
Movimiento obrero. Su brutal situación:
El SAD está que arde
Equipo editorial de Servir al Pueblo
Servicio de Ayuda a Domicilio y atención a la Dependencia (SAD)
… Sectores de la clase trabajadora de los que hasta hace bien poco no sabíamos casi nada se lanzan ahora a la lucha reivindicativa con determinación inusitada, evidenciando, en primer lugar su propia existencia, pues todo el que lucha, existe.
Un ejemplo reciente que nos ha sorprendido un poco a todos ha sido la huelga indefinida que han sostenido en la Comunidad de Madrid las educadoras de niños de 0 a 3 años, un sector profundamente feminizado del poco se había hablado hasta ahora. Y ha sido gracias a esa lucha que hemos podido conocer las pésimas condiciones laborales de unas trajabadoras abnegadas que tienen que desarrollar un trabajo muy delicado a cambio de un salario que raya el mínimo estipulado legalmente y que en absoluto se corresponde con su cualificación y con la gran responsabilidad que tienen que asumir, con unas ratios de niño por educadora disparatadas. La lucha de las educadoras de 0-3 de la Comunidad de Madrid -organizada desde abajo por las propias educadoras y sin el apoyo de los sindicatos mayoritarios- está siendo todo un ejemplo, sin duda.
Otro sector, también feminizado e invisibilizado, que se encuentra actualmente en plena ebullición -y en el que vamos a centrarnos en esta ocasión- es el del Servicio de Ayuda a Domicilio y atención a la Dependencia (SAD). En los últimos años, las auxiliares del SAD han protagonizado huelgas (en Vizcaya, Madrid, La Rioja, Baleares), acampadas reivindicativas (en Sevilla, Gijón, Madrid) y protestas de diversa índole en muchas provincias de España. En la ciudad de Sevilla, por ejemplo, las han sacado a rastras varias veces de los plenos municipales, a los que acuden mensualmente a denunciar la precariedad en la que se encuentran y pedir la municipalización del servicio. Y lo mismo vienen exigiendo ante su ayuntamiento las auxiliares en Gijón, por nombrar solo algunas de las protestas más sonadas. Recientemente -entre finales de mayo y principios de junio de 2026- se han llevado a cabo concentraciones y manifestaciones prácticamente simultáneas en muchas ciudades del país (en casi todas las capitales andaluzas, en Valencia, Segovia, Santa Cruz de Tenerife, Barcelona, Ciudad Real, Madrid, Santander, Santiago de Compostela, Vitoria-Gasteiz, Zaragoza, Oviedo, etc.) pese a lo difícil que es organizar algo así en un sector tan atomizado como el del SAD. Se protesta por las pésimas condiciones en las que las auxiliares se encuentran y se clama por la convocatoria de una huelga general a escala estatal. De hecho, algunas están trabajando ya para organizarla y lo están haciendo desde abajo, utilizando redes sociales y canales de whatsapp, sin contar con unos sindicatos de los que desconfían profundamente (*exceptuando a la CGT, que parece ser el único que está apoyando las movilizaciones). Las auxiliares del SAD no aguantan más; están que arden:

“Se pensaban que estábamos solas, que metidas en los domicilios no teníamos fuerza, pero ayer demostramos que somos una marea imparable. Hemos llorado de rabia por tantos años de invisibilidad, pero ayer lloramos de pura emoción al vernos a todas juntas, unidas de norte a sur, de este a oeste, gritando por nuestra dignidad. ¡Ya no hay marcha atrás!” [Extraído de la página de Facebook de “Organización huelga estatal SAD”, publicación del 2 de junio de 2026]
Para profundizar en la realidad de este sector y comprender mejor la rabia de las trabajadoras, desde Servir al Pueblo tuvimos la ocasión de entrevistar en Getafe a Concha Real, portavoz de la Plataforma Unitaria del SAD, una plataforma creada en 2017 cuando fue evidente que los sindicatos mayoritarios no estaban haciendo nada sustancial por las trabajadoras de este sector…
Las condiciones laborales de la inmensa mayoría de las auxiliares del SAD en casi toda España son de absoluta precariedad: predominan los contratos a tiempo parcial involuntarios combinados con jornadas partidas (que es el tipo de contrato que más le interesa a las empresas). Muy poca gente tiene jornada completa y las que la tienen, la tienen partida: unas horas por la mañana y otras horas por la tarde, generándose tiempos muertos no retribuídos que dificultan en gran medida la conciliación de la vida laboral, familiar y personal de las trabajadoras, aumentando su sensación de sobrecarga.
En cuanto a los salarios, un estudio publicado en 2025 por dos profesores de la Universidad de Extremadura (con la colaboración de la Plataforma Unitaria del SAD) muestra que un 20% gana mensualmente entre 600 y 800 euros; un 35% entre 800 y 1.000; y sólo un 24% superan escasamente los 1.000 euros, estando casi siempre las mujeres migrantes en los niveles más bajos (la encuesta se realizó en 2023)3. Además, siempre se acaban haciendo más horas de las que se pagan, entre otras cosas por el tiempo de desplazamiento no pagado (lo calculan a la baja y en realidad puede ser hasta el doble del que está calculado). Y el problema es mayor incluso en el ámbito rural, en el que las auxiliares suelen poner su vehículo para trasladarse de un domicilio a otro, sin que la empresa contribuya al correspondiente desgaste del mismo.
Otro problema que siempre señalan las auxiliares entre sus quejas es el tema del arrastre de horas o la bolsa de horas. Cuando la trabajadora acude al domicilio pero el usuario no se encuentra en él (por la razón que sea) y no ha avisado a la empresa con la antelación estipulada, la trabajadora se queda debiendo horas a la empresa y tiene luego que recuperarlas dónde y cuándo a la empresa le dé la gana (por ejemplo, en festivos). Esas horas la empresa las factura dos veces: una vez cuando el servicio no se presta (si el usuario o su familia no avisa con antelación, que es lo más habitual) y otra vez cuando finalmente la trabajadora la recupera en otro domicilio. Como en los casinos, la casa siempre gana.
Artículo completo:
–https://serviralpueblo.com/2026/06/13/el-sad-esta-que-arde/
Las trabajadoras de los centros de día residencias de mayores también están movilizándose para denunciar el deterioro de sus condiciones laborales. En La Rioja los sindicatos han anunciado huelga indefinida a partir del 22 de junio.