
Denuncias:
-No apuestan más en prevención de incendios cuando cada euro invertido ahorra 100 en extinción.
En lo que va de 2026 las hectáreas arrasadas por el fuego suponen un gasto estimado de casi 2.500 millones de euros, una cifra mucho más alta de lo que cuestan las labores de prevención.
Un incendio forestal es, ante todo, peligroso: implica personas evacuadas, cuando no desaparecidas, heridas o muertas. También supone daños medioambientales, animales afectados, casas desintegradas y medios de vida destrozados. Pero también existe otra faceta: un incendio forestal es caro. Las labores de extinción tienen un coste muy alto. Más alto que las labores de prevención, las cuales son más rentables y eficientes en la gestión de estos desastres naturales. Sin embargo, las partidas presupuestarias se encuentran lejos de alcanzar los objetivos deseables para facilitar el manejo de las llamas.
Por cada euro que se invierte en prevención, se reducen 100 en la factura de la extinción. Así lo afirma el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales. Greenpeace recoge también información de la Agenda Forestal de Navarra, que estima el coste en 10.000 euros por hectárea cuando intervienen medios aéreos. Por su parte, la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla La Mancha cuantifica el coste de un incendio en hasta de 20.000 euros.
Una horquilla «de 10.000 a 19.000 euros por hectárea». Explica a Público que no todos los incendios cuestan lo mismo porque dependen de muchos factores. En algunos casos se requieren medios aéreos, el uso de maquinaria, la asistencia de brigadas móviles, etc., mientras que otros no lo necesitan. Según los últimos datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios (EFFIS), este 2026 se han quemado alrededor de 130.000 hectáreas. En términos geográficos, equivale al municipio de Córdoba. En términos monetarios, equivale a un gasto de entre 1.300 y 2.470 millones de euros.
Un informe publicado este mes de julio en la revista Mediterráneo Económico -editado por CajaMar–, también evalúa la importancia de invertir en políticas de prevención.
«Una bioeconomía fuerte implica bosques más cuidados, mayor extracción sostenible, aprovechamientos en cascada y una presencia constante de actividad humana y profesional en el territorio», apunta el estudio. Esta clase de medidas sirven para reducir la conectividad de la vegetación ignífuga, crear paisajes mosaico y disminuir «la probabilidad de incendios de alta intensidad». Todo ello «protege el paisaje, preserva biodiversidad y reduce gastos públicos asociados a extinción y restauración post-incendio». La mayoría de incendios son provocados «por negligencias o despistes».
El quid de la cuestión es que las tareas preventivas dificultan que las llamas se extiendan e involucren una gran cantidad de medios para su extinción o que incluso rebasen esta posibilidad. Es decir, no se trata de que no haya fuegos, sino de que apagarlos salga sustancialmente más barato. En una línea parecida se expresan los autores del informe de Mediterráneo Económico: «Sería un error reducir sustancialmente el gasto de extinción de un año para otro. Pero sería también un error no iniciar una rotación de ese gasto de extinción hacia un gasto de prevención».
¿Cuánto más se debe invertir? El catedrático en ingeniería forestal Víctor Resco de Dios calcula que han de ser alrededor de 3.000 millones de euros. Así lo afirmó en una entrevista el pasado mes de junio. El experto consideró que es una cuantía «asumible» teniendo en cuenta el alto gasto que conllevan las hectáreas arrasadas.
Greenpeace estima un presupuesto necesario de 1.000 millones de euros al año. Se trata de una cifra menor al gasto que ya han supuesto los incendios del 2026 hasta ahora. Además, «esta cantidad permitiría gestionar y salvar 9,9 millones de hectáreas, una superficie similar a la de Portugal o casi una quinta parte de España», indica la entidad en una nota de prensa. De este modo, «el ahorro estimado sería de 99.000 millones de euros, es decir, un retorno del 9,9%».
El gasto presupuestado por la Administración General del Estado y las comunidades autónomas para estas tareas se encuentra muy lejos. El Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) informa que en 2024 sus partidas ascendieron a 143,8 millones de euros. No dan datos de 2025 ni de lo que llevamos de 2026.

El artículo no se introduce en lo más mínimo en ‘detalles’ de gran y vital importancia.
·Incendios por negligencias o despistes. ¿Y los intencionados? ¿A qué intereses criminales responden? ¿Por qué esta es una pregunta tabú?
·Las leyes ‘proincendios’ al negar desbroces de caminos de pueblos y viviendas, limpiezas de lugares abandonados, pequeños rebaños de pastoreo, modificación de terrenos y accesos…
·Consecuencias como la recalificación de terrenos, replante industrial de madera por intereses mercantiles, obras de rehabilitación…
·Negación de medios humanos y materiales imprescindibles. Plantillas precarias, bomberos forestales solo para el verano y no en invierno cuando se evita que haya incendios devastadores, enorme falta de medios materiales. Otro año sin aviones y helicópteros rusos apaga-incendios (los más eficaces) por el boicot político…
·Negligencia o incompetencia de las autoridades responsables. Cortoplacismo de sus planes capitalistas, no ambientalistas y de futuro.
LOS INCENDIOS SON UNA VERDADERA PUTADA PARA LOS BOSQUES Y MONTES. AL NO CUIDAR LOS BOSQUES Y MONTES OBVIAMENTE HAY MAS INCENDIOS CADA VEZ. NOS VIENE AL PELO, AL NO CUIDAR NI LO MAS MÍNIMO LOS BOSQUES Y MONTES. Y NO SE TE OCURRA DECIR «VOY A LLEVAR MI GANADO AL BOSQUE/MONTE PARA QUÉ DESBROZEN Y ASÍ AYUDAR A CUIDAR EL MONTE Y BOSQUE, PORQUÉ TE METERÁN UN PURO (MULTA). TAMBIÉN HABRÁ TEMAS MAFIOSOS FASCISTAS CHANCHULLOS EN LOS INCENDIOS, SEGURO QUE LOS HAY.