
Memoria histórica imprescindible:
-Cruces chorreando sangre.
Cuando el psiquiatra Vallejo-Nájera, el ‘Mengele español’, se alió con la Gestapo para experimentar con presos en Burgos.
La dictadura franquista concedió al psiquiatra militar la Gran Cruz de la Orden Civil de Sanidad para llevar a cabo crímenes como el robo de niños de familias republicanas y buscar el ‘gen rojo’.
Al dorso de las fotografías de los presos de San Pedro de Cardeña (Burgos) durante la Guerra Civil, puede leerse lo siguiente: “La hoz internacional ha volcado en la España roja sus mejores ejemplares de paranoicos y degenerados para luchar contra los españoles de la España Nacional”. Eran los voluntarios de las Brigadas Internacionales.
Aquellos extranjeros, que habían llegado a España movidos por sus ideas antifascistas para apoyar militarmente a la Segunda República durante la Guerra Civil, fueron apresados y encerrados en el monasterio de San Pedro de Cardeña. Los sublevados rápidamente reconvirtieron este edificio religioso en un campo de concentración, que llegó a albergar a más de 4.000 prisioneros españoles e internacionalistas extranjeros.
Fue en este campo de concentración donde el psiquiatra de cabecera del franquismo desplegó todo su pensamiento pseudocientífico para ejecutar uno de los crímenes más atroces de la Guerra Civil. Antonio Vallejo-Nájera (1889-1960), el psiquiatra militar al que Franco entregaría en 1947 la Gran Cruz de la Orden Civil de Sanidad, que ahora ha sido revocada por el Gobierno, hizo de San Pedro de Cardeña su lugar de recreo para llevar a cabo experimentos con humanos.
Con la participación de la Gestapo, la policía secreta de la Alemania nazi, Vallejo-Nájera puso en práctica sus teorías psiquiátricas con miles de personas en este campo de concentración cercano a la localidad burgalesa de Castrillo del Val. Para ello, fundó y dirigió el Gabinete de Investigaciones Psicológicas, una institución que disfrazó la ciencia para justificar el franquismo y patologizar la ideología progresista.
*El laboratorio humano de Vallejo-Nájera
El psiquiatra adquirió el sobrenombre de ‘Mengele español’ por la similitud de sus prácticas con las del médico nazi Josef Mengele, el ‘Ángel de la Muerte’ que realizó experimentos humanos letales en el campo de concentración de Auschwitz y dirigió las selecciones de prisioneros para las cámaras de gas.
Vallejo-Nájera quería su propio Auschwitz y escogió el campo de concentración de San Pedro de Cardeña para efectuar sus teorías eugenésicas o de “higiene racial”. Las terapias eugenésicas de finales del siglo XIX y principios del XX habían sentado las bases para la política nazi de esterilización forzosa y sustentaron el asesinato de personas con discapacidad, institucionalizado como parte del programa clandestino de “eutanasia”. Por su parte, el ‘Mengele español’ publicaría entre 1938 y 1939 una serie de estudios titulados Psiquismo del fanatismo marxista con el fin de demostrar la existencia de un “gen rojo” que promovía deficiencias mentales. Apoyándose en su Gabinete de Investigaciones Psicológicas, Antonio Vallejo-Nájera trató de establecer una estrecha relación entre las enfermedades mentales y las ideas progresistas. Él mismo describiría a las personas con ideologías contrarias al franquismo y el nazismo como sujetos que padecían una “inferioridad mental” y “psicópatas antisociales”.

*Los métodos del ‘Mengele español’: frío, hambre, humillación y castigo
Como en la mayoría de los campos de concentración que erigió el franquismo, las condiciones de vida en San Pedro estaban marcadas por “piojos, frío, hambre, sed, humillación, aculturación y castigo», según describiría uno de sus supervivientes en el libro Prisoners of the good fight: the Spanish Civil War.
El hacinamiento y la insalubridad hicieron del campo de concentración un foco de enfermedades, todas ellas aglutinadas bajo el nombre de “sanpedronitis”. Es el concepto que utilizó el historiador Javier Rodrigo en su libro Cautivos para describir “la dolencia más generalizada: la caída de los dientes, las encías sangrantes, derivadas de la mala alimentación y la escasez de vitaminas”.
*El psiquiatra de confianza de Franco
La obra de Vallejo-Nájera fue, sin duda, central para el aparato represivo del franquismo, convirtiendo el estudio psiquiátrico de los prisioneros políticos en herramienta para deshumanizarlos y consolidar la construcción de una “nueva España” basada en jerarquías morales y raciales. Tras la guerra, Vallejo se consolidó como figura central en la psiquiatría española de los años 40 y 50, demostrando la capacidad de la psicología para adaptarse y ser instrumentalizada por regímenes totalitarios y agendas políticas.
Los planteamientos del psiquiatra franquista también promovieron algunos de los crímenes más atroces de la dictadura, como el robo de miles de niños y niñas de familias republicanas para su reeducación política y moral. El ‘Mengele español’ también sostenía que las mujeres tenían “la inteligencia atrofiada”, cuya única misión era la de procrear y dar hijos a la patria.
Sus investigaciones concluyeron que los «rojos», esa «multitud de seres incultos, torpes, sugestionables, carentes de espontaneidad e iniciativa» eran inferiores mentalmente y que mostraban un carácter degenerativo marcado por su tendencia al alcoholismo, el libertinaje y la promiscuidad y que solo la educación fascista podría hacer desaparecer del mapa el gen que los corrompía.

*El documental ‘El lugar que ya no está’, sobre la represión franquista en Burgos, recuerda a través de los testimonios de los familiares de los asesinados la brutal opresión sufrida en la ciudad castellana.
Lugares como el monasterio de San Pedro de Cardeña se convirtieron en auténticos campos de exterminio, llegando a albergar a prisioneros de 40 nacionalidades.
Este es un itinerario documental a través de los testimonios directos de víctimas de la represión franquista en la provincia de Burgos, retaguardia del frente nacional, y de las aportaciones de las asociaciones y personas que trabajan hoy en ese mismo escenario en la recuperación de la memoria histórica. Este documental es el resultado de tres años de acompañamiento de los procesos de localización, exhumación y/o dignificación de fosas repartidas a lo largo y ancho de todo el territorio burgalés, además de la recopilación de testimonios directos de algunos ex-presos políticos que sufrieron encarcelamiento en las prisiones diseminadas por la capital y la provincia de Burgos tras la Guerra Civil.
El recorrido permite explorar los lugares donde habita el recuerdo de un lugar que fue y existió hace 76 años. Una ciudad convertida en la “capital de la cruzada nacional” por su temprana adhesión al golpe de estado, una provincia en la que, a partir del 18 de julio de 1936, se desató una operación de exterminio físico y moral de todas aquellas personas consideradas peligrosas por los golpistas y sus cómplices. Esta violencia terrible no es achacable, como se hace en otros puntos del estado, a una reacción del ejército, la iglesia y las derechas frente a una conflictividad social insoportable, o a una respuesta de estos mismos sectores al ataque de las masas de izquierda contra el orden o la religión, acontecimientos que en esta región nunca llegaron a producirse.
Todo parece indicar que lo que se intentó fue erradicar y enterrar una parte de nuestra historia colectiva, eliminando a las personas que la encarnaban. Gracias a la tenacidad y al esfuerzo de muchas otras personas, en nuestros días se reivindica esta historia negada y se exige el regreso de las palabras robadas y de las esperanzas rotas.
DURACIÓN: 98´ IDIOMA DE RODAJE: CASTELLANO