Reina Victoria, reina del opio / Millones de chinos, enganchados, suculentos beneficios / En 1879, 15 millones de chinos muertos por hambre.

Sobre foto de la reina de GB, «Victoria del opio».

Repasando la historia:

De Eduardo Galeano

-Señora de los mares, reina del narcotráfico

La venta de gente había sido el más jugoso negocio del Imperio Británico; pero ya se sabe que la felicidad no dura. Al cabo de tres siglos de prosperidad, la Corona tuvo que retirarse del tráfico de esclavos, y la venta de drogas pasó a ser la más lucrativa fuente de la gloria imperial.

La reina Victoria -1837/1901- no tuvo más remedio que voltear las puertas cerradas de China. En los buques de la Royal Navy, los misioneros de Cristo acompañaban a los guerreros de la libertad de comercio. Tras ellos, venían los barcos que antes habían transportado negros y ahora llevaban veneno.

En la primera etapa de la guerra del opio, el imperio británico se apoderó de la isla de Hong Kong. El flamante gobernador, sir John Bowring, declaró:

El comercio libre es Jesucristo y Jesucristo es el comercio libre.

Cuadro. Fumadero de opio en China.

-Fundación de la libertad de presión

El opio estaba prohibido en China.

Los mercaderes británicos metían de contrabando el opio que traían desde la India. Gracias a sus esfuerzos, iba creciendo la cantidad de chinos enganchados a esa droga, madre de la heroína y de la morfina, que les mentía felicidad y les rompía la vida.

Los contrabandistas estaban hartos de las molestiasque les causaban las autoridades chinas. El desarrollo del mercado exigía libertad de comercio y la libertad de comercio exigía la guerra.

El bondadoso William Jardine era el narcotraficantemás poderoso y dirigía la Sociedad Médica Misionera, que en China brindabatratamiento a las víctimas del opio que él vendía.

Jardine se ocupó de comprar, en Londres, a algunos influyentes escritores y periodistas, para crear un ambiente propicio a la guerra. El best-seller Samuel Warren y otros profesionales de la comunicación pusieron por los cielos a los adalides de la libertad. La libertad de expresión al servicio de la libertad de comercio: una lluvia de folletos y de artículos se descerrajó sobre la opinión pública británica, exaltando el sacrificio de los honestos ciudadanos que estaban desafiando el despotismo chino y arriesgaban la cárcel, la tortura y la muerte en aquel reino de la crueldad.

Creado el clima, se desató la tormenta. La guerra del opio se prolongó, con unos años de interrupción, desde 1839 hasta 1860.

Dibujo. Un blanco cogiendo a un chino de la coleta y golpeándolo.

-Desastres naturales

Un desierto vacío de pasos y de voces, no más que polvo batido por el viento.

Muchos chinos se ahorcan, antes de matar por hambre o antes de que el hambre los mate.

Los mercaderes británicos triunfantes en la guerra del opio fundan en Londres el Fondo de Socorro para el Hambre en China.

Esta institución de caridad promete evangelizar al país pagano por la vía digestiva: desde el Cielo lloverán los alimentos, enviados por Jesús.

En 1879, al cabo de tres inviernos sin lluvias, los chinos son quince millones menos.

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