¡Arenas libertad ya! / Premian a los represores de Catalunya / 43 años del asesinato policial de Mari Luz Nájera / Las cárceles, Miguel Hernández.

Texto y foto de Arenas en la A.N. puño en alto.

Muro de solidaridad y denuncias:

-Arenas Libertad inmediata

Boletín Célula antifascista Ramón Mercader

“Otro año más en la cárcel para Manuel Pérez Martínez, Secretario General del PCE(r). Preso político en 1970, del 77 al 84, del 2000 a 2020. Condenado a morir en prisión por ser comunista. Libertad inmediata para el Camarada Arenas, de una maldita vez”.

Foto. Policía golpeando en Barcelona.

-Marlaska condecora a los policías que intervinieron en la represión de las protestas por el Procés

El ministro entregará medallas el 29 de enero en el marco del acto de celebración del 196 aniversario de la Policía Nacional. En total habrá 320 condecoraciones, de las cuales cuatro conllevan algún tipo de pensión. También son distinguidos dos Antidisturbios que resultaron heridos en Madrid durante una protesta. El resto de policías reciben medallas que tendrán impacto favorable en sus expedientes.

Foto. Mari Luz Nájera.

-43 años del asesinato de Mari Luz Najera en una manifestación por la amnistía

Mari Luz Nájera fue asesinada por la policía en Madrid el 24 de enero de 1977 en una manifestación pro-amnistia. Ese mismo día los fascistas asesinaron a 5 abogados laboralistas de Atocha.

Mari Luz tenía 20 años y era alumna de tercer curso de la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Un policía le disparó a quemarropa un bote de humo en la cabeza.

Desde la muerte de Arturo Ruiz el día anterior a manos de los fascistas, tras asistir a una manifestación pro-amnistía, las manifestaciones y actos de protesta se sucedieron, especialmente en las universidades de Madrid, donde los paros fueron totales. Unos 100.000 estudiantes se declararon el huelga por la amnistía y más de 30.000 participaron en asambleas y concentraciones, mientras otros 115.000 habrían tomado parte en las manifestaciones que se desarrollaron a lo largo de la mañana.

Tras el desalojo de la Facultad de Derecho de la Complutense, realizado por los antidisturbios sobre las once y media de la mañana, arrojando bombas de humo en el interior del centro, los estudiantes se dirigieron en manifestación hacia la Moncloa y la calle Princesa.

Otras zonas afectadas por las manifestaciones fueron las calles adyacentes a la plaza del Callao, la calle de La Estrella, glorieta de Bilbao y San Bernardo, donde se colocaron barricadas con bancos y otros objetos.

Inmediatamente aparecieron los fascistas armados con objetos contundentes que apoyaron a la policía contra los manifestantes. Muchos de ellos eran fascistas italianos y miembros de la Triple A argentina que actuaban por encargo.

Al entierro de Mari Luz acudieron más de 3.000 personas. El cortejo fúnebre recorrió un kilómetro hasta llegar al cementerio, cantando La Internacional.

El día del asesinato de Mari Luz, la policía también hirió gravísimamente a Francisco Galera Quevedo, de 21 años. El bote policial le ocasionó traumatismo craneal, fractura del temporal izquierdo y conmoción cerebral muy grave.

Dibujo. Cerrojo de celda de cárcel.

-Miguel Hernández

Las Cárceles
I
Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo,
van por la tenebrosa vía de los juzgados:
buscan a un hombre, buscan a un pueblo, lo persiguen,
lo absorben, se lo tragan.
No se ve, que se escucha la pena de metal,
el sollozo del hierro que atropellan y escupen:
el llanto de la espada puesta sobre los jueces
de cemento fangoso.

Allí, bajo la cárcel, la fábrica del llanto,
el telar de la lágrima que no ha de ser estéril,
el casco de los odios y de las esperanzas,
fabrican, tejen, hunden.

Cuando están las perdices más roncas y acopladas,
y el azul amoroso de las fuerzas expansivas,
un hombre hace memoria de la luz, de la tierra,
húmedamente negro.

Se da contra las piedras la libertad, el día,
el paso galopante de un hombre, la cabeza,
la boca con espuma, con decisión de espuma,
la libertad, un hombre.

Un hombre que cosecha y arroja todo el viento
desde su corazón donde crece un plumaje:
un hombre que es el mismo dentro de cada frío,
de cada calabozo.

Un hombre que ha soñado con las aguas del mar,
y destroza sus alas como un rayo amarrado,
y estremece las rejas, y se clava los dientes
en los dientes del trueno.


II
Aquí no se pelea por un buey desmayado,
sino por un caballo que ve pudrir sus crines,
y siente sus galopes debajo de los cascos
pudrirse airadamente.

Limpiad el salivazo que lleva en la mejilla,
y desencadenad el corazón del mundo,
y detened las fauces de las voraces cárceles
donde el sol retrocede.

La libertad se pudre desplumada en la lengua
de quienes son sus siervos más que sus poseedores.
Romped esas cadenas, y las otras que escucho
detrás de esos esclavos.

Esos que sólo buscan abandonar su cárcel,
su rincón, su cadena, no la de los demás.
Y en cuanto lo consiguen, descienden pluma a pluma,
enmohecen, se arrastran.

Son los encadenados por siempre desde siempre.
Ser libre es una cosa que sólo un hombre sabe:
sólo el hombre que advierto dentro de esa mazmorra
como si yo estuviera.

Cierra las puertas, echa la aldaba, carcelero.
Ata duro a ese hombre: no le atarás el alma.
Son muchas llaves, muchos cerrojos, injusticias:
no le atarás el alma.

Cadenas, sí: cadenas de sangre necesita.
Hierros venenosos, cálidos, sanguíneos eslabones,
nudos que no rechacen a los nudos siguientes
humanamente atados.

Un hombre aguarda dentro de un pozo sin remedio,
tenso, conmocionado, con la oreja aplicada.
Porque un pueblo ha gritado, ¡libertad!, vuela el cielo.
Y las cárceles vuelan.

EL HOMBRE ACECHA
(1937-1939)

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