Criminalización al movimiento antimilitarista sardo: 45 encausados. Contra las bases militares, contra las cárceles, libertad para los compañeros.

Mapa de Sardinia.

Internacional:

Cerdeña- Sardegna

-El cuento inventado por un juez italiano para detener el movimiento antimilitarista sardo

La ocupación militar de Cerdeña se inicia en los años ‘50. En Cerdeña son desplazadas las bases de la OTAN más grandes del Mediterráneo donde se ejercitan y experimentan nuevos armamentos no sólo los ejércitos de los países de la alianza atlántica sino también los ejércitos de los estados que “defienden” el mundo occidental como por ejemplo Israel, Perú, etc. y las industrias de los mercaderes de muerte. Además, en el territorio son situadas fábricas que abastecen a los ejércitos como la Vitrociset y la RWM, fábrica de la multinacional alemana Rhein Metall, que produce las bombas que Arabia Saudí utiliza para matar a los yemeníes. En una región con zonas que son lasmás pobres de Europa no todo el pueblo se somete al chantaje del trabajo ofrecido por los militares y se opone a la ocupación. El 2019 es el cincuentenario de la rebelión, empezada por las mujeres, de los habitantes de Orgosolo, pequeño pueblo de Cerdeña, que se levantaron contra la ocupación del territorio por parte de la OTAN con tanta determinación que los ocupantes tuvieron que marcharse.

Esta ocupación militar priva al pueblo sardo de parte de su territorio. Una gran extensión del mar (mayor que la entera superficie de Cerdeña) es interdicha al uso de la población con lo cual no se puede practicar la pesca que siempre ha sido importante en la economía de la isla y no se puede acceder a muchas playas; los polígonos militares nunca pueden ser sobrevolados por la aviación civil y las actividades militares provocan contaminación, incluso radioactiva, que constituye un grave perjuicio para la ganadería, la agricultura y la salud de la población. La fábrica de bombas va extendiéndose y utiliza terrenos cercanos a la ciudad de Iglesias para experimentar sus explosivos autorizada por jueces, políticos y sindicatos de cada color que quieren dar “trabajo” a los que en el futuro tendrán que votarles.

Como a menudo ocurre, en los años, la lucha antimilitarista ha cruzado fases alternas de fuerza y debilidad y el Estado aprovecha de los momentos de dificultad para arreglar las cuentas con los militantes.

Entre el 2014 y el 2016 el movimiento ha crecido consiguiendo importantes resultados con el apoyo de una parte significativa de la población. La policía, para impedir el ingreso de los manifestantes dentro de las bases, tuvo que protegerlas con violentas cargas en tres ocasiones y durante una de estas cargas un grupo de militantes, formado en mayoría por mujeres, logró (único caso en Europa) entrar en una base militar y a obligar a los militares a suspender la ejercitación internacional Trident Juntura. Además, en esos años se consiguió bloquear unas cuantas veces la producción de la fábrica de bombas y a denunciar las estrechas relaciones de la Universidad de Cagliari con los militares y las multinacionales de la guerra y del petróleo. En el mismo tiempo militantes del movimiento antimilitarista participaban a otras luchas sociales, contra las cárceles en favor de los presos políticos y sociales, los CIE y las deportaciones de migrantes, contra los desahucios, contra los fascistas (denunciando también el soporte institucional que les dan las instituciones) y en apoyo a los pastores contra la explotación de la industria láctea. Cada año se organizaba un campamento antimilitarista a los que participaban compañerxs de toda Italia y también de otros países europeos.

Dibujo. (de un árbol cortado, renace un brote de hojas)

Ahora el Estado, representado por el fiscal Guido Pani, ha pensado en actuar su venganza, que tiene el nombre de “Operación Lince”, encausando 45 compañeros con acusas diferentes, notificándolo antes a los periódicos locales (que bajo consejo de la policía o quizá del mismo juez hicieron grandes titulares con los nombres de los “jefes”) y después a los acusados.

El fiscal imagina un complot encabezado por dos compañerxs que habrían constituido una “asociación terrorista anarcoinsurrecionalista” haciendo prosélitos de “antimilitarismo subversivo” y organizando acciones violentas contra el ejército, Estado y todas las instituciones y empresas relacionadas. Para ellos el fiscal pide entre cinco y diez años de cárcel. El fiscal les considera, con otros tres compañerxs (para los cuales el fiscal pide hasta cinco años de cárcel), que en la ferviente imaginación del juez constituirían el nivel intermedio de dicha organización, responsables directos o indirectos de una serie de actuaciones (pintadas, daños contra coches del ejército, de empresas relacionadas con la venta de armamentos etc., daños contra los escaparates de oficinas de correo, cuya compañía aérea deporta los migrantes, escritos de solidaridad con compañerxs en la cárceles etc., robos, interrupción de eventos institucionales). Finalmente, todos los 45 compañerxs son encausados por haber participado en los disturbios delante de una base militar donde siempre, según el cuento policial, habrían sido malheridos unos policías.

Es difícil comentar el cuento fantástico de juez y policía basado en escuchas de conversaciones entre amigos en los automóviles extrapoladas del contexto. No queremos caer en la trampa del poder para establecer quien aterroriza a quien, ya que nos gustaría que el miedo cambiara de bando y alguien consiguiera amedrentar al Estado y sus sirvientes, además hablar de asociación anarcoinsurrecionalista es una contradicción en términos que demuestra la ignorancia de quien lo escribió.

Sin embargo, nos parece curioso que las acusaciones hayan llegado un mes antes de una nueva manifestación antimilitarista que se tendrá en frente de una base OTAN el próximo 12 de octubre donde participarán compas procedentes de toda Europa.

Por lo tanto, somos solidarios y cómplices con los que luchan y llamamos a la solidaridad y a la vigilancia contra esta ola represiva que tiene la única finalidad de escarmentar a quien piensa levantar la cabeza contra el poder, quien piensa que la lucha debe seguir hasta cuando el capitalismo sea derribado, quien sueña con una realidad diferente y actúa para construirla, quien es solidario con todos los explotados por el capital y el imperialismo.

Contra todas las bases militares, contra todas las cárceles, libertad para todxs los compañerxs.

Unxs anarquistxs sardxs

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