Reparto de tierras, un ejemplo de la lucha de clases.

Foto histórica. Campesinos puño en alto.

1931-1939. Pluma pincel palabra. Al servicio de la cultura popular

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«Reparto de Tierras”

Un Ejemplo de la Lucha de Clases

J. Díaz Fernández

Política, enero 1936

«Si hay algún escritor de la nueva generación española que merezca la calificación de escritor proletario, es César M. Arconada. En el espacio de muy pocos meses ha dado a la publicidad dos libros que le sitúan ya definitivamente en el área de la que pudiéramos llamar, quizá inexactamente, literatura social. Lo importante es que Arconada ha logrado en su obra la fusión difícil de los temas sociales con los mejores valores artísticos.

Hasta ahora el marxismo español no ha tenido auténticos intérpretes literarios. Además de líderes y masas, el marxismo necesita a su servicio literatos, filósofos, artistas. No todos van a ser abogados o trabajadores manuales. Se cultiva demasiado la mala literatura, y no se cuida que la chabacanería quede desterrada de los periódicos, las revistas y los libros destinados a las masas. En Rusia, en Francia, en Norteamérica, antes en Alemania y en Austria, los escritores dieron fuerza y eficacia a los movimientos proletarios porque consiguieron expresar en forma moderna la vida y las aspiraciones de los oprimidos.

Arconada es el poeta y el novelista del proletariado español. Sería injusto olvidar que entre los escritores jóvenes hay otros también valiosos que ofrecen una obra notable al servicio del pueblo. Pero el rigor con que Arconada construye sus novelas y sus poemas, para que en ningún momento se confundan con lo que llama un crítico francés “literatura de distracción”, le colocan en la avanzada de los literatos revolucionarios.

Después de Turbina, novela ya lograda, dio Arconada Los pobres contra los ricos, que es la verdadera novela de la revolución española. Esta de ahora, Reparto de tierras, dramático relato de las luchas campesinas en Extremadura, describe los choques de los braceros con los terratenientes que prefieren no sembrar a subir los jornales o, si siembran, recurren a los trabajadores portugueses para no dar trabajo a los del pueblo. En esa novela está reflejado todo el periodo de represalias, persecuciones y atropellos que se han cometido estos últimos tiempos en los campos españoles, desposeídos los obreros de las mejoras conseguidas durante los dos años primeros de la República. Arconada ha sabido observar y describir, con realismo y belleza inolvidables, el sufrimiento de los parias extremeños, desamparados de la única ley que los defendía: aquella de Términos municipales que dio origen a la ofensiva contra las Cortes Constituyentes.»

Foto histórica. Campesinos en caballos y burros, puño en alto.

-“El pueblo , mi pueblo, se ha sentido injuriado en sus más remotas raíces, y con todas ellas, esgrimidas y representadas en forma de fusiles, uñas, dientes y puños, se ha precipitado a la defensa, no poniéndose en pie, que en pie siempre estuvo sobre su gallardía, su orgullo y sus

trabajos, sino creciéndose, agrandándose de cólera y de dignidad ante los que pretenden reducirlo a la esclavitud, humillarlo al estiércol, pisotearlo, arrastrarlo, venderlo: hacerle mercancía, máquina, buey”.

Miguel Hernández – enero 1937

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