Literatura realista, agarrada al suelo que pisan los luchadores. Mijael Sholojov, descarga de libros: «Cuentos del Don» y «Cuentos».

Foto y fechas (1905-1984) de Sholojov.

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Mijail Shólojov

Shólojov fue una de las figuras más importantes dentro de la literatura realista soviética.

De vida apasionada, con 12 años de edad, en 1917, y conmovido por la lucha de los bolcheviques, quiere alistarse al Ejército Rojo. Tras la revolución, trabaja como periodista y editor. Desarrolla diversos trabajos políticos, y llegó a ser elegido diputado en el Soviet supremo de la URSS.

Como escritor, destacó en la narrativa popular, apegada al sufrimiento de la tierra y la lucha de quienes querían transformarla desde lo común.

Con solo 20 años de edad escribe ‘Cuentos del Don’, un libro para conocer desde la piel de los bolcheviques en lucha lo que significó la revolución soviética.

Los 4 volúmenes de ‘El Don apacible’ le hicieron mundialmente conocido, y le valió el Premio Nobel de Literatura en 1965, relata la epopeya de los cosacos del Don, desde el inicio de la guerra hasta el triunfo bolchevique, vista a través de la historia del protagonista Grigori Panteléievich Mélejov. Le siguieron los 2 volúmenes de ‘Campos roturados’, que evoca las transformaciones producidas en la agricultura soviética por las granjas colectivas, ‘Lucharon por la Patria’ que exalta el heroísmo de los soldados soviéticos que libraron la guerra contra el fascismo y un buen número de libros más. 7 de ellos han sido llevados al cine.

Varios de los libros citados, al convertirse Sholojov en premio Nobel, podemos aún encontrarlos en librerías de segunda mano, mercadillos, editoriales populares

Os dejamos con su primer libro editado, y con un par de Cuentos.

Portada ‘Cuentos del Don’.

Descargas de libros:

-‘Cuentos del Don’

Los Cuentos del Don describen la vida de los cosacos del Don durante los años de la guerra civil. Reflejan una etapa primeriza, en la que se observa el aislamiento de los líderes campesinos con respecto al pueblo y los conflictos de intereses latentes entre los cosacos. De final casi siempre trágico, no deja de vibrar en estas historias un acento de esperanza, referida a un porvenir más feliz:

La mesa está cubierta de cartuchos que todavía huelen a pólvora, un hueso de carnero, un plano, un parte, una brida que apesta a sudor de caballo, una rebanada de pan. Todo eso es lo que hay en la mesa. En el banco, de madera acepillada y cubierto de moho -producto de la humedad que invade la pared-, se halla sentado el jefe de escuadrón Nikolka Koshevoi, recostado de espaldas al antepecho de la ventana. Sus dedos, agarrotados por el frío, apenas si pueden sujetar el lápiz. Junto a unos carteles viejos extendidos sobre la mesa, un cuestionario a medio llenar. El rugoso papel es lacónico en sus explicaciones: Koshevoi, Nikolai. Jefe de escuadrón. Miembro de la Unión de Juventudes Comunistas.

Frente al apartado «Edad», el lápiz traza lentamente: 18 años.

Nikolka es ancho de hombros, aparenta más años de los que tiene. Le hacen de más edad las arrugas de los ojos y la espalda, cargada a la manera de los viejos. -Es un chiquillo, un mocoso- dicen de él en el escuadrón, en broma. Pero a ver dónde hay otro que se le parezca, que casi sin pérdidas haya sabido acabar con dos bandas. Hace ya medio año que conduce el escuadrón de combate tan bien como podría hacerlo un comandante veterano.

https://drive.google.com/file/d/1XFvgGyGG6-CBcUHXF5hg0xLSMCTWJIPP/view?usp=sharin

-‘Cuentos’, por Sholojov

El destino de un hombre.

Sangre extraña.

https://drive.google.com/file/d/1r6HDW-2eLDGxuZTwrjCOiFokxIOE5JPi/view?usp=sharing

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