
Los presos políticos escriben:
-Juan García Martín, preso político del PCE(r)
En la revista El Otro País nº 117, de Feb-Mar 2026
16 febrero de 1936. Un aniversario cargado de futuro
A veces para recordar el pasado es mejor hacerlo hablando del futuro, en este caso del futuro republicano que espera al Estado español y para el que venimos trabajando y luchando desde hace decenios. La monarquía es un cadáver andante que nos recuerda permanentemente la continuidad del régimen fascista instaurado tras la sublevación militar de 1936 y al que ha ligado su suerte.
Periódicamente, “desde la izquierda” institucional surge la cuestión de la República sin llegar a ninguna parte, como ocurrió durante la riada de Valencia de hace año y pico. La imagen del rey y la reina, cubiertos de barro por los vecinos, durante su visita a los pueblos afectados por los desastres causados por la desidia estatal, mostraron muy a las claras la decadencia, la podredumbre, el parasitismo y la impotencia de todo un sistema que, resulta evidente, no está para dar una respuesta a las necesidades y problemas de los trabajadores sino para que un grupo de oligarcas se sigan llenando los bolsillos a nuestra costa.
Desgraciadamente, lo que podría haber supuesto un cuestionamiento de la propia monarquía quedó ahogado por el mediático-gubernamental “Mazón dimisión”. De cualquier forma, la cuestión del cambio de régimen sigue latente y, siempre que se habla de él surge la pregunta: ¿Qué clase de República queremos o, mejor, necesitamos?
El asunto no es baladí, porque modelos republicanos hay muchos, aunque lo principal, más allá de las formas o de la satisfacción que pueda producirnos ver al Borbón sin corona, es saber a qué intereses serviría la nueva República; ¿a los mismos que hoy dominan y, por tanto, sería un simple cambio de representación, un presidente elegido en lugar de un rey “por nacimiento”? De esto ya se habló en la época de Zapatero bajo la consigna de “segunda transición” (da grima pensar en Aznar o Felipe González como presidente de la futura República, verdad?) ¿Es eso lo que queremos los trabajadores?
Primer flashback:
Esta misma pregunta, ¿cómo será la III República?, se les viene planteando hasta el día de hoy a todos aquellos grupos y partidos que se proclaman republicanos sin encontrar respuestas claras, satisfactorias y, sobre todo acordes con las nuevas condiciones objetivas y subjetivas del proceso revolucionario. Como es lógico nosotros también nos la venimos haciendo desde nuestro nacimiento como organización comunista a finales de los años sesenta, con una preocupación especial de que la alternativa republicana estuviera engarzada dentro de la estrategia de la lucha por el socialismo.
Buscando en la historia, nuestra referencia más próxima era la II República de 1931, pero también nos preguntamos si aquella república burguesa se correspondía con las nuevas condiciones creadas por el desarrollo capitalista y monopolista en España, la pervivencia del fascismo y la presencia de un numeroso proletariado cuya influencia y aspiraciones emancipatorias se ha- cían sentir fuertemente en las calles. Y también había que tener en cuenta la vacilante y tímida actuación revolucionaria de los dirigentes republicanos de la época, principalmente del PSOE. ¿Había otro referente al que acudir?
Segundo flashback:
El 16 de febrero de 1936, el Frente Popular, con un programa francamente revolucionario para la época (Reforma agraria, libertades democráticas plenas, depuración del Ejército, separación de la Iglesia y el Estado, solución justa para el problema nacional y Amnistía, entre otras medidas) gana las elecciones y se forma un Gobierno con la presencia en él de comunistas y anarquistas.
De inmediato, sin esperar formalidades “institucionales”, se empiezan a imponer algunas de estas medidas: se ocupan las tierras de los latifundistas, se expropian fábricas abandonadas por sus dueños y, sobre todo, se asaltan las cárceles llenas de presos políticos por la dura represión de 1934 y se les libera; al mismo tiempo, se aprueban los Estatutos de Autonomía para Euskadi, Cataluña y Galicia (éste ya en guerra).
