Sobre la existencia de la lucha de clases

TOPAS. 28/3/2016

No está mal cambiar de aires de vez en cuando, sobre todo en estos momentos en los que por aquí hay mucho olor y ruido a procesión, je, je. En este sentido el contraste con Francia en estos días es abismal, allí a los santos y las vírgenes los tienen bien encerrados en las iglesias, y tampoco hay mucho ya que debieron de quemar la mayoría en la revolución burguesa. Y hay que agradecerles que inventasen el ateísmo y desarrollasen la filosofía materialista, aunque hoy en día ya está superada por el materialismo dialéctico.

Volviendo al tema del emprendedor, si utilizan esta palabra más ambigua en vez de la de empresario, aparte de por el hecho de que está menos desprestigiada, creo que también se debe a que pretenden hacer una gran campaña ideológica para enaltecer el capitalismo y, como bien dices, desarrollar el individualismo, al tiempo que difaman a la clase obrera. Con lo que no estoy de acuerdo es que con los obreros se dejan engañar fácilmente. Lo que ocurre es que a la clase dominante, por todos los medios de que dispone, no le resulta difícil imponer su ideología, y ya advertía el propio Marx que la de la burguesía era mucho más antigua y estaba mucho más elaborada que la del proletariado, que pesaba mucho la fuerza de la costumbre histórica, etc. Por otra parte, es cierto que la conciencia obrera y la ideología comunista han sufrido cierto retroceso en las últimas décadas, pero esto es algo coyuntural. En términos generales, se debe a la caída de los países socialistas como consecuencia de la dominación de la ideología revisionista; a la influencia de esa misma ideología burguesa en el movimiento obrero mundial; a los cambios que se han desarrollado en los medios de producción con la proliferación de las contratas y subcontratas y la imposición del trabajo precario; al aumento de la represión y la creación de verdaderos estados policiales, así como al reflujo (que se ha dado a nivel mundial y en nuestro país) de la propia lucha, obrera y popular. Y esto último creo que ha sido lo que más ha pesado.

Lo que señalas respecto que tu profesor te decía que las clases sociales ya no existían no es otra cosa que subjetivismo burgués, porque los datos objetivos que ellos mismos vienen dando demuestran que el contraste y la diferencia de clases es cada vez mayor. Eso de que el antagonismo ahora se dará entre el parado y el que tiene empleo es absurdo, entre otras cosas porque hoy en día muchos de estos últimos no ganan ni para malvivir. Por otra parte, el hecho de tener un empleo fijo y ganar un buen sueldo no es determinante para mermar la conciencia de clase de un obrero. La mayoría de los que yo he conocido con conciencia de clase trabajan en fábricas y ganan sueldos decentes. Y mi padre era uno de estos, a pesar de que con anterioridad fue campesino.

En estos momentos, en la medida en que se ha dejado atrás el reflujo y el estancamiento de la lucha obrera durante más de 30 años (aunque aún no haya mucho movimiento), poco a poco se va desplazando a la ideología burguesa y va avanzando la conciencia obrera y la ideología comunista; el marco de la lucha sindical y política supone la mejor escuela para los trabajadores. Fue en la década de 2000 (cuando fomentaron el crédito y el consumo para frenar la crisis de superproducción de mercancías) en la que los ideólogos de la burguesía difundieron e impusieron entre los trabajadores eso de que la clase obrera se había transformado en clase media, se supone que burguesa. Pero luego llegó el estallido de la burbuja financiera con el paro masivo, los desahucios de los pisos etc., y nos mostró la verdadera realidad: que lo que ha desaparecido es la pequeña y, en cierta medida, la mediana burguesía, que la riqueza se sigue concentrando en una pequeña minoría y que la clase obrera y popular ha retrocedido a una condiciones de vida parecidas a las que tenía en el siglo XIX.

No obstante, el capital financiero, como bien dices, tiene muchos medios para seguir sembrando todo tipo de confusión a través de ONGs o de nuevos y viejos reformismos. Todo un abanico de “emprendimientos” ideológicos y políticos, como esos que mencionas de la banca ética FIARE y REAS, las comunas en pueblos despoblados, los que piden el reparto del trabajo, o el propio PODEMOS, que tratan de vendernos la “moto” de que, con algunas reformas dentro del sistema capitalista, se puede salir de la crisis y alcanzar el socialismo. Así que debemos de seguir desenmascarando a todo esta gentuza con todas nuestras fuerzas. En general se presentan con nuevas formas y lenguaje, pero continúan con el viejo contenido oportunista de la ideología pequeños burguesa que ya criticó el propio Marx.

