Argentina, 1919. 1.200 obreros asesinados, 50.000 detenidos, cientos de despedidos, centenares de viviendas obreras destrozadas. Pero vencieron.

Argentina 1919 (y II).

Luchas obreras rescatadas del olvido.

Agenda.

Argentina -1919-

La Semana Trágica -y II-

Viene del domingo 18 de junio.

Foto. Funeral obreros asesinados.

… /… Se declaró la huelga general y el funeral de los obreros asesinados se convirtió en una auténtica batalla entre las fuerzas de la reacción y miles de obreros que acudieron al llamamiento de las organizaciones sindicales. Los trabajadores organizaron comandos de autodefensa armados y se enfrentaron a la policía que intentaba proteger la fábrica, incendiaron la iglesia y levantaron barricadas en todos los barrios populares del sur de Buenos Aires. Cuando los ataúdes llegaron al cementerio, la policía disparó indiscriminadamente una ametralladora durante más de una hora contra la manifestación, saldándose la actuación represiva con 80 obreros asesinados.

El 10 de enero, los capitalistas dieron rienda suelta a su esencia más criminal. Los hijos de la burguesía organizaron auténticos comandos terroristas (los llamaron Comisión Pro Defensores del Orden) y expandieron su odio antiobrero y racista contra los trabajadores y sus familias, gracias a las armas suministradas por la policía y el gobierno. Asesinaron, violaron y torturaron a centenares de obreros extranjeros y judíos, con una inquina específica contra las niñas y adolescentes. El terror blanco estaba servido contra los que ellos denominaban “bolcheviques”, “rusos” y “judíos”; los días siguientes los dedicaron a ejecutar razzias en las barriadas. En este contexto, la FORA IX Congreso (socialista) y el gobierno llegaron a un acuerdo para acabar la huelga al margen del sindicato metalúrgico. Este se negó rotundamente a acatar el acuerdo y la huelga continuó con sus líderes en la clandestinidad hasta que el 13 de enero la empresa aceptó la totalidad del pliego reivindicativo de los obreros. Al día siguiente, la huelga general terminó con la promesa del gobierno de liberar a los presos, pero las fuerzas policiales decidieron actuar de nuevo a modo de venganza, asesinando a 180 “rusos judíos” más.

Tras más de 1.200 asesinados en total, decenas de desaparecidos, 50.000 detenidos, miles de torturados, centenares de viviendas obreras calcinadas y locales sindicales destrozados, los obreros no bajaron la guardia y se dispusieron a continuar la batalla. De esta manera, el gobierno tuvo que ceder, liberando a todos los encarcelados y obligando a Vasena a aumentar un 40% el salario de los obreros, readmitir a los despedidos y reducir la jornada laboral a 9 horas. Se había producido un salto cualitativo en la lucha obrera, pero también una tendencia que el capital no abandonaría jamás: la fascistización de sus estructuras represivas y el estado de excepción permanente como forma de dominación.

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