¡Se ha roto el eslabón del miedo y todo ha cambiado!

Francisco, desde Picassent-Valencia II, a 07-2013

¡SE HA ROTO EL ESLABÓN DEL MIEDO Y TODO HA CAMBIADO¡

(A Suso)

Por fin, mañana, mañana… Mañana por fin… ¡La libertad! Hermanito te vi entrar con los 20 añitos recién estrenados. Y vas a salir mañana con los 50 bien cumplidos.

¡Treinta¡ treinta años de cárcel te has metido entre pecho y espalda. Cinco la primera vez a modo de entrenamiento. Y veinticinco ésta, de forma ininterrumpida, uno tras otro, a la carrera, sin tomarte ni un minuto de descanso.

Dice Silvio que lo horrible se aprende en un segundo y que lo hermoso nos cuesta la vida. Y tú, romance con lo hermoso, ¡buf, es puro vicio¡

Desde esta cárcel, desde esta celda, en esta calurosa noche de verano, por los túneles de la imaginación me fugo y burlando rejas y muros y dándole esquinazo a fusiles y tricornios, contigo voy a pasar esa última noche de cadenas y grilletes, contigo voy a ver como se despereza y asoma la madrugada, como nos gustaba en la calle.

Y mañana… contigo, voy a cruzar la última puerta de cerrojos y voy a ser el primero que te dé la Bienvenida a la Libertad con el más encendido abrazo de oso cavernario.

Y de tu mano voy a sumergirme en las calles donde hay un run run que suena a despertar, a que lo sumido en el silencio grite, a que la desesperanza mude en entusiasmo, a que el aire en los pulmones se te incendie de banderas, de color, de luz, de canciones…

Y qué orgullo tan inmenso sentir que tantísimos años de dura trena, de fieros aislamientos y soledades fieras no han podido borrarte la sonrisa de los labios, que no han podido apagar las llamas que te relampaguean en la mirada, que no han podido robarte la alegría loca de vivir, de luchar, de amar a tumba abierta.

Cierto que nos hemos ido haciendo viejos entre el humo de las barricadas y que del puñado de combatientes que hemos sobrevivido a esa Larga Marcha, a esta Larga Travesía del Desierto, el que no está cojo, está tuerto, fame y descangallado.

Pero…¡Estamos¡ Y estando prosigue la lucha por la Verdad, por la Justicia, por la Libertad, por el Socialismo.

Sentado a esta mesa de cemento, frente a las rejas de la ventana, viendo como asoman las primeras claridades de la madrugada, con cada bocanada de humo de cigarro, se me van agolpando en la sangre los recuerdos.

¿Te acuerdas,hermano, te acuerdas de nuestro despertar a la lucha de clases? ¿Te acuerdas de aquel Ferrol de 1972? ¿Y de aquel Vigo, de nuestro Vigo proletario que Ardió en aquella Rojísima primavera de 1973?

De ahí venimos. De ahí salimos. Ahí vuelves tú. Ahí retornas después de 25 años. Y todos, todos, pero todos… ¡contigo todos retornamos a los barrios obreros de los que salimos para… ¡Combatir al Fascismo¡

I

Galicia 1972. El Ferrol del Caudillo. La ciudad crepita de huelgas: Bazán, Astano, Megasa… Las fábricas, los barrios y las calles se despiertan respirando a puro pulmón izquierdo el Orgullo de sentirse clase obrera. El fascismo nuevamente levanta el puño: Detenciones. Tortura. Cárcel.

Pero hay algo que se rompe y cambia por completo el rostro del enfrentamiento de clases. De la dura cadena de esclavitud que nos oprimía hasta dejarnos sin aire, el eslabón del miedo se resquebraja, se fractura, ¡se rompe¡

Y entonces… El Terror nada puede, nada frena, no paraliza nada. ¡El terror te despierta¡ ¡El terror te empuja¡ ¡El terror te yergue¡ ¡El Terror incendia la rabia de la clase obrera¡ ¡El terror propaga la cólera proletaria!

