
Movimiento obrero. Su brutal situación:
Datos, no mentiras
MIENTRAS LA PATRONAL LLORA POR EL ABSENTISMO, MILLONES DE HORAS EXTRA SIGUEN SIN PAGARSE.
Cuando la patronal llora por el absentismo… mientras esconde el cronómetro de los millones de horas extras no pagadas.
La patronal siempre olvida a los dos trabajadores de media que diariamente mueren en el tajo en el Estado español.
La patronal española ha convertido el absentismo laboral en una de sus principales banderas reivindicativas, reclamando incluso que sea la Seguridad Social asuma mayores costes derivados de las bajas médicas. Sin embargo, mientras denuncia el incremento de las ausencias justificadas al trabajo, millones de horas extraordinarias continúan realizándose cada año sin la más mínima compensación económica. ¿Qué explica realmente este fenómeno? ¿Es España un país excepcionalmente afectado por el absentismo?
España combina uno de los mayores niveles de bajas laborales de Europa con una enorme bolsa de trabajo gratuito que rara vez ocupa las preocupaciones de los organismos empresariales.

Los datos muestran que España presenta una de las tasas más elevadas de absentismo por incapacidad temporal de Europa. Según un estudio elaborado por Umivale Activa y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), basado en datos de Eurostat, el porcentaje de trabajadores españoles de baja médica ha pasado del 2% en 2013 al 4,1% en 2023. En apenas una década, el fenómeno se ha duplicado. Esto sitúa a España entre los países de la UE con mayores niveles de absentismo por enfermedad, junto a Francia y Portugal. Sin embargo, cuando se amplía la perspectiva y se comparan los datos con otros países desarrollados, el panorama resulta bastante más matizado. Noruega presenta una tasa de absentismo cercana al 6,6%, mientras que Suecia se mueve entre el 4,5% y el 5%. Finlandia ronda el 3,5%-4%, Dinamarca se sitúa entre el 2,5% y el 3%, y Reino Unido registra aproximadamente un 2%. Estos datos desmontan el discurso patronal que trata de presentar el caso español como una anomalía cultural vinculada a una supuesta falta de compromiso laboral. De hecho, algunos de los países con mejores indicadores de productividad, salarios y bienestar social muestran tasas de absentismo iguales o muy superiores a las españolas.
La CEOE ha intensificado recientemente sus críticas al incremento de las bajas laborales, calificándolo como un «problema de país». La organización empresarial estima que el coste total de las incapacidades temporales alcanzó los 33.000 millones de euros anuales, de los cuales 17.000 millones fueron asumidos por las empresas y otros 16.000 millones por la Seguridad Social.
Sin embargo, centrar exclusivamente el debate en los costes económicos corre el riesgo de ocultar factores mucho más profundos relacionados con las condiciones reales en las que se desarrolla el trabajo.

LA OTRA CARA DE LA MONEDA: MILLONES DE HORAS EXTRAORDINARIAS SIN PAGAR
Existe una realidad que raramente aparece en los discursos empresariales sobre la ética del trabajo: España mantiene una enorme bolsa de horas extraordinarias no remuneradas.
Según los datos más recientes de la Encuesta de Población Activa, durante 2025 se realizaron aproximadamente 2,49 millones de horas extraordinarias semanales que no fueron pagadas ni compensadas con tiempo de descanso equivalente.
Estas cifras afectan a unos 441.000 trabajadores, lo que supone aproximadamente el 2,3% del conjunto de asalariados españoles. Más significativo aún resulta comprobar que cerca del 39% de todas las horas extraordinarias realizadas en España no reciben compensación alguna.
En términos económicos, esta situación supone un ahorro estimado para las empresas de más de 3.200 millones de euros anuales entre salarios no abonados y cotizaciones sociales no ingresadas.
El contraste es llamativo. Mientras la patronal denuncia con intensidad las horas que se dejan de trabajar debido a enfermedades acreditadas médicamente, millones de horas efectivamente trabajadas desaparecen silenciosamente sin generar la misma preocupación pública.
¿POR QUÉ AUMENTAN LAS BAJAS LABORALES?
Atribuir el incremento del absentismo exclusivamente a comportamientos oportunistas constituye una simplificación que no encuentra respaldo suficiente en la evidencia disponible.
Entre los factores identificados por numerosos expertos destacan, en primer lugar, el envejecimiento progresivo de la población trabajadora española. Una fuerza laboral de mayor edad presenta inevitablemente una mayor incidencia de problemas de salud.
En segundo lugar, se observa un importante incremento de las patologías relacionadas con la salud mental. Trastornos de ansiedad, depresión y estrés laboral representan una proporción creciente de las incapacidades temporales.
A ello se suman las enfermedades musculoesqueléticas derivadas de actividades físicamente exigentes o de condiciones ergonómicas deficientes, especialmente frecuentes en sectores como la construcción, la hostelería, la industria o los cuidados.
Las listas de espera sanitarias también desempeñan un papel relevante. Retrasos en diagnósticos, pruebas complementarias o intervenciones quirúrgicas prolongan innecesariamente muchas situaciones de incapacidad temporal.
Finalmente, diversos estudios señalan que la intensificación de los ritmos de trabajo, las plantillas ajustadas al límite y la creciente precariedad contribuyen a deteriorar la salud física y psicológica de los trabajadores.
Si los elevados niveles de absentismo respondieran exclusivamente a una falta generalizada de compromiso con el trabajo, como alega la patronal, resultaría difícil explicar por qué cientos de miles de trabajadores prolongan semanalmente sus jornadas sin recibir compensación económica alguna.
La realidad parece apuntar hacia un escenario mucho más complejo en el que coexisten distintos fenómenos: posibles abusos individuales, serias deficiencias organizativas, deterioro de las condiciones laborales, insuficiencias del sistema sanitario y prácticas empresariales que normalizan el trabajo gratuito.
La mejora de la salud laboral exige reforzar la prevención de riesgos, reducir la sobrecarga de trabajo, garantizar una adecuada cobertura sanitaria y promover entornos laborales que favorezcan el bienestar de los trabajadores…
·De ello no podrán dar cuenta los 735 trabajadores muertos en el tajo en 2025·