
Entrevista a Arenas
IV de VII
-El efecto de la desmoralización de las deserciones ¿cómo se combate? ¿Cómo se restablece la moral?
Bueno, depende porque hay muchas causas.
Efectivamente, cuando hay una deserción, cuando un elemento, porque ya se convierte para nosotros en un ‘elemento’, abandona la causa y lo hace de buena forma, de manera honesta, honrada, que esto será lo más común, es decir… «bueno, yo me he pasado la vida luchando, en fin, ha surgido una serie de problemas que hasta ahora los he tenido más o menos controlados y tal, pero ahora ya no puedo, ya tengo que dedicarme a resolver esos problemas, generalmente de carácter familiar… nosotros lo entendemos. No lo convertimos en un drama. Ni menos aún en un enemigo. Lo entendemos.
Ahora, si este individuo, y esto ocurre muchas veces también, trata de justificar su problema personal, su retirada, su deserción (porque se convierte en una deserción) criticándonos, diciendo que se va porque no está de acuerdo con la idea política, cuando antes no ha dicho ni una palabra. Es justamente cuando se va cuando aparecen las críticas, eso es lo que suele ocurrir… Es decir, pretende quedar como un héroe en su huida, en su deserción, así lo denunciamos. Lo denunciamos como un provocador, como un intrigante, como un cobarde, como un oportunista. Eso es el doble efecto.
Cuando alguien se quiere marchar, está cansado, tiene problemas, ya, y lo hace honestamente («hasta aquí he llegado») Nosotros reconocemos, por así decir, sus servicios prestados a la causa. ¿eh? Esto es voluntario, aquí nadie obliga a nadie. O sea, sería absurdo pretender obligar a alguien a algo, se hace por conciencia. Si tu conciencia ya en este momento se ha debilitado y decides retirarte… hay muchas formas de retirarse también. Hay quien se retira pero no se retira del todo. Se retira de cumplir ciertas normas pero sigue siendo comunista a su manera. ¿no? Digo a su manera, no a la manera del Partido, sino ‘a su manera.’
Colabora, ayuda, pero sin disciplina, sin pertenecer al Partido. Hay cosas que ya no… ¿entiendes? Y sigue colaborando y son, los consideramos compañeros, ¿eh?
Pero hay quien no, hay quien deserta de la peor manera: echando mierda, insultando para justificar su cobardía en lugar de decir: «honestamente, me he cansado». ¿no?¿Entiendes? Bueno, pues esas son las dos formas, las dos maneras de tratar el problema.
En un caso, seguimos siendo amigos, incluso podemos considerarnos camaradas, porque de una u otra forma están apoyando a la causa, siguen fieles a la causa, incluso al partido, pero no se comprometen, no cumplen la disciplina, no cumplen las normas. No es un enemigo, es un amigo, es un colaborador, y puede incluso retornar al partido si cumple las condiciones, claro. Algunos cometen una falta, un error, grave, y hay que apartarlos, no son expulsados, y se pueden rehabilitar, ¿eh? O sea, todas estas son normas que nosotros tenemos muy trilladas, por así decirlo.
Ahora: de la misma manera, hay elementos que son venenosos, contrarrevolucionarios, que cuando han estado con nosotros han estado mintiendo, o han buscado un logro personal, abrirse camino como dije. Hay muchos ejemplos. Hay muchos comportamientos de ese tipo: gente que incluso ha estado bregando para abrirse paso a la dirección y cuando han visto que no tenían ningún porvenir, porque no somos idiotas, han desaparecido. Al día siguiente ya no aparecían. Cuando han visto que no lograban su propósito. Eso ha ocurrido también.
O sea, que hay muchos tipos de comportamientos y de deserciones, y también hay muchas formas de reconocimiento, que yo considero que es honesto. Que no es criticable. Y menos aún condenable. Y debemos ser muy flexibles ahí. Muy comprensivos, porque incluso esos otros se pueden volver a partir de un determinado momento.
Uno ha resuelto sus problemas y puede decir: “bueno, pues ya estoy disponible otra vez”; ah, pues muy bien, pero las condiciones son las que son. ¿no? Incluso se han dado casos de colegas que se han marchado de buena forma, explicando, y han vuelto, y después han doblado su militancia, en el sentido de que han sido ejemplares. Es como si se recuperaran del choque, lo que sea, ¿no? Eso se ha dado.
Y otros que han desertado y se han convertido en verdaderos contras, en verdaderos contras, ¿eh? Que merecen, en fin… como mínimo la condena.

-Y por completar pregunta, en este ámbito, ¿cómo se redobla la moral de la gente que se ha quedado un poquito…?
Que no hay desmoralización. Hay preocupación. La desmoralización… yo no te la puedo explicar porque no la he experimentado nunca.
O sea, ha habido un problema, ha habido preocupación, ha habido cabreo, ha habido…
-Es como uno de tus poemas: «no sé qué decirte porque yo no estoy penando»…
Eso es. No estoy penando.
O sea, para la gente que dice que está penando, está sufriendo… No estoy sufriendo, yo soy consciente. Estoy cabreado, por supuesto, estoy indignado, pero jamás eso se vuelve contra mi causa, contra mis ideas. Jamás. Eso es como deslegitimar mi causa: por lo que estoy luchando… Mi causa es justa. Y sigue siendo justa, independientemente de lo que a mí me ocurra, ¿comprendes? Entonces, no hay desmoralización.
Ahora, no te voy a decir que no hay un momento en que nos sienta muy mal, nos entristece, se vaya un colega que sabemos que es buena persona, pero que por dificultades tiene que irse… O no te digo ya los caídos, eso nos produce un gran pesar, pero nos produce un gran pesar en el sentido contrario: en el sentido que eso fortalece nuestra moral.
O sea, no es que nos desmoralice, sino todo lo contrario, nos reafirma todavía más. Vemos en ellos un ejemplo a seguir. Y que refuerza nuestras convicciones. O sea, que es todo lo contrario. Lo que decía Lenin: han caído los camaradas, viva la revolución. Esa es nuestra actitud de siempre.
-Qué buen matiz ese de «no hay desmoralización»…
Es importante, efectivamente, este tipo de preguntas rara vez me las hace la gente. Es muy interesante.
Pero es que dicen: sí, se están desmoralizando. No. Estamos preocupados. Hemos sufrido una serie de detenciones, de caídas, nos han destrozado, y eso ha ocurrido muchas veces. Y no nos hemos desmoralizado.
Lo que hacemos Es decir: ¿cómo ha ocurrido? ¿cuál ha sido el error? Para hacerlo mañana mejor. Pero desde el espíritu combativo.
Es decir: tenemos la razón. La vida, la historia está de nuestra parte. Vamos a seguir con más ánimo, con más fuerza, y vamos a corregir los errores porque eso no es que nos desmoralice. Es que causa daño. Eso causa daño y vamos a evitarlo haciendo las cosas mejor. En definitiva, armándonos todavía más de moral. Si teníamos poca, pues ahora más…
Continúa mañana.
MUCHÍSIMAS GRACIAS POR TU NUEVA ENTREVISTA MI QUERIDO CAMARADA ARENAS. SOY JAVIER DESDE LEÓN CAPITAL.UN FUERTE ABRAZO Y TE DESEO UN 2026 COMBATIVO Y ROJO.