Mes de marzo. En Bazán se suceden las asambleas. Se grita contra los salarios de hambre, contra el látigo de los capataces, contra los asesinatos que disfrazan de accidentes laborales. Pero cuando el Astillero emocionado vibra es cuando miles de gargantas gritan: ¡Libertad, Libertad, Libertad¡ ¡Libertad y Amnistía Total!

¡Huelga¡ ¡Huelga¡ ¡Huelga¡ Bazán va a la huelga. Los grises entran en el Astillero. Toman a los obreros desprevenidos. Cargan con saña criminal. Desbandada. Botes de humo, pelotas de goma, gases lacrimógenos, porras, culatazos…

¡Pero se ha roto el eslabón del miedo y todo ha cambiado¡ Los obreros se reagrupan por las calles de la ciudad, Frente a frente, obreros y policías, el brazo armado del Capital.

¡Pero se ha roto el eslabón del miedo y todo ha cambiado¡ Barricadas, neumáticos incendiados, saltos, carreras… Vuelan las piedras y los rodamientos y los tornillos vuelan y vuelan los cócteles molotov y el aire huele a buzos manchados de grasa, a sudor, a herramientas.

8 de Marzo. Los obreros de Bazán se manifiestan. Avanzan calle adelante: ¡Por el pan¡ ¡Por la dignidad¡ ¡Por la autodeterminación¡ ¡Por la libertad¡ ¡Por la Amnistía Total!

Enfrente, una dotación de Antidisturbios. Los obreros no retroceden. No se detienen. No separan. ¡Avanzan¡ Los Antidisturbios cargan. Los obreros responden. Van al enfrentamiento, al cuerpo a cuerpo. Arrollan a los antidisturbios.

Y… De pronto, una ráfaga de disparos y otra y otra… Todo se detiene. Se para el tiempo, se para el aire, se hiela hasta la sangre. Todo lo envuelve un aire denso. Huele a pólvora, a sangre derramada. Decenas de heridos por bala son trasladados por los compañeros a los hospitales.

Daniel y Amador quedan tendidos en la calle. Por las heridas de bala se les va la vida,pero antes de irse, la vida grita: ¡Prefiero vivir de pie un solo día, que vivir mil años de rodillas!.

II

Vigo. 1973. Había nacido la Organización de los Marxistas Leninistas de Galicia. La OMLG había nacido de la ruptura con el PCE.

Rompe con el Revisionismo, con la política de Reconciliación con el fascismo, con la traición al socialismo, con la cobardía de sus Huelgas Generales Pacíficas.

Y se conjura para lavar la ignominia inmensa y la inmensa cobardía y afrenta que cometieron los carrillistas abandonando a su suerte a los heroicos guerrilleros antifranquistas.

Si fue el fascismo quien los mató, fue el PCE de Carrillo quien los enterró en la fosa del olvido y la desmemoria. Todo su empeño fue puesto al servicio de borrar las huellas que dejaron inscritas en la historia.

Abelardo Collazo, Hierro Chomón, Xil Arauxo, Ribero… , los militantes de la OMLG se echan sobre sus hombros la ingente, la titánica tarea de Reconstruir el PCE que había destruido Carrillo. Son días de vértigo electrizados de vitalidad desbordante, de ilusión, de entusiasmo, de romanticismo revolucionario.

No llegan los brazos para acometer tantas tareas impostergables. No llegan las manos para hincarle el diente a tanto problema urgente. Se roba tiempo al tiempo, al sueño, a la familia, a los amigos… No hay más ocio que la fiesta permanente de la Revolución.

Abelardo, Chomón, Xil, Ribero…, los militantes de la OMLG se multiplican, está por todas partes, participan en todas las luchas, promueven y organizan la Solidaridad y la Resistencia. En muy poco tiempo, la OMLG ensancha su campo de influencia y se va convirtiendo en un Referente para todo el proletariado de Vigo. Y Abelardo se eleva, se agiganta, va creciendo y creciendo su talla como Dirigente natural de la clase obrera de Galicia.

Vigo se agita, se retuerce, hierve de indignación, por todas partes se extiende como un reguero de pólvora una rabia sorda, una ira ciega, una cólera apenas contenida.

