Desde México, por el asesinado Humberto Morales

Charla con fotos de asesinados

Desde México, a Humberto Morales Santiz

Buenas camaradas, soy mexicano y formo parte de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP). Los compañeros del Comité Cerezo México me facilitaron su contacto.

Les escribo este correo para, en primer lugar, saludarlos y comentar mi personal admiración hacia la historia del Socorro Rojo Internacional como una de las organizaciones históricas de los pueblos en lucha la cual ha dejado lecciones valiosas para todos los explotados del mundo.

Así mismo, me permito introducirme, y mi organización, para enviarles algunos textos (poemas y artículos) los cuales, si así lo deciden, podrían ser publicados en sus páginas.

El primer texto que envío, son un par de poemas dedicados a Humberto Morales Santiz, niño indígena militante del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo. Buscando en su página me encontré que subieron la información de su asesinato político, lo cual para nosotros es sumamente importante debido a que el FNLS es una organización hermana con quienes compartimos luchas y sueños y nos parece urgente que los casos de represión hacia los compañeros (y hacia el movimiento social en México) tomen eco a nivel internacional.

También les envío la liga de una denuncia que realizamos como organización ante la ejecución extrajudicial de la compañera Meztli Sarabia Reyna, militante de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de Octubre, del estado de Puebla.


http://kaosenlared.net/pronunciamiento-la-ejecucion-extrajudicial-meztli-sarabia/

Pancarta homenaje a Humberto Morales

El carrizo más pequeño

por Guniara

Arrancaron el brote más chiquito,

le quitaron la primavera, en pleno invierno.

Su futuro era incierto, como todos los futuros,

pero vigoroso y firme, como todos los carrizos.

Correoso, se agitaba con el viento

sin perder la dureza que lo ataba a la tierra.

Funesto segador quien osó cortarte

sin pensar en los veranos que te seguían.

Tu que naciste donde nace el sur,

donde dobla el viento,

donde apacigua el rocío.

Tu que vivías los anhelos de niño,

de hermanito,

de pueblo.

Pero la guadaña del segador

que osó cortarte

se detendrá con la hoz

empuñada por la mano de hierro

de tus hermanos de clase, por nosotros pues.

Esa hoz cortará el horizonte,

atravesará el cielo y perforará las estrellas.

En ese corte, de ese horizonte, de ese cielo, de esas estrellas,

se labrará la nueva milpa, la milpa del nuevo tipo,

la del hombre nuevo.

Hoy El Carrizal se riega con sangre

de brote nuevo, bebesito;

pero de ese brote cortado,

de esa primavera que no llegó,

de ese temporal vuelto en sequía

nacerá maíz rojo y dorado,

crecerá fruto eterno,

se cosechará comunismo.

Carrizo, carrizito, te segaron como a Héctor

como a tantos otros brotes firmes, correosos, bañados de amor.

Carrizo, carrizito ya se asoma el sereno

que no te llegó, pero que le llegará a otros, y por esos otros,

por ti, por nosotros, salpicaremos de tu rocío,

haremos el surco, cosecharemos la milpa,

lucharemos hasta vencer.

 

Ya llegó la primavera

por Guniara.

Humberto, camarada
no te dejaron ver la primavera.

Sus cantos, sus flores,
sus carrizos que nacen.

Humberto, niño nuestro,
pueblo nuestro,
futuro nuestro.

La tierra ahora ya es tuya,
tu eres de ella,
porque, al final,
siempre ha sido de quien la trabaja.

El sol que nace del equinoccio
se detiene en su cenit
y deja escurrir un rayo
de sí sobre el ejido
que te vio nacer.

Ese rayo es cálido,
rojo, fúrico.

Ese rayo da vida a la flor,
la flor da vida a la semilla,
la semilla al fruto
y el fruto da vida al nuevo
hombre, la nueva milpa,
la cosecha del nuevo tipo.

Humberto,
niño de nuestros ojos,
de nuestro puño en alto;
hijo del campesino pobre
al cual Lenin le escribió tanto.

Por ti, por todos,
no daremos ni un paso atrás.
Por ti, por nosotros,
debemos al pueblo organizar.

Politicemos el amor,
el dolor, la amargura.

Nazcamos de nuevo
al calor de la lucha
(de las clases).

Humberto,
aquí vives,
aquí naces
y aquí para siempre.

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