
Muro de solidaridad y denuncia
Jornadas Aprender de Palestina para levantar Asturies.
Aprender de Palestina para levantar Asturies.
Jornadas por OCHOBRE 2034
Nos quedan ocho años.
En 2034 se cumple un siglo de la Revolución de Ochobre del 34, y ya toca decidir con qué cara queremos llegar a esa fecha.
Porque de aquella Asturies roja y dinamitera, la que puso esta tierra en la senda de la historia y de la que todavía se canta, ya solo nos queda la nostalgia. Y no podemos seguir haciéndonos trampas: en Asturies estamos en la mierda.
Basta con mirar a Barros. El taller histórico de Duro Felguera en Llangreu, protagonista de algunos de los conflictos más épicos de la lucha obrera de los 90, va a montar blindados para la OTAN.
Esa es la guinda. Primero nos desindustrializaron. Después nos dejaron la tercera región más envejecida de Europa. Y ahora, sobre el territorio que vaciaron, nos chantajean con lo único que saben ofrecer: armas, turismo y centros de datos. Dicho claro: sobramos. Somos población sobrante para un capital que quiere la tierra, el agua y la luz, pero no a quienes vivimos aquí. O eso, o nada. Es todo lo que el capitalismo, en su fase terminal, tiene para ofrecernos.
Y ojo: esto no lo trae la extrema derecha. Lo firma la pata izquierda del sistema, la que rechaza de palabra lo que aprueba con la mano.
Por eso, para levantar el vuelo, no basta con mirar atrás. Hay que mirar el presente. Y el presente nos lleva a Palestina y al eje de la resistencia que la sostiene. Allí hay un mensaje que todavía no hemos recogido. El día que lo hagamos, tendremos el punto de partida.
Hay dos formas de mirar a Gaza desde Occidente.
Está la de esa pata izquierda, que usa la causa palestina para tapar sus políticas pro-OTAN, militaristas y europeístas. Envolverse en la bandera de un pueblo asesinado para defender las estructuras que lo asesinan no es solidaridad: es profanación.
Y está la de quienes miran a Palestina sabiendo que de allí no llega una petición de lástima, sino una lección. Palestina nos enseña qué es Occidente cuando se le cae la máscara y para qué sirve realmente la OTAN. No se puede estar contra el genocidio y a favor del rearme, ni contra el imperialismo y dentro de la Alianza. O se está contra el rearme, el militarismo y el imperio, o no se está contra nada.
Y esto no nos queda lejos. Lo que aquí se fabrica no se queda aquí. La misma tierra que vaciaron hasta dejarla sin minas y sin industria es hoy un eslabón de la cadena imperialista. No elegimos ese papel: nos lo impusieron. Por eso el camino que señala Palestina es el que tenemos que andar aquí.
Entenderlo nos devuelve un suelo común desde el que organizarnos. Y decide con qué cara llegamos a 2034: como la región humillada que fabrica armas para la OTAN y alquila su tierra y su luz al mejor postor, o como una Asturies capaz de mirar su pasado de frente, porque está a su altura.
Ocho años. Hoy somos un eslabón de su cadena. Estas jornadas son nuestra aportación para empezar a romperla y llegar a Ochobre de 2034 con Asturies de vuelta en la senda de la historia.