Los salarios se congelan y menguan mientras los precios suben y suben y vuelven a subir. En muchos hogares el salario ya no alcanza para llegar a fin de mes. Se pasan necesidades, fatigas.

En las fábricas, en los tajos, los Patronos incrementan salvajemente los grados de explotación, los ritmos de trabajo enloquecen mientras los capataces no cejan de afilar sus látigos. ¡De prisa, de prisa¡ ¡Más y más rápido¡ ¡Producir,producir, producir!

Se disparan los heridos y los muertos por accidentes de trabajo. En el Astillero de Barreras, un obrero estampa con rabia la llave inglesa contra la cubierta del barco. Mira a los compañeros. Les grita: ¡Me cago en la puta madre de toda esta manada de Hijos de Puta¡ ¡Que ya hay que joderse, me cago en Dios, en la virgen y en todos los santos, que nos estamos jugando el pellejo por un salario de puta mierda¡

La OMLG percibe el seísmo que subterráneamente agita Vigo. Pega su oreja al suelo. Escucha en silencio contenido el aliento. Se convoca un Pleno del Comité Central, urgente y extraordinario. Se analizan y se vuelven a analizar y se analizan una vez más los síntomas, el estado de ánimo de las masas, su temperatura, la amplitud de la influencia de la OMLG, el nivel de conciencia política, el grado de organización…

Un camarada toma la palabra: “¡Esto está qué Arde¡ ¡Pero que Arde¡”. Otro añade: “Es como oír rugir a un volcán que en cualquier momento va a entrar en erupción¡”. El sudor de las axilas y de las manos, la gravedad de las voces dan testimonio del formidable grado de tensión que se alcanza, tan denso que se podría cortar con el filo de una navaja.

Un camarada se rasca inquieto la cabeza, mira a uno, mira a otro, levanta la mano y dice:“Ya lo habíamos hablado, en el último año le hemos dedicado muchas horas…, que se podía dar…, que cabía la posibilidad, que si la efervescencia del movimiento de masas iba a más… Bueno, yo… En fin…, no sé… A ver, contra más vueltas le doy, más claro lo veo. ¡La situación reclama a voz en grito la convocatoria de una Huelga General y Revolucionaria¡ ¡Es que no tiene vuelta de hoja!”.

Se hace el silencio, se cruzan miradas. Sí, lo habían tratado, discutido, pero… ¡Esas son palabras mayores¡ Desde la II Guerra Mundial, nadie, nunca, en ningún país de Europa Occidental, ha convocado una huelga de esa naturaleza. Y pesa, pesa mucho, toneladas métricas pesa la responsabilidad sobre los hombros.

Entre el aroma del café y el humo del tabaco, sobre la mesa se vuelven a volcar todos los datos. Una vez más, se analizan, se estudian, se escudriñan, se ponen del derecho y del revés. Se ven pros y contras y riesgos.

Avanza, se interna en la madrugada. Vuelve a tomar la palabra el mismo camarada: “¡Y es ahora o nunca! La situación está tan madura que corremos el riesgo de que se pudra. Y no improvisamos. En todos estos meses hemos ido preparando el terreno. Los Comandos de la Estaca han limpiado los Centros de Trabajo de oportunistas, de chivatos y esquiroles. El nivel de conciencia política de las masas ha alcanzado un punto álgido. Desde el minuto uno, cualquier huelga pasa de económica a política. El prestigio y la influencia del a organización no ha dejado de crecer entre las masas.

Tenemos células o contactos en muchas empresas y fábricas. Y tenemos en nuestras manos el sector del Naval, a los Astilleros, a la vanguardia del proletariado, el que va a marchar a la cabeza del combate contra el fascismo y va a arrastrar a todos los demás. En fin,¡ha llegado la hora de ‘ser o no ser’!”

