
Religión opio y bolsín.
Fundamentalismo evangelista: individualismo, despolitización y ‘meritocracia’.
Adónde van los discursos, recursos y votos de uno de los movimientos religiosos que más crece en el planeta, leído a través de los números que lo describen.

Bajo el término evangelismo caben miles de denominaciones e iglesias independientes que comparten un puñado de convicciones, a saber, la Biblia como autoridad suprema, la conversión personal entendida como un “nuevo nacimiento”, la centralidad de la cruz de Cristo y el deber de difundir la fe.
Tres olas sucesivas
A ese tronco protestante se ha superpuesto, durante el último siglo, el énfasis pentecostal en la “acción directa del Espíritu Santo”, con sus dones de lenguas, sanidad y profecía, y con unos discursos que individualizan y llevan al campo de lo abstracto todo el peso de la miseria.
La primera ola es el pentecostalismo clásico nacido en 1906, organizado en denominaciones como las Asambleas de Dios, hoy la mayor del mundo con más de 85 millones de fieles repartidos por casi ciento cincuenta países. La segunda es el movimiento carismático que, desde 1960, introdujo la práctica pentecostal en las iglesias históricas, incluida la Renovación Carismática Católica surgida en 1967, que reúne al grueso de los carismáticos del mundo dentro de iglesias tradicionales. La tercera, el neopentecostalismo o movimiento neocarismático, despegó hacia 1980 con el énfasis en “señales y prodigios” y agrupa un conjunto de “megaiglesias” independientes y redes de “apóstoles y profetas”, entre ellas la llamada Nueva Reforma Apostólica. Es la más reciente y, a la vez, la que más deprisa crece.
Situar cada rama exige bajar a las cifras. El cristianismo reúne hoy unos 2.645 millones de personas en todo el mundo. De ellas, los católicos son alrededor de 1.273 millones, los protestantes unos 629 millones y los llamados independientes otros 409 millones, en su mayoría pentecostales que no se reconocen en la etiqueta protestante, mientras que los ortodoxos rondan los 292 millones. Sobre esos grandes troncos se superponen dos categorías transversales que no deben sumarse a las anteriores ni entre sí, los evangélicos, unos 420 millones, y los pentecostales y carismáticos, alrededor de 663 millones que las proyecciones empujan por encima de los mil millones en 2050. El conjunto se fragmenta, además, en unas cincuenta mil denominaciones y cerca de cuatro millones y medio de congregaciones.
Bajo esa diversidad religiosa late un mismo motor de supuestos teológicos compartidos. El creyente da por sentada una relación directa y sin intermediarios con la divinidad, lee la Biblia de forma literal, vive la conversión como una ruptura personal, espera que la fe produzca efectos visibles –la curación, la prosperidad, una vida transformada– y se siente obligado a propagarla. A esos supuestos se añade una condición social muy concreta, la de que el movimiento prende con más fuerza allí donde el salario, tanto de manera directa (en forma de sueldos) como indirecta (por medio de ayudas y servicios) es menor, ofreciendo una comunidad y un consuelo moral que la propia sociedad no ha sido capaz de aportar.
De esta manera, se forman comunidades enteras cuya única esperanza para mejorar sus condiciones de vida se basa en términos completamente abstractos e inmateriales, y que expanden una visión individualizada de afrontar los problemas, principalmente mediante el culto y los actos de fe en general. Todo ello, sin que entre en ningún momento en conflicto con la propia formacion de dichas comunidades o redes de apoyo para “ayudar al prójimo”, ya que se hace en pos de la expansión ideológico-religiosa y de la realización individual de cara a cumplir con los presupuestos morales que prometen un “retorno de prosperidad”. (…)
El Estado español es hoy uno de los escenarios más claros de esa influencia, con cerca de 1,5 millones de evangélicos y una red de lugares de culto que ha pasado de menos de mil en 2004 a 4.455 en 2024.
El epicentro es la Comunidad de Madrid, donde los más de 800 templos evangélicos —en torno al 70 % de todos los lugares de culto minoritarios— han superado ya a las 702 parroquias católicas de la capital. No son catedrales, sino bajos comerciales, antiguos talleres y naves de polígono en barrios obreros como Usera, Vallecas o Carabanchel, una geografía que calca la lógica de la economía informal y busca la proximidad con la población inmigrante y trabajadora que más necesita la red de apoyo. Y, como en América Latina, esa masa crítica ha atraído al poder político. La derecha madrileña, y en particular el gobierno de Isabel Díaz Ayuso, ha tejido alianzas rápidas con estas redes para capturar el llamado voto latino, según han documentado sociólogas como Mar Griera. El Partido Popular incorporó a su aparato a Gustavo Eustache, un inmigrante venezolano con un pasado laboral disperso que encarna al trabajador neoliberal móvil y que en 2023 llegó a diputado de la Asamblea de Madrid, y la pastora neopentecostal Yadira Maestre, presentada por cargos del partido como la unificadora de las iglesias evangélicas de la región, bendijo en un acto televisado dirigido a los hispanos al alcalde José Luis Martínez-Almeida, a la propia Ayuso y al líder estatal Alberto Núñez Feijóo…
Entre las obligaciones de estos fieles, el diezmo, entregar a su Iglesia o su pastor el 10% de sus sueldo mensual.
Artículo completo, historia, escisiones, fuentes de ingresos…

*Pastores que prometen milagros ante miles de fieles en España.
Milagros, dinero, e influencia. En ‘Evangélicos: el poder de los pastores’ se accede a algunos de los mayores encuentros celebrados en España y sigue los pasos de figuras como Franklin Graham, Guillermo Maldonado o Dani Alves.
En los últimos meses, varios macroeventos evangélicos han reunido en España a decenas de miles de asistentes. Predicadores internacionales, líderes religiosos vinculados a Donald Trump, campañas en redes sociales y promesas de sanación forman parte de un fenómeno cada vez más visible. Cómo determinados líderes religiosos han desarrollado nuevas formas de movilización, captación y comunicación a través de las redes sociales, la predicación callejera y las campañas de evangelización.
En archivo de Equipo de Investigación de laSexta.
LAS PUTAS RELIGIONES SON UNA DE TANTAS COSAS QUE LES TENGO UNA ANIMADVERSIÓN ULTRA. TIENEN 2 DESTINOS JUNTO CON TODA LA PUTA MORRALLA DE SUS MIEMBROS
DESTINO 1 EL PAREDÓN
DESTINO 2 LA HOGUERA.
BRAVO Y MUCHAS GRACIAS A LOS COMUNISTAS RADICALES DEL 36 EN PERSEGUIR A LA PUTA MORRALLA RELIGIOSA DARLES PASAPORTE Y REDUCIR A CENIZAS SUS CONVENTOS Y DEMÁS MIERDA RELIGIOSA.