La palabra emprendedor en el capitalismo apenas tiene otro significado práctico que el de hacerse empresario, al que nos venden como una especie de mago capaz de crear riqueza. Nos ocultan que en realidad ésta procede de la plusvalía que se nos arranca a los obreros, de la explotación del hombre por el hombre, y que con el tiempo la riqueza se va concentrando en un pequeño grupo de grandes empresarios, lo que provocando cada vez más miseria en el lado opuesto de los trabajadores. El capitalismo fue un sistema progresista en relación al feudalismo, desarrolló las fuerzas productivas, hasta niveles insospechados anteriormente, facilitó la adquisición de la propiedad a los campesinos y la pequeñas burguesía, y trajo el sufragio universal y cierto marco de libertades. Pero, con el paso de la etapa de libre competencia al monopolismo, desapareció todo ello y se concentró el poder económico en un pequeño grupo de oligarcas financieros, que pudo ir controlando y fascistizando los Estados y sus instituciones. Y como sabemos, paralelamente llegaría la crisis general del sistema con su crisis económica ya crónica; así que hablar de hacerse empresario en medio de la ruina, y agonía general de la pequeña y mediana empresa es un auténtico sarcasmo. Hace unos días que escuche en la TV que los 10-15 puestos de los elementos más ricos del mundo vienen siendo ocupados por los mismos hace siglos, salvo alguna excepción como Amancio Ortega, lo que es bastante significativo.

Dejando ya lo de hacerse empresario, es evidente que si no eres burgués y no tienes mucho dinero, pocas actividades e iniciativas puedes emprender en el capitalismo. Pero, como bien dices, las cosas cambiarán con el conquista de la sociedad socialista. En base a la socialización de los medios de producción y la abolición de la explotación, todos los trabajadores y los pueblos tendrán plena libertad para ponerse al frente y emprender todo tipo de iniciativas que desarrollen la moral y la ideología, y no el incentivo económico que prima en el capitalismo. Claro que, por otra parte, también será ineludible reprimir los intentos de la burguesía por volver al capitalismo.

La burguesía para combatir, y desprestigiar a la sociedad socialista suele argumentar que ésta se caracteriza por la anulación del individuo en aras del Estado, pero esto es absolutamente falso. Por el contrario, es el Estado capitalista que está en manos de la burguesía el que promueve el aislamiento del individuo, y el sometimiento de la gran mayoría de la población a una minoría de privilegiados. El Estado socialista pone los medios materiales y espirituales para que todos los hombres y mujeres puedan formarse según su elección y desarrollar todas su capacidades técnicas, culturales, deportivas, etc., en base a un proyecto colectivo y colaboración de cada persona con la sociedad que le rodea, como mejor podrá cada uno impulsar sus potencialidades en todos los ámbitos de la vida. En el socialismo el hombre podrá expresarse y participar en todas las esferas de actividad de la sociedad, lo que le irá haciendo mucho más completo. En función de todo ello se irá desarrollando el hombre nuevo que pondrá en su horizonte los intereses colectivos de toda la sociedad.

Por otra parte, es cierto que el proceso más organizado y avanzado que se ha dado para impulsar a la sociedad por esa vía socialista ha sido la Gran Revolución Cultural en China. Hablando en términos generales se trató de un movimiento promovido por el propio Mao para que las masas trabajadoras, en base al marxismo-leninismo y el pensamiento maoísta, participasen activamente en la transformación revolucionaria de la sociedad, pudiendo opinar y decidir sobre todos los problemas y contradicciones que por entonces se daban en el seno del Partido Comunista, en las fábricas, en el ámbito de las comunidades campesinas, en las universidades, etc. Y esas masas populares pudieron destituir a responsables políticos del Partido Comunista que no cumplían con sus deberes, a grupos de gestión obrera que no llevaban bien las cosas, a Comités de Dirección de muchas fábricas, etc. Mas este tipo de Revolución Cultural debe repetirse periódicamente en todos los procesos de construcción del socialismo.

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