Se vota. ¿Que alce la mano quién esté a favor de convocar la Huelga General y Revolucionaria? Lentamente, una tras otra, todas las manos se alzan. La huelga General y Revolucionaria… ¡queda convocada¡

Y… ¡Vigo Estalla¡ Para el Metal, los Astilleros paran e incontenible el incendio se propaga por las arterias industriales de la ciudad. Para la Construcción. La Carpintería para. Paran los Institutos, los Colegios, las Escuelas. Empresas y talleres grandes y medianos y pequeños, uno tras otro van parando. Paran las Panaderías. Las Entidades Bancarias paran. Cierran el comercio, los bares, los cines. El transporte se paraliza por completo… ¡Todo Vigo va a la huelga¡ Sólo los bomberos y los hospitales funcionan.

En un primer momento, tanto el régimen franquista como los oportunistas del PCE, de CCOO y UGT son cogidos por sorpresa. Se frotan los ojos. No dan crédito a lo que ven. Ante sus miradas atónitas, por miles, por decenas de miles, los trabajadores toman Vigo. Se manifiestan, gritan, cantan y se dan cuenta, sienten a flor de piel la inmensa, la gigantesca Fuerza, la Fuerza arrolladora que posee el proletariado cuando se pone en marcha.

El oportunismo abandona el escenario, se retira, se esconde. Sabe que ha perdido el control del movimiento obrero, que se les ha ido de las manos y que ya no tienen nada que hacer.

Pero el régimen pasa de la sorpresa y la estupefacción a la reacción más furibunda. Sabe que lo de Vigo sólo es un síntoma de lo que calladamente late por todas partes, que en Vigo se juega que el movimiento obrero de todo el Estado lo desborde, lo acose, lo acorrale y ponga en jaque su propia existencia. Y tajante da la orden: ¡Aplastadlos¡ ¡Machacadlos¡ ¡Cueste lo que cueste, que muerdan el polvo, que os besen las botas!

Desembarcan en Vigo Antidisturbios venidos de todas partes y armados hasta los dientes. Todo un Ejército de uniformados se va desplegando por la geografía de la ciudad. En furgones, en motos, a pie, a caballo, se van posicionando, van tomando los puntos neurálgicos.

¡Pero se ha roto el eslabón del miedo y todo ha cambiado¡ Enfrente tienen a destacamentos proletarios que no se dejan intimidar, conscientes de la gigantesca inmensidad de su fuerza, férreamente disciplinados, altamente organizados, decididamente dispuestos a utilizar cuántos métodos de lucha encuentren al alcance de sus manos: tanto los legales como los ilegales, tanto los pacíficos como los violentos. Y saben que cuentan con una organización auténticamente revolucionaria para dirigirlos en el combate.

¡La suerte está echada¡ Columnas inmensas de obreros marchan y se manifiestan por las arterias de la ciudad. El cielo de Vigo se cubre con el colorido de las banderas gallegas, de las banderas rojas, de las banderas republicanas… Eslóganes y consignas resuenan en el aire… Miles de gargantas al unísono claman: ¡Por el pan¡ ¡Por la justicia¡ ¡Por la dignidad¡ ¡Por la autodeterminación¡ ¡Libertad, libertad, libertad¡ ¡Libertad y Amnistía Total!

Las columnas van llegando a la altura de los antidisturbios. Se detienen un momento. Policías y manifestantes se miran. Miden sus fuerzas. Con el recuerdo de Daniel y Amador en el corazón, el rugido de los manifestantes se vuelve atronador:¡Policía. Asesina, Asesina, Asesina¡ ¡Cuerpos represivos disolución¡ ¡Vosotros, fascistas, sois los terroristas¡ ¡Libertad, libertad, libertad¡ ¡Libertad y Amnistía Total¡

Dan la orden. Los antidisturbios cargan con todo, con odio, con saña… Feroces rugen los motores de los furgones policiales. Acelerones. Bruscos frenazos, atronador el ruido de los cascos de los caballos sobre el asfalto. Ensordecedor el sonido de las sirenas policiales que rasgan el aire. Por todas partes, el silbar de las pelotas de goma, el silbar de los botes de humo, el silbar de los gases lacrimógenos que van cubriendo el cielo de Vigo con una espesa niebla que hace el aire irrespirable.

