Manuel, desde Desde todas las prisiones, a 30-03-2006

Frente al chantaje permanente:
una posición de principio

Nos ha llegado una carta en la que se relata la comparecencia a que fue sometido el Secretario General del PCE (r) ante una banda de jueces españoles, en la que hizo de anfitrión el juez francés -apodado el sicopatón- J. L. Bruguiére. Viendo la encerrona en la que le habían metido, el camarada les obsequió con un elegante corte de mangas extensivo al presidente del Gobierno y al Rey. En su carta deja bien claro que: «Yo, naturalmente, no me voy a dejar “presionar” y menos aún me voy a someter a su legalidad; ni voy a cumplir las leyes fascistas ni la ley de partidos de ninguna de las maneras. ¡Y que hagan lo que quieran! Ya se lo advertí cuando me sacaban del despacho: “¡Sus actos demuestran que no están por la `paz y el diálogo’, sino por la continuación de la guerra!”.

Recientemente, los diferentes poderes del Estado han tomado una serie de medidas encaminadas a endurecer las condiciones represivas contra el conjunto del movimiento popular, centrando el grueso de las mismas en los presos políticos.
Que nosotros somos los principales rehenes de la política terrorista del Estado es algo que ha quedado muy claro en las tres últimas décadas (por no extendernos a la anterior etapa del régimen).

La medida más llamativa -por su claro carácter vengativo y ruin, vulnerando todo lo habido y por haber de sus propias leyes y filosofía judicial- ha sido hacer extensiva la cadena perpetua encubierta al conjunto de presos que están juzgados por el antiguo Código Penal, a la vez que se sigue profundizando en el aislamiento y la dispersión.

Para nosotros, todo este arsenal represivo tiene un sentido muy preciso en estos momentos: quieren llevarnos a la desesperación, a la desmoralización y a la claudicación, y, de esta forma, utilizarnos como medida de presión para que hagamos dejación de las reivindicaciones del movimiento obrero y popular ante un supuesto proceso de diálogo.

Todo ello está encuadrado en la estrategia del Estado avanzada por el gobierno del señor Zapatero: “el llamado proceso de diálogo será largo, duro y estará dentro de la ley”. O sea, dilatarlo hasta hacerlo irreconocible, tal y como se hizo en el caso irlandés; y, hacerlo, además, bajo el acatamiento de sus leyes reaccionarias y terroristas. No hace falta más que ver la campaña de intoxicación que han iniciado los medios de comunicación del régimen, en cuanto ha sonado el alto el fuego ofrecido por ETA.

Al parecer, este personajillo de marketing político, cree estar tratando con los mismos mercaderes de la política con los que trata a diario. Debe de pensar que intensificando la tortura, a la que durante décadas hemos venido siendo sometidos los presos políticos, va a condicionar nuestros presupuestos políticos, nuestro programa, nuestros ideales y principios… ¡qué iluso!

Por esto hacemos nuestras las palabras y la actitud del Secretario General del PCE (r), dejando claro que:

No vamos a permitir que nos utilicen como arma de presión contra nuestro movimiento, y menos aún que nos lleven a la desesperación y al suicidio, personal y político: ni ante procesos de diálogo, ni ante la persecución, la tortura, el encarcelamiento y el asesinato. Así llevamos más de treinta años y así continuaremos hasta el fin de nuestras vidas si no nos dejan otra opción.

A partir de aquí pueden seguir con su macabro juego de presión. Podrán, incluso, llevar a alguno a la rendición y al suicidio, pero jamás, jamás, nos van a hacer claudicar en la defensa de los derechos democráticos de los oprimidos y explotados, ni renunciar a los ideales y principios que guían nuestra acción política.

Presos-as Políticos del PCE(r) y de los GRAPO

30 marzo 2006

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