura definitiva en julio de 2022 en el cementerio municipal. Durante aquel homenaje público se inauguró un mausoleo erigido en su memoria. Al cumplirse ahora el 90 aniversario, siguen en la memoria imprescindible.

-Cáceres: Mina La Paloma, cementerio de Piedras Albas, en busca de asesinados en fosas.
En las intervenciones de 2022 a 2025, se realizaron 4 exhumaciones en la mina de Zarza la Mayor, pero se sabe que más de 20 personas de Zarza y de pueblos cercanos fueron asesinadas y arrojados a esta mina a cuatro kilómetros de la localidad por los falangistas, donde los cuerpos podrían encontrarse en tres pozos distintos bajo toneladas de escombros. Tras varias campañas de prospección, los primeros restos óseos aparecieron en uno de los pozos el 8 de octubre de 2025 a 36 metros de profundidad.
En septiembre de este año, la Diputación de Cáceres aprobó exhumar a víctimas de la Guerra Civil en la Mina La Paloma y en cementerio de Piedras Albas con una nueva partida, en busca de los otros, al menos, 16 asesinados. También ha aprobado otra partida para realizar estudios de sondeos y localización de fosas de la Guerra en la ermita de San Bartolomé de Almoharín.

Crueldad fascista impune contra una socialista
-¿Para cuándo Pilar hija predilecta de Palma de Mallorca?
Pilar Sánchez Llabrés, mujer proletaria y gran luchadora, violada y asesinada por los falangistas golpistas.
18 de septiembre de 1936. El cadáver de una mujer ha aparecido tras unos arbustos en Sencelles (Mallorca). El cuerpo presenta varios impactos de bala. La entierran, sin identificar, en una fosa común del cementerio del municipio.
Pero detrás del cuerpo está la historia de una mujer de Palma que ha participado activamente en la vida política de la Segunda República y que, tras el golpe militar fascista de julio, tuvo que esconderse para evitar ser detenida. Su nombre era Pilar Sánchez Llabrés, tenía 33 años, y su asesinato, según fuentes memorialistas, fue “uno de los más crueles que se conocen” en la isla.
Pilar Sánchez Llabrés nació en Palma en 1903 y vivía en el barrio obrero de la Soledat. Era conocida como Na Pilar Revulla y trabajaba como vendedora de comestibles en una parada de la Plaça Major. Desde allí hacía visible también su militancia política. Estaba casada con Miquel Borel, trabajador de la construcción y zapatero, con quien tuvo cuatro hijos.
La documentación posterior, la presenta como una mujer de intensa actividad política que aprovechaba su puesto en el mercado para expresar públicamente sus ideas, un hecho que, en palabras del historiador Bartomeu Garí, “provocó el temor y, al mismo tiempo, el odio de sus adversarios”. En sus investigaciones sobre la represión franquista en Mallorca, Garí la recuerda como una mujer que no se achantaba ante las adversidades, como sucedió el 16 de febrero de 1936, cuando fue detenida por protestar ante un posible fraude electoral, estrellando una urna en medio de la calle. Su perfil aparece, asimismo, especialmente definido en las páginas de El Obrero Balear, el periódico de la organización socialista mallorquina. El semanario recoge su intervención en un mitin celebrado el 9 de marzo de 1936 en la ‘Casa del Poble’ de Palma con motivo de la jornada internacional por la emancipación de la mujer. Participó junto a otras 5 compañeras de distintas organizaciones del Frente Popular, entre ellas Aurora Picornell. La publicación se hizo eco de la intervención de Sánchez: durante la misma, la activista se extendió en consideraciones sobre “la perniciosa influencia de la Iglesia en la mujer” y sobre las ventajas de la organización política y sindical. Su papel en la intervención se situaba en torno a la emancipación femenina, la organización política y sindical y la crítica a la influencia de la Iglesia.
La vida de Pilar cambió radicalmente tras el golpe militar fascista de julio de 1936. Se escondió en el domicilio de Joan Real, amigo de la familia y concejal del Ayuntamiento de Palma vinculado al Frente Popular, en el barrio de los Hostalets. Los falangistas acudieron inicialmente a su domicilio para localizarla. Al no encontrarla, se llevaron a su marido y a sus hijos a la comisaría de la plaza de Santa Magdalena, donde Miquel Borel fue torturado, oyéndolo todo sus hijos…
Pilar sería finalmente localizada y detenida por cuatro falangistas junto a Joan Real, quien sería asesinado en el cementerio de Porreres. Sus verdugos la llevaron en un automóvil por la carretera de Sineu y, cerca de la posesión de Son Ganvada, la hicieron bajar por la fuerza. De acuerdo a los testimonios recogidos posteriormente, se resistió y fue violada por sus captores. Después la ataron por los pies a la parte trasera del vehículo y la arrastraron hasta la garriga de Son Palou, donde le dispararon cinco veces. Dos testigos que presenciaron los terribles hechos ocultos sin ser vistos lo narraron. Pero la causa judicial 901/1936 -el expediente judicial que documentó el asesinato de Pilar Sánchez- y del testimonio de ambos testigos, llena de irregularidades y mentiras, fue sobreseída. Todo impune.
Tras el asesinato de Pilar, las autoridades fascistas pusieron en libertad a sus hijos (eran niños), pero Miquel Borel, su esposo, fue encerrado en la prisión de Can Mir, una de las cárceles franquistas más oscuras de las que pusieron en marcha en Mallorca. Después pasó por distintos campos de concentración de la isla hasta que, en 1940, fue finalmente puesto en libertad.