Los verdaderos intereses de la clase obrera

Israel Torralba Blanco.

¡Cómo va esa vida, compañero!

Leyendo tus letras y las de otros, no puedo evitar pensar que, una ola de desmoralizaron pareciera recorrer algunos ambientes populares ante el “auge del reformismo”. Hoy la desilusión delata cuan altas debieron ser entonces las disimuladas expectativas, cuando alguna de esas mismas voces anunciaba la catástrofe que podría suponer “otros 40 años de desmemoria” de haberse dado un mayor triunfo de Podemos…..

El caso es que desde el nacimiento de este ejemplo concreto de pragmatismo revolucionario” apuntaba que se acabará desinflando relativamente rápido. Y es que “otros 40 años de desmemoria” es mucho decir, es poco científico transpolar de forma aritmética los resultados del pasado al presente para calcular el futuro…

Pero no, resulta que el margen con el que pudieron contar los galosos para la desmovilización no es el margen con el que hoy cuentan los podemitas y Cia ¡ni todo el sistema capitalista en su conjunto! Todas las contradicciones lejos de atenuarse van a seguir exacerbándose en un proceso de aceleración constante toda vez que este proceso de descomposición hace tiempo que sobrepaso su punto de entropía…

Pero en todo caso, puestos a comparar, la situación actual, en muchos aspectos se me asemeja cada vez más a la España del primer cuarto del siglo XX que a los años 80… Si hasta como si de una broma de mal gusto se tratase vuelven a aparecer los mismos apellidos (P. Iglesias, Rivera….) y es que como se ha dicho tantas veces, la historia se repite primero como tragedia luego como farsa….

En mi opinión comparar la situación actual con los 80 es entrar de algún modo en el juego de estos airados exegetas de la “Segunda Tra(ns)ición”.

Por cierto esto me recuerda a algunas conversaciones en el patio de Valdemoro donde rara vez podíamos coincidir algunos camaradas, antes incluso del estrepitoso reventón de Lieman Brother’s y el fin de la “fiesta”, ya entonces comentábamos que iban a necesitar una segunda mascarada con las que cubrir sus vergüenzas…

Pero volviendo al reformismo, es más que evidente que a lo que de verdad estamos asistiendo es al “auge de su descrédito”, y no solo de Podemos, esto afecta por igual a todo tipo de reformismo… El suflé morado esa emulsión de ecléctica golosina, apunta a que va a seguir desinflándose relativamente deprisa bajo el calor de los focos por la inconsistencia de sus política oportunista, pringando de paso con su azucarada baba resultante a todas las corrientes reformistas pesudomarxistas de las que vienen bebiendo…

Por otro lado ya sabemos que la clase obrera no siempre actúa conforme a sus verdaderos intereses de clase, cosas de los mecanismos de fagocitación de la “ideología dominante”. La clase obrera no consciente frecuentemente suele sostener con su voto concepciones programáticas que obedecen claramente a intereses liberal-burgueses, a los intereses de la oligarquía-financiera mediante una práctica política cada vez más abiertamente reaccionaria.

Otras veces, esa misma clase obrera no consciente se alinea junto a esa parte de la burguesía que, por aquello de las leyes de la dialéctica que operan en el desarrollo social, hoy ven sus burguesas aspiraciones frustradas y se radicalizan, asumen entonces una táctica de lucha reformista con un programa que pretende –sin conseguirlo- defender los intereses de una pequeña burguesía democrática…

Solo lo más avanzado de la clase obrera advierte que toda concepción programática que de verdad puede garantizar sus verdaderos intereses de clase, es sistemáticamente negada y duramente reprimida… Entonces sí, hacen suya una táctica consciente de resistencia dentro de una estrategia general revolucionaria que va a seguir siendo sistemáticamente criminalizada en nuestro paisito. Hoy toda práctica verdaderamente revolucionaria pasa por no aceptar el lenguaje al que pretenden por todos los medios arrástranos, un lenguaje que es humillante para la clase obrera y su larga historia de resistencia y sacrificio…

Los verdaderos intereses de la clase obrera, es decir toda concepción programática verdaderamente revolucionaria, hace mucho que no puede ser defendida por una vía parlamentaria que mantienen blindada por muchos medios, por eso no llegan nunca sus voces al Congreso, quedan atrapadas en las fauces de los leones, que para eso los tienen custodiando la entrada…

En fin, “El sueño entero de la democracia reside en elevar al proletariado al nivel de estupidez del burgués” (G. Flaubert)

Por si esto fuera poco, la frustración ante las expectativas creadas y el descrédito de todo este reformismo solo sirve para enardecer el discurso y los actos de la derecha más reaccionaria que cada vez se siente más fortalecida…

El mismo P. Iglesias en referencia directa al PCE(r) decía “no estamos para aventuras”, hoy podemos ver cada vez más claro que son de los que prefieren “fracaso conocido” que “aventura” por descubrir… (Chile de Salvador Allende, Venezuela, Brasil…) la cobardía del oportunista es el camino más rápido al fascismo…

En cualquier caso, todas estas y otras tantas concepciones programáticas y tácticas reformistas (y sus fracasos) están siendo contrastadas por la propia acción de las masas y en este sentido no dudo de que a medida que vayan madurando las condiciones estas masas obreras se irán convenciendo por la propia práctica de lo acertado de las concepciones programáticas de su verdadera vanguardia revolucionaria, pues como bien sabemos “…Estas concepciones no pueden brotar de golpe, van formándose solo a través de una labor prolongada, de dura experiencia práctica de un movimiento verdaderamente de masas, verdaderamente revolucionario” (Lenin)

Por nuestra propia experiencia sabemos que la verdadera conciencia se adquiere en esa fecunda comunicación de práctica y necesidad…

Es y no puede ser de otro modo una conciencia colectiva, una conciencia de clase; una conciencia con-ciencia, cargada de futuro, pues la nostalgia del oprimido no es una nostalgia que se añora sino una nostalgia que se construye.

El fracaso recurrente de toda tendencia reformista confrontado mediante la práctica con algunas pequeñas victorias (por insignificantes que en principio puedan parecer) de toda lucha verdaderamente independiente de la clase obrera organizada habrá de redundar sin duda en esa construcción de futuro sobre las ruinas de un edificio que se desmorona.

La base sobre la que se asienta todo este edificio sigue desquebrajándose por sus propias tensiones y ya vienen cayendo como bombas los cascotes de su fachada; más temprano que tarde serán muchos los que empiecen a despertar de esta plácida ensoñación de “democracia” para darse de morros con esta pesadilla real que venimos sufriendo: el fascismo.

Son muchos los que tendrán que responder entonces por su responsabilidad en blanquear y legitimar esa realidad; por adormecer a las masas, por engañarlas, por no llamar a las cosas por su nombre.

En fin colegas, como decía el poeta

…Tenemos apenas lo que tenemos y basta:

El espacio de historia concreta que nos corresponde

y un minúsculo territorio para vivirlo.

Pongamos de pie otra vez y que se oiga

la voz de todos solemne y clara.

Gritemos quienes somos y que todo el mundo lo escuche.

y luego que cada cual se vista como buenamente le plazca

y ¡Atención! que todo está por hacer.”

Ahora mismo” Miguel Marti i Pol

 

Un comentario sobre “Los verdaderos intereses de la clase obrera

  1. Oscar Contestar

    Gran compañero y su lucha no será en vano.
    Para los que tenemos ideas de cambiar este sistema, un abrazo

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