Los grises arrollan con todo lo que se les pone por delante. ¡Pegan, pegan, pegan¡ A los manifestantes, a la ama de casa que con el niño iba al parque, al abuelo que paseaba por allí casualmente… ¡Pegan, pegan, pegan¡ No ven… ¡Van ciegos, van… como drogados¡ ¡Pegan, pegan, pegan¡ Los manifestantes corren calle abajo. Un chico y una chica muy jóvenes, que van cogidos de la mano, tropiezan, ruedan por el suelo… Una jauría de grises le cae encima. ¡Pegan,pegan, pegan¡ Una homicida lluvia de porrazos, de culatazos, de patadas, de puñetazos sacuden a sus cuerpos inertes tendidos sobre el asfalto. ¡Pegan, pegan, pegan¡ No miran a quién. ¡Pegan, pegan, pegan¡ No ven… ¡Van ciegos, van…como drogados!

¡Pero se ha roto el eslabón del miedo y todo ha cambiado¡ Los obreros están soberbiamente organizados. Divididos por grupos, cada grupo sabe a qué zona, a qué calle, a qué punto ir. Como por arte de magia, como salido de la nada, de todo aparece para montar barricadas incendiadas… y aparecen tirachinas y tornillos y rodamientos y cócteles molotov y piedras y ladrillos…

Y aparecen los grises. Avanzan protegidos por los escudos. Una descarga de pelotas de goma y otra y otra… Y otra de botes de humo y otra de gases lacrimógenos y otra y otra… Tras la barricada, alguien da la orden: ¡Ahora¡ Y los tirachinas escupen una tormenta de tornillos y rodamientos. Y las manos escupen otra tormenta de cócteles molotov que incendian el aire… Con furia y encendido odio de clases, vuelan piedras y ladrillos y todo aquello que sea susceptible de ser lanzado.

Los grises huyen en desbandada. Corren en todas direcciones. Buscan protección en los huecos de los portales. Se meten hasta debajo de los coches. Dejan porras y escudos tirados por el suelo. Desde la barricada emerge un tremendo alarido de victoria.

Llegan refuerzos. Compactadas columnas de antidisturbios avanzan hacia la barricada. La toman. ¡Toman una barricada vacía donde ya no queda nadie¡ A tres calles de allí ¡otra barricada empieza a arder!

¡Se ha roto el eslabón del miedo y todo ha cambiado¡ Los obreros están soberbiamente organizados. Pequeños grupos se reparten la ciudad y, en puntos previamente elegidos, cortan la calle atando, a 50 cm del suelo y de un semáforo a otro, cadenas, cuerdas, alambres… Ni furgones, ni motos, ni caballos pueden circular. Los grises las cortan en este punto para que los obreros las vuelvan a colocar 300 metros más allá. Los grises han perdido la iniciativa y el control de la ciudad. Bailan y bailan y vuelven a bailar al son de la música que los obreros componen.

Los barrios populares hierven de corrillos, de murmullos y con las voces crece y crece la indignación de un pueblo que se sabe masacrado. Vigo es una ciudad pequeña y en los barrios, de forma directa o indirecta, todos se conocen. ¿A quién dices? ¿A la señora Josefa, a la que tiene el puesto en el mercado? ¿Y dices que iba con el crío? ¡No me digas, pero no me digas, ay, Cristo, ay, virgen santísima…¡¿Cómo que le rompieron un brazo a la pobre criatura? ¡Bestias¡ ¡Salvajes¡ ¡Alimañas que dios confunda! ¿Pero cómo que también al Sr. José? ¡Pero si está cojo¡ ¡Pero si el pobre tiene que caminar con bastón¡ ¿En el hospital? ¿Qué ha perdido un ojo de un pelotazo? ¡Hijosss dee puuttaaaa ¡maaammarraachooss¡ ¡Assesiinnoossss¡ ¡Así los parta a todos un rayo¡

De un barrio a otro, la indignación detona en riadas locas y, con el boca a boca, cada suceso, cada choque con las fuerzas represivas, cada incidente de la Huelga General Revolucionaria da alas e incendia el espíritu de Resistencia del pueblo de Vigo.

