
Revolución, resistencia y memoria
Patrimonio de la Humanidad (Tomo II)
Xabier Peñalver, Txoria Errekan, 2025.
Chile
I de II

-Monumento a los pueblos indígenas, en Santiago de Chile
El conjunto escultórico se inauguró el 12 de octubre de 1992 coincidiendo con el 500 aniversario del llamado “descubrimiento de América» en la Plaza de las Armas de la capital chilena.
El monumento de 8 metros de altura. de hormigón y granito, obra del artista chileno Enrique Villalobos, consta de tres elementos: una semilla, un rostro y vegetación en representación del coraje de los pueblos indígenas.
A partir del año 2008 se intensificó la destrucción de monumentos erigidos a los colonizadores europeos en América del Norte y del Sur, principalmente dedicados a Cristóbal Colón y a otros conquistadores como Pedro de Valdivia o García Hurtado de Mendoza. En Chile, según el Consejo de Monumentos Nacionales, en 2019 se habían destruido más de 60 estatuas de este tipo, siendo decenas las derribadas o dañadas en Estados Unidos, México, Colombia, Bolivia, Argentina o Venezuela, entre otros países. El argumento general ha sido el de que no hay que celebrar a los responsables del genocidio en América.

-Oficinas salitreras de Humberstone y Santa Laura, en Pozo Almonte.
Ambas oficinas salitreras se sitúan en la Pampa del Tamarugal y distan entre sí 1,5 kilómetros. A pesar de estar en desuso son los únicos restos que se conservan de esta importante actividad que se prolongó en el norte de Chile a lo largo de varias décadas. Desde 2005 son consideradas0 por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
La explotación del salitre tuvo lugar entre 1830 y 1930 y significó uno de los procesos económicos, sociales y políticos más importantes de la historia de Chile. Miles de mujeres y hombres trabajaron y vivieron en estos campamentos mineros. Entre 1895 y 1899 se llegaron a contabilizar 48 oficinas salitreras en las que trabajaban cerca de 20.000 personas.; entre 1910 y 1914 el número de oficinas ascendió a 118 y los trabajadores a más de 46.000.
Eel ambiente hostil del medio, dentro de uno de los desiertos más duros del planeta y las condiciones de hasta 12 horas diarias de trabajo, unido al desamparo jurídico, a las miserables condiciones de sus habitaciones y a la carestía de los bienes de consumo, hacía de estas poblaciones un sujeto propicio para el descontento y la lucha por los derechos mínimos.
Estos trabajadores estaban generando la producción de nitrato de sodio, fertilizante básico para la agricultura en América y Europa, generador de grandes recursos económicos para Chile.

La llegada de miles de trabajadores chilenos, peruanos y bolivianos en busca de salarios originó una sociedad con una cultura específica, con su propia jerga y con una notable solidaridad, todo ello dentro de comunidades urbanas importantes. La falta de legislación social y laboral llevó consigo abusos y arbitrariedades que originaron una importante actividad reivindicativa. Ya en 1889 se desarrollaron movimientos entre los sectores populares, creando su propia prensa y llevando a cabo motines y huelgas. En este proceso destaca Luis Emilio Recabarren. La primera huelga general tuvo lugar en 1890 en Tarapacá y ya a comienzos del siglo XX se llevaron a cabo grandes huelgas en toda la Pampa y entre 1905 y 1907 se sucedieron 33 huelgas. Es en este último año cuando se produjo una gran conflictividad llevándose a cabo la Huelga Grande y la matanza de la Escuela de Santa María de Iquique el 21 de diciembre. Años más tarde, en 1931, se lograrían arrancar las primeras leyes sociales y del Código del Trabajo.
El papel de la mujer, frecuentemente olvidado cuando se habla de estos poblados salitreros, fue muy destacado, trabajando codo con codo junto a los hombres en torno a un millar como mineras, calicheras, salitreras y carboneras, ya que se pagaba por cantidad de material recolectado. También combatieron por los derechos laborales y ya en 1912 el periódico “El despertar de los trabajadores” ponía el foco en el tema de la emancipación de la mujer.

-Monumento y tumba de Luis Emilio Recabarren, en Santiago de Chile.
El monumento a Recabarren fue levantado en 1985 en el parque Almagro de la capital chilena. La tumba de este gran organizador del movimiento obrero de Chile se encuentra en el Cementerio General de Santiago, en la comuna de Recoleta.
Nacido en 1876 en Valparaíso, fue un gran luchador en la dfensa de la justicia social y de los intereses de los obreros, y figura indiscutible en la formación del movimiento sindical y socialista del país. Se inició políticamente muy joven (y ya fue detenido a los 14 años por publicar un texto contra el gobierno) y a los 18 años ingresó en el Partido Demócrata, defensor de los trabajadores. De profesión obrero tipógrafo fue detenido en varias ocasiones entre 1902 y 1904 por sus actividades en defensa de los trabajadores, de la reforma agraria y por su visión internacionalista, apoyando en 1905 la Revolución Rusa ensayada en ese año. A lo largo de su vida creó y colaboró en la fundación de numerosos periódicos. En Antofagasta continuó con su tarea de organizar a los trabajadores y en ese tiempo tuvo lugar la huelga general de 1906 en la que fueron asesinados por el ejército cien obreros desarmados.
Tras ser elegido diputado le arrebataron el puesto por poner pegas a jurar el cargo “por Dios” y tuvo que exiliarse en Argentina en donde prosiguió con sus actividades. A partir de 1908 viajó por Europa contactando con líderes socialistas siendo detenido y encarcelado a su regreso a Chile. Unos años después prosiguió dando charlas y como candidato del Partido Demócrata recorrió las oficinas salitreras.

En 1912 se fundó el Partido Obrero Socialista y tras el inicio de la Primera Guerra Mundial se intensificaron las luchas obreras creándose numerosas organizaciones. En 1922 tuvo lugar el IV Congreso del Partido Obrero Socialista que se convirtió en el Partido Comunista de Chile. Ese mismo año Recabarren inició un segundo viaje por Europa incluida la Rusia Socialista. Tras su regreso a Chile en 1923, tuvo lugar el golpe militar de 1924, condenado por Recabarren. El 19 de diciembre de ese mismo año el líder obrero se suicidó. La capilla ardiente y el entierro fueron multitudinarios alcanzando el cortejo varios kilómetros camino del Cementerio General.
La personalidad de este luchador ha tenido gran repercusión en Latinoamérica y ya dentro del mundo de la cultura ha sido referente de los trabajos de importantes personalidades como Neruda, Víctor Jara, Violeta Parra o David Siqueiros, entre otros muchos.