
Muro de solidaridad y denuncias:
Cárceles
-‘Entran por una puerta y salen por otra’ y otras ideas muy equivocadas sobre prisión.
Ana Gordaliza, educadora social en centros penitenciarios, sostiene que la privación de libertad sirve para controlar el impacto de la desigualdad por la vía represiva.
“La inmensa mayoría de la gente que está allí es gente que está en una situación de precariedad, en riesgo de exclusión. Con esto no quiero decir que delincan solo los pobres, pero evidentemente hay muchos menos ricos condenados. Las características de los delitos que comete la gente que está mejor situada socialmente hace que entren menos en prisión: son más difíciles de investigar –delitos económicos, delitos de cuello blanco–, tienen mejores abogados, etc. El grueso de la población que ves allí es gente muy, muy pobre”, explica Gordaliza. La cárcel funciona así como un instrumento de contención de los efectos de las desigualdades por la vía represiva, por más que se venda como un elemento fundamental de protección de la sociedad. Por eso, el Código Penal se ha reforzado constantemente con nuevos delitos y endurecimientos penales. No hay mucha diferencia entre gobiernos de derechas o de izquierdas.
España es uno de los países más seguros de Europa y, sin embargo, tiene una de las poblaciones reclusas más numerosas del continente, por encima de la media europea en número de presos y en el tiempo medio que pasan privados de libertad, según el Consejo de Europa. “La mayoría es población toxicómana, personas extranjeras en situación de precariedad o personas en situación de calle. Aunque también te encuentras delitos como tráfico de drogas o hurto, por ejemplo, a muchos toxicómanos se les condena por robar en las tiendas o por robar un bolso. Son personas que la pobreza hace muy visibles para el sistema policial y muy invisibles para cualquier otro sistema de protección”.
Gordaliza cree que este recurso al encarcelamiento supone una respuesta a una demanda social, construida mediáticamente a través de la producción de miedo y de una utilización política de “un peligro que acecha”. “Y entonces la gente piensa que cuando sales a por el pan te ocupan la casa, o que en su barrio están robando a todas las horas del día. Y que, en consecuencia, solo queda retirar a esta gente de la circulación, así que, efectivamente, a esta gente pobre se la retira de la circulación y a veces por muchísimo tiempo, mucho más del indispensable”.
Existe una ficción extendida sobre la cárcel: que la gente entra por una puerta y sale por otra. Pero la realidad no encaja en ese enunciado. Más bien encontramos muchos casos de “personas que son condenadas por primera vez, jóvenes que han robado cosas de menos de 400 euros, o que tienen cuatro hurtos y que han estado cuatro años en prisión”, dice Gordaliza. De hecho, recientemente, con amplio consenso parlamentario, se han endurecido las penas para hurtos que no alcanzan ese umbral si existe reincidencia.
En realidad, para muchas personas sin recursos, la cárcel no funciona como un paréntesis –explica–, sino que te chupa hacia dentro. “Si tienes un buen abogado, recursos económicos, una red familiar y ningún problema de consumo, el sistema puede funcionar más o menos como promete”, explica la educadora social. Por ejemplo, para los delitos económicos “vas a tener abogados que van a aplicar atenuantes, y si además tienes buen comportamiento y no tienes problemas de drogas, saldrás pronto y accederás a beneficios penitenciarios como salidas transitorias. Pero si eres un pobre desgraciado que está en situación de calle, eres extranjero o tienes problemas de consumo, la lógica no va a ser esta”. El tiempo que pasan ahí dentro será más difícil y más prolongado.
La sobrerrepresentación de población extranjera en las cárceles españolas no es un dato menor. Según Instituciones Penitenciarias, los internos extranjeros representan el 32,7 % de la población reclusa en el conjunto de las prisiones españolas, más del doble de su peso en la población general. La brecha no se explica por una mayor propensión al delito sino por una mayor exposición al control policial, una menor capacidad de acceder a defensa jurídica de calidad y una acumulación de vulnerabilidades –irregularidad administrativa, ausencia de redes de apoyo, precariedad habitacional– que el sistema penitenciario no está equipado para gestionar y que, en cambio, penaliza sistemáticamente.

-Exigen controles independientes ante las denuncias de malos tratos en tres prisiones andaluzas.
Reclaman investigaciones eficaces e independientes sobre los hechos denunciados en Huelva, Algeciras y Puerto III.
Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía
La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) muestra su profunda preocupación ante las conclusiones del informe publicado por el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes (CPT), tras la visita realizada a España entre el 28 de abril y el 9 de mayo de 2025.
El organismo del Consejo de Europa señala una situación especialmente preocupante en las prisiones de Huelva, Algeciras y Puerto III, donde numerosas personas privadas de libertad denunciaron haber sufrido malos tratos físicos por parte de personal penitenciario. Los testimonios recabados describen bofetadas, puñetazos, patadas y golpes con defensas producidos en algunos casos en zonas de los establecimientos que no estaban cubiertas por cámaras de videovigilancia.
Para APDHA, el informe de la institución europea “confirma una realidad que la asociación conoce desde hace años mediante sus visitas periódicas a las prisiones de El Puerto de Santa María y el acompañamiento a las personas presas y a sus familiares”. Sostienen que “son frecuentes las quejas por posibles agresiones en los módulos de aislamiento y régimen cerrado”, así como “las dificultades para obtener partes de lesiones adecuados y para conseguir que los hechos sean investigados hasta sus últimas consecuencias”.
La entidad advierte que muchas personas presas no llegan a denunciar por miedo a represalias, por la dificultad de acreditar lo sucedido o por su falta de confianza en el funcionamiento de los mecanismos de control. La obtención de pruebas resulta particularmente difícil cuando los hechos tienen lugar en espacios sin cámaras, el reconocimiento médico no se practica de manera adecuada o la denuncia termina archivada sin que se hayan agotado las diligencias necesarias.
No obstante, APDHA considera que el problema no puede reducirse a la posible actuación irregular de personas concretas. Las conclusiones del CPT ponen de manifiesto deficiencias estructurales en los sistemas de prevención, documentación e investigación de los malos tratos en prisión. La privación de libertad coloca a las personas presas en una posición de especial vulnerabilidad y bajo la custodia directa de la Administración. Por ello, cualquier denuncia de tortura o trato degradante debe dar lugar a una investigación inmediata, exhaustiva, imparcial e independiente. No resulta suficiente que el esclarecimiento de los hechos dependa principalmente de los informes elaborados por la propia institución en la que se denuncia la agresión…
–https://www.lahaine.org/mm_ss_est_esp.php/exigen-controles-independientes-ante-las-denuncias-de
LA PEÑA EN GENERAL SE PIENSAN QUÉ LAS CARCELES EN LA GRAN MIERDA DE PAIS LLAMADA ESPAÑA SON COMO HABITACIONES DE UN HOTEL DE 5 ESTRELLAS. 1 MES EN UNA CARCEL VERIAMOS COMO SE LE ACLARABAN LAS IDEAS. ESTE ES EL PAIS DE LOS BOCAZAS Y DE LOS TABERNEROS, DE GENTE GARRULA ANALFABETA IGNORANTE PUEBLERINOS PALURDOS ETC.