La lucha de clases pasa de mar en calma a mar agitado y de mar agitado a mar grueso y pasa de mar grueso a viento huracanado. La lucha crece. Asciende. Se extiende. Se desborda. Y son los obreros y son los trabajadores y son los estudiantes y los profesores y los catedráticos y los intelectuales y son las amas de casa y son los jubilados.

¡Se ha roto el eslabón del miedo y todo ha cambiado¡ Un pueblo se levanta, se yergue, se pone en pie y… ¡al fascismo le tiemblan las piernas y se le abre el suelo debajo de los pies¡

Sobrepasado y desbordado, a la defensiva, el Régimen ya sólo espera, ruega, suplica y reza para que el muro represivo aguante y las rojas hordas de huelguistas se rompan los cuernos y la crisma se rompan contra sus paredes de hormigón armado, que escasee el pan, que apriete el hambre, que crezca la fatiga, que la desmoralización se extienda… ¡Que se cansen, que bajen los brazos y vuelvan a las fábricas con el rabo entre las piernas!

Sí. El pueblo está cansado, muy cansado. Lleva años, muchos años, años y más años, sufriendo en silencio el apabullante cansancio de tanta opresión y explotación tanta, de tantísimas injusticias, de tantísimos desprecios, de tantísimas humillaciones… ¡Ah, sí, harto y más que harto de ese cansancio sin fin de arrastrar las tristes cadenas de esclavo¡

¡Pero se ha roto el eslabón del miedo y todo ha cambiado¡ Nadie se cansa de llevar cada mañana sus pulmones con el aire limpio de la Dignidad. Nadie se cansa de soñar con la madrugada de la Libertad. Nadie se cansa de sentir a bocajarro como le arde en la sangre el Orgullo de ser esqueje del proletariado… Y por cada vuelta de tuerca que el franquismo le da al terrorismo de Estado, ¡seis vueltas de tuerca le da la clase obrera a la lucha de clases¡ ¡Sí¡ ¡Se ha roto el eslabón del miedo y todo ha cambiado!

La OMLG multiplica exponencialmente su actividad. Todos y cada uno de sus militantes están al tres mil por mil. Inundan la ciudad de pintadas, panfletos, octavillas… ¡Adelante¡ ¡Adelante¡ Participan en las Asambleas de fábrica, de barrio, difunden consignas, imparten directrices. ¡Adelante¡ ¡Adelante¡ ¡Adelante¡ Impulsan los pasos a dar, la estrategia a seguir, la táctica a aplicar. ¡Adelante¡ ¡Adelante¡ ¡Adelante¡ Promueven romper y hacer tiras la legalidad del régimen, desbordarlo, pasarle por encima. ¡Adelante¡ ¡Adelante¡ ¡Adelante!

La Brigada Político Social los están buscando por todas partes. ¡Hasta debajo de las piedras los busca! Los dirigentes duermen cada noche en una casa diferente. Las masas son ese infinito mar en el que la policía jamás podrá penetrar.

Tras más de dos semanas, la Huelga General y Revolucionaria entra en su fase crítica. ¡La Solidaridad¡ ¡La Solidaridad¡ La Solidaridad es la clave que abre todas las puertas. Militantes de la OMLG clandestinamente viajan al resto de Galicia, a Madrid, a Asturias, a Euskal Herria… Por todo equipaje llevan una sola consigna: ¡Proletarios del mundo. Uníos!

Y Vigo sigue en llamas. En el barrio de Teis, al final de una calle, una barricada desafiante se levanta. Asoma una jauría de grises tan rabiosos como perros de presa. Chulos y prepotentes penetran en la calle.

Y de pronto…¡Era para ver como por las ventanas de las casas vuelan mesas y sillas, macetas y plantas, bombonas de butano, planchas, sartenes, cazos… y hasta televisiones vuelan! Vuelan empujados por un ensordecedor rugido: ¡Maammarraachoosss¡ ¡Hiiijjosss dee puuutaaa¡ ¡Asseesssiinnoosss! ¡Desertores del arado¡ ¡Toorrtturradooorrrressss!

