Opinión: Los papeles de Francia, aún de no existir ETA, no serán públicos.

Dibujo. Un cerrojo de celda.

Carta de lectorxs:

Una vez más España demuestra que eso de la democracia es un concepto del que ni ha oído ni quiere oír hablar, y se ve reflejado en su cotidiano actuar.

En este caso lo vemos contado por el diario El País, en el que se hace eco de la noticia de que Francia cede a España los archivos de la historia de la organización armada vasca independentista ETA desde los 70 hasta los 2.000.

Son archivos que guardaba un alto dirigente de la organización y que tras su detención pasaron a manos de la jendarmería francesa.

Pero como digo, España muestra nuevamente, ya no solo que la democracia ni la huele ni la quiere oler, sino que tiene miedo de lo que sus propios habitantes puedan pensar aun después de 50 años ininterrumpidos de machacona propaganda intoxicadora en contra de la resistencia vasca.

Si la historia ha acabado, si han derrotado a una «sanguinaria banda de asesinos» ¿Porqué no dejan en público el contenido de esos archivos para que cada quien, lea, oiga, y saque sus conclusiones?

Es más ¿Si la «sanguinaria» y «peligrosa» «banda terrorista» era tan «sanguinaria» y «peligrosa» (además de «terrorista», no se olvide) como decían, a qué le tienen miedo? La publicación de esos archivos debería certificar la historia que nos vienen contando, como digo, desde hace 50 años.

Muy propio del fascismo, no dejar pensar a la gente. Con eso creo que está dicho todo.

No serán/seremos nosotros mismos quienes tras leer y escuchar saquemos conclusiones, sino que nos las darán convenientemente masticaditas los llamados «expertos en la lucha antiterrorista», que ahora además, por lo que parece, deben serlo también en contar relatos.

En definitiva, que España no actúa (tampoco aquí) como si se hubiese acabado la guerra, sino que no parará hasta humillar, hasta dejar sin ganas de resistir a todas y cada una de las personas de este pueblo.

Con la contundencia que me da para hablar el conocer su historia, estoy en condiciones de asegurar lo siguiente: pierden el tiempo. Eso jamás sucederá.

Una última matización: según dijo la organización armada vasca independentista ETA en su comunicado público de disolución, «del pueblo surgió y al pueblo volvía».

No podrá pasar lo mismo con este material, de importancia política e histórica y valor incalculables, del cual sin embargo el pueblo es el único dueño legítimo. Con el secuestro del mismo se produce una irreparable esquilmación (una más) al patrimonio popular.

Un solidario, Euskal Herria.

https://elpais.com/politica/2018/10/13/actualidad/1539459661_775869.html

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