Estaba claro que esta República tenía un carácter diferente de la proclamada el 14 de abril: era abiertamente antioligárquica y antifascista y respondía a los intereses de las clases populares, con un destacado papel de vanguardia para los partidos y sindicatos obreros. A partir de este nuevo rumbo que tomaba la revolución en España y el amplio apoyo que tenia entre la población, no hay que extrañarse de que cinco meses después las fuerzas de la reacción oligárquica y el fascismo internacional, con el ejército al frente, se alcen en armas, desaten una guerra y, una vez ganada, lleven a cabo un exterminio ideológico de la población sin parangón en Europa. ¿Queríamos un referente histórico para la futura III República? Ahí, el 16 de febrero de 1936, lo teníamos.
Tercer flashback:
Teniendo en cuenta esta experiencia del pasado y la nueva realidad en que vivíamos, en 1977, en el II Congreso del PCE(r), se marca como objetivos inmediatos de la lucha obrera y popular la formación de un amplio Movimiento Popular de Resistencia Antifascista dirigido por la clase obrera, el derrocamiento del régimen de los monopolios por medio de una estrategia de resistencia y la constitución de una República Popular de nuevo tipo que lleve a cabo un Programa antimonopolista, antifascista y antiimperialista (se llamó y se llama Programa Mínimo), tomando como base e inicio la nacionalización de los medios de producción y la formación de Consejos Obreros.
También en el Congreso se avanzaron algunas ideas en cuanto a la configuración del Movimiento de Resistencia y quienes lo podrían componer, ya que tampoco se trataría de un Frente Popular como el de 1936, irrepetible y superado por el desarrollo social y político. Desde entonces esta ha venido siendo nuestra línea de actuación política y, en base a estos principios, a la propia experiencia y al desarrollo de la lucha obrera y popular, vamos completando y afinando nuestra “alternativa republicana”.
Queremos destacar que otro acuerdo de aquel Congreso fue proponer al Movimiento de Resistencia el adoptar la bandera con los colores republicanos y una estrella roja proletaria en medio como representación de la futura República Popular; una bandera que es la síntesis de la lucha antifascista y la lucha por el socialismo, y donde la estrella viene a simbolizar que la III República tendrá como eje, base y vanguardia a la clase obrera.
Poco a poco, con perseverancia, trabajo e incluso sacrificios (hay camaradas que murieron por ella), esta bandera se ha ido abriendo paso en la conciencia y el corazón de la gente y cada vez es más frecuente verla ondear en las movilizaciones populares, sin que, a veces, se sepa de dónde viene y qué representa. Pues ya vemos de dónde viene: Viene del futuro.
*Dibujo de Aurora Caetano inspirado en el de Josep Renau del año 1937.

YO YA HE MANDADO 2 CARTAS AL QUERIDO CAMARADA DEL PCE (r) JUAN GARCÍA MARTÍN. Y CUANDO RECIBI SU RESPUESTA COMO LA DEL RESTO DE PRESOS POLÍTICOS ANTIFASCISTAS NO ARREPENTIDOS SENTI OBVIAMENTE CALIDEZ AMOR CAMARADERÍA COMPROMISO COMPAÑERISMO. LO MISMO QUE CUANDO MANDO CARTAS AL CAMARADA JUAN GARCÍA MARTÍN Y EL RESTO DE PRESOS POLÍTICOS ANTIFASCISTAS NO ARREPENTIDOS. TAMBIÉN LES MANDO LO MISMO QUE RECIBO. ES UN PLACER INDESCRIPTIBLE. CUANDO LE VUELVA A ESCRIBIR LE DARE LAS GRACIAS COMO ES DEBIDO POR ESTA MARAVILLOSA ENTREVISTA. Y POR SUPUESTO LE IRE CONTANDO LAS NOVEDADES QUE SURJAN.
Juan García Martín, un luchador auténtico.
Siempre en la vanguardia revolucionaria.
Un saludo para todos el movimiento de resistencia popular
Mari José Askatu