Era para ver como un abuelo y su nieto, tras haber arrojado ya todo lo que encontraron, al frigorífico le echan mano. Penosamente lo arrastran. Tiran de él. Se animan el uno al oro. El abuelo le dice al nieto: ¡Venga hijo, venga, un poco más, que ya va! Y el nieto al abuelo le dice: ¡Fuerza, abuelo, fuerza, que ya falta poco¡ Y… Síííí ¡el frigorífico por la ventana sale disparado!

Por una y mil vías la solidaridad de clase va llegando. En numerosos pueblos y barrios y ciudades de toda la geografía del Estado, en apoyo del Vigo Rojo que Arde, se hacen pintadas, se tiran octavillas, se producen concentraciones, se realizan saltos…

En las Asambleas se leen los mensajes que van llegando: Compañeros: ¡No estáis solos ¡Que el cobarde silencio de los medios no os engañe. Todo el movimiento obrero del Estado ¡está incondicionalmente a vuestro lado¡ ¡Animo y Adelante¡ Decenas de mensajes similares inflaman y afianzan la determinación inquebrantable del pueblo de Vigo de seguir… ¡Adelante!

¡Se ha roto el eslabón del miedo y todo ha cambiado¡ Un pueblo se levanta, se yergue, se pone en pie y… ¡Al fascismo le tiemblan las piernas y se le abre el suelo debajo de los pies¡

El régimen en la encrucijada: ceder o decretar el Estado de Excepción, de Sitio, de guerra. Ceder o sacar al ejército a la calle, a los tanques. Ceder o que el incendio de Vigo se propague a Ferrol, a Asturias, a Euskal Herria…

Y… ¡Ceden¡ ¡Retroceden¡ ¡Dan un paso atrás y después otro y otro más…¡ ¡Victoria¡ La Huelga General Revolucionaria ha sido ganada por… ¡Goleada¡ Vigo en tromba se lanza a la calle. La policía desaparece, se evapora, ni rastro de ella por ninguna parte.

Riadas de gente, de puños al viento, de gritos que a las sombras ponen en fuga, de latidos que se incendian de madrugadas, de ojos y miradas quemantes de brillos.

¡La Vida. La Vida. La Vida… como un potro salvaje a galope tendido por las cañadas de las venas y la sangre¡

Por vez primera la Vida ruge plena de oleajes, de mareas bravas, para Arder hasta acabarse, para beberla a salvajes tragos, como nacer, como estar naciendo a la Revolución y quedar atrapados para siempre en la mágica fascinación de sus potencias lunares…

¡Ah,Libertad, Libertad, Libertad, en los vientos de la Historia tu aliento le da la Vida al Hombre Nuevo que alimenta nuestros Sueños!

III

Son las ocho de la mañana. Acaba de pasar el recuento. Y los recuerdos se siguen agolpando en mi sangre. Recuerdos de aquel año 75 y aquel año 76 y aquel año 77… ¡De aquellos fieros años de plomo¡ Y de cómo, sin embargo, los Diques cedieron. De cómo, de pronto, repentinamente… ¡Brrummm, todos los diques se vinieron al suelo!

De cómo un franquismo sin aliento y sin resuello se aferraba al Terrorismo de Estado como a un clavo ardiendo y vomitaba. Escuadrones de la Muerte y grises vomitaba que disparaban al aire y mataban manifestantes porque los manifestantes volaban.

De cómo aquella izquierda rastrera y cobarde, servil y domesticada, de nuevo traicionó y por un triste plato de lentejas vendió los Sueños de un pueblo que se había puesto en pie dispuesto a no volver a arrodillarse.

Pero de un momento a otro se va abrir la puerta de la celda. Tengo que salir al patio. La mañana se ha puesto soberbiamente radiante. Exultantemente espléndida. Camina alegre y risueña.

Levanto mi copa virtual y brindo: ¡Que la Libertad te reciba con los brazos abiertos y siembre tu alma de verdes valles y de nuevo te vuelvas a beber la Vida a salvajes tragos¡

Con todo mi inmenso y gigante Amor, camarada del alma